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Francisco caridadEn este vídeo se muestran iniciativas que católicos de diversas naciones han puesto en marcha en sus países para aliviar alguna necesidad de su entorno. Muchas de estas labores están promovidas por personas del Opus Dei con sus amigos.
Textos para la reflexión
 
 
27. En los medios de formación de San Rafael y de San Gabriel, es bueno favorecer el ejercicio de las obras de misericordia espirituales y corporales, siguiendo la enseñanza constante de la Iglesia, la experiencia de san Josemaría, y el ejemplo y las palabras del Papa Francisco. Las actividades y las iniciativas personales relacionadas con la solidaridad, el servicio a los necesitados y la responsabilidad social, no son algo coyuntural ni marginal, sino que se encuentran en el núcleo del Evangelio. Profundizar en la doctrina social de la Iglesia, por ejemplo a través de cursos y conferencias, ayudará especialmente en contextos de mayor desigualdad social.
 
31.2 Junto a estas prioridades, querría subrayar la urgencia que todos tenemos de agrandar el corazón —le pedimos al Señor que nos dé un corazón a su medida—, para que entren en él todas las necesidades, los dolores, los sufrimientos de los hombres y las mujeres de nuestro tiempo, especialmente de los más débiles. En el mundo actual, la pobreza presenta muchos rostros diversos: enfermos y ancianos que son tratados con indiferencia, la soledad que experimentan muchas personas abandonadas, el drama de los refugiados, la miseria en la que vive buena parte de la humanidad como consecuencia muchas veces de injusticias que claman al Cielo. Nada de esto nos puede resultar indiferente. Sé que todas mis hijas y todos mis hijos pondrán en movimiento la «imaginación de la caridad»[32], para llevar el bálsamo de la ternura de Dios a todos nuestros hermanos que pasan necesidad: Los pobres —decía aquel amigo nuestro— son mi mejor libro espiritual y el motivo principal para mis oraciones. Me duelen ellos, y Cristo me duele con ellos. Y, porque me duele, comprendo que le amo y que les amo[1].
 
 Conferencia pronunciada por Mons. Javier Echevarría, Prelado del Opus Dei, con motivo de la Jornada conmemorativa del 10º aniversario de Harambee (2012).
 
 
"Basta empezar. Maneras de ayudar a los demás" es el título de una serie de 11 vídeos que buscan ayudar a profundizar en la importancia de las obras de misericordia mostrando los testimonios de más de 100 personas procedentes de 12 países.
 
La serie, producida en el año jubilar de la misericordia, desea contribuir a que se cumpla un deseo del Papa Francisco: que los cristianos contemplemos la misericordia de Dios y la asumamos como estilo de vida.
 
[1] San Josemaría, Surco, n. 827.
 
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CartasLa santificación de la vida corriente, la humildad, el servicio y el anuncio de Cristo son los temas que abordan cuatro cartas que san Josemaría dirigió a los fieles del Opus Dei. Ahora, se publican por primera vez en la colección de Obras Completas del Fundador promovida por el Istituto Storico san Josemaría. Entrevista al editor del volumen, Luis Cano.
 
 
Con la edición de este volumen, comienza a publicarse una serie con las cartas de san Josemaría a los fieles del Opus Dei. ¿De qué tipo de cartas se trata?
 
Son escritos dirigidos a las personas del Opus Dei de todos los tiempos, no a destinatarios concretos. Tratan de temas relacionados con el espíritu y la historia del Opus Dei, pero en su gran mayoría tienen validez para todos los cristianos, pues sobre todo hablan del seguimiento de Jesucristo, el tema que de veras interesaba a san Josemaría. Son páginas en las que quiso verter su experiencia humana y sobrenatural, para transmitir una doctrina y unas vivencias que fueron fruto de toda una vida de oración y de reflexión. Son textos que sorprenderán por su profundidad y modernidad. Al mismo tiempo su tono es bastante familiar, como de tertulia. No son tratados, ni homilías o meditaciones: mientras se leen, es fácil imaginarse al fundador del Opus Dei que escribe o charla en la intimidad con sus hijos e hijas espirituales.
 
¿Por qué se publican ahora? ¿Nunca antes se habían dado a conocer?
 
Con la creación del Istituto Storico San Josemaría Escrivá, en 2001, se emprendió la publicación de las obras completas del fundador del Opus Dei, con metodología crítica, es decir, con un estudio atento de las fuentes. La puesta en marcha de este trabajo ha requerido tiempo y se han ido publicando ya diversos volúmenes de esa colección, en concreto ocho. Una vez terminada la primera fase, en la que se han editado las obras que se publicaron en vida, ha tocado el turno a los escritos inéditos. En 2017 salió el primer volumen de este tipo, con textos de la predicación. El siguiente paso ha sido ocuparse de otro gran grupo de escritos inéditos, las Cartas, en cuya edición varios miembros del Instituto hemos estado trabajando desde hace años, y en el que tenemos mucha ilusión, por el gran valor que tienen, a nuestro juicio. De todas maneras, muchos fragmentos de estas Cartas eran bien conocidos porque se han empleado parcialmente en diversas publicaciones, desde hace decenios.
 
¿Podría introducir los temas principales de las cuatro cartas que se dan a conocer?
 
La primera trata sobre la santificación de la vida corriente y del trabajo en medio del mundo, en el que los cristianos actúan como la levadura en la masa, tratando de acercar a todos a los hombres y mujeres a Cristo. Es decir, este primer texto, relativamente breve, aborda el núcleo del mensaje que difunde el Opus Dei. La segunda se centra en la humildad, como virtud imprescindible para la vida cristiana y para ser fieles a Dios. La tercera afronta el tema del servicio a Dios, a la Iglesia y a todos los hombres que los cristianos están llamados a realizar en medio del mundo. Me han parecido especialmente sugestivos y de gran actualidad algunos pasajes en los que habla del papel de los fieles laicos en la mejora y vivificación con espíritu cristiano, de las realidades políticas, sociales, culturales... en las que viven y trabajan. El tema de la libertad y del respeto de las opiniones de los demás está muy presente. Por último, el cuarto texto, más breve, presenta unas líneas guía para el anuncio de Cristo en un mundo fuertemente secularizado. El tema es cómo ejercitar la caridad en la tarea de la transmisión de la fe. Contiene una fuerte llamada a la evangelización de nuestro mundo, con un talante amable y optimista, que pienso resultará sugestivo para muchos cristianos comprometidos con la evangelización, independientemente de si conocen o no el Opus Dei.
 
Luis Cano¿Cuántas cartas existen y cuál fue el arco temporal de su escritura? ¿hay un plan de publicación previsto?
 
Hay 38 cartas, si se cuentan solo las que san Josemaría consideró como un ciclo, es decir un conjunto de escritos bastante homogéneos. En realidad, hay algunas más, que todavía no sabemos si incluirlas en esta serie de la Colección de Obras completas o en otras dedicadas a escritos pastorales. En total se podría hablar de 40-45 documentos con características muy parecidas. El plan es irlos publicando en los próximos años.
 
Además de esas cartas, dirigidas a los fieles del Opus Dei en general, ¿se publicará también la correspondencia mantenida con personas concretas?
 
Sí. Está previsto dedicar una serie completa al epistolario de Escrivá, del que ya han aparecido algunos ejemplos parciales en la revista Studia et Documenta. Se trata de varios millares de cartas, por lo que estamos estudiando cuándo y cómo comenzar su publicación sistemática.
 
¿Cuál era el contexto histórico y eclesial en que se escribieron esos textos?
 
No es fácil responder, porque no sabemos cuánto duró su proceso de redacción. En realidad, se podría decir que san Josemaría trabajó en algunas cartas en un arco de casi 40 años, porque comenzó a esbozarlas ya en los años 30, escribiendo textos que luego pensaba desarrollar más extensamente. Pero no retomó ese trabajo hasta muchos años después. Trabajó a fondo el entero ciclo de las Cartas, en su fase de redacción final, en un periodo que va desde finales de los años 50 hasta principios de los 70, más o menos. Es decir, en esos años reelaboró completamente los viejos textos que conservaba, agregando citas más modernas, recurriendo a expresiones y formulaciones más recientes de su pensamiento, tomadas de las transcripciones de sus propias palabras en meditaciones y charlas, y añadiendo nuevas partes de su puño y letra. Como es natural y como es fácil notar, empleó el lenguaje y las ideas que tenía en la cabeza en el momento de esa reelaboración, aunque en varios documentos quiso dejar una fecha pretérita, como una rememoración –muchas veces, enriquecida con un valor simbólico- del comienzo de esa escritura. De ahí la diferencia de estas Cartas con las misivas de su epistolario, que se editarán en otra colección aparte, como hemos dicho, en las que la datación coincide con el momento de la escritura. Todo esto se explica con detalle en la introducción a este primer volumen. Pienso que a san Josemaría le interesaba dar en estas Cartas una visión acabada del espíritu del Opus Dei, que tuviera validez perenne, antes de que el Señor le llamara a la otra vida.
 
A muchos años de su redacción, y teniendo en cuenta que son cartas dirigidas a los fieles de la Obra, ¿en qué ha consistido el trabajo del Instituto Histórico para presentarlas en esta colección?
 
El primer cometido ha consistido en examinar cuidadosamente las fuentes y el material previo que tenemos, ya que san Josemaría revisó varias veces estos textos, produciendo versiones con ligeras diferencias, algunas de las cuales destruyó, mientras que otras no: ha sido preciso realizar un trabajo crítico para cotejar y determinar la versión que él quiso dejar como definitiva. Por otro lado, se trata de una edición comentada, aunque hemos querido limitar el número de notas a lo imprescindible, para no distraer al lector del texto principal. Este primer volumen incluye también una introducción, donde se explica la historia de la redacción de estos documentos, sus características, etc., y donde se ofrece una visión de conjunto de este rico patrimonio.
 
amigosLa amistad que ofrece un cristiano a quienes le rodean siempre ha sido un motivo de admiración. Con el paso del tiempo, surgen siempre nuevos escenarios y nuevos retos.
 
Corren los últimos años del siglo II. Los cristianos que viven en el Imperio Romano son perseguidos con violencia. Un jurista llamado Tertuliano, que había abrazado el cristianismo poco tiempo atrás, sale en defensa de sus hermanos en la fe, a quienes ahora conoce más de cerca. Y lo hace a través de un tratado en el que busca informar a los gobernadores de las provincias romanas sobre la verdadera vida de quienes eran acusados injustamente. Él mismo había admirado a los cristianos aún sin serlo, especialmente a los mártires; pero ahora, recogiendo la opinión de muchos, Tertuliano resume en un comentario lo que se dice sobre aquellas pequeñas comunidades: “¡Mirad cómo se aman entre sí!”[1].
 
Son muchos los testimonios de esta amistad que vivían los primeros cristianos. Poco antes, recién comenzado el mismo siglo, el obispo san Ignacio de Antioquía, mientras se dirigía a Roma para su martirio, escribió una carta al joven obispo Policarpo. En ella, entre varios consejos, le exhorta a acercarse «con mansedumbre» a quienes están lejos de la Iglesia, ya que no tendría mérito amar solo a «los buenos discípulos»[2]. Efectivamente, sabemos que Cristo se hace presente en la historia a través de su Iglesia, de sus sacramentos, de la Sagrada Escritura, pero también a través de la caridad con que los cristianos tratamos a quienes nos rodean. La amistad es uno de esos «caminos divinos de la tierra»[3] que Dios ha abierto al haberse hecho hombre, amigo de sus amigos. Es un terreno en donde se palpa, de manera especial, esa cooperación misteriosa entre la iniciativa de Dios y nuestra correspondencia.
 
Por eso, para que Cristo llegue a los demás a través de nuestras relaciones, es importante crecer en la virtud y en el arte de la amistad; desplegar la capacidad de querer a los demás y de querer con los demás; dejar que nuestra vida se amolde a esa ilusión de compartirla con otros. Procuramos, por tanto, que nuestro carácter se forme –o se reforme– para hacernos amables y tender puentes. Queremos que incluso nuestros gestos, nuestro modo de hablar, de trabajar o de movernos, favorezcan el encuentro con los demás. Todo esto, contando siempre con nuestra propia manera de ser y con nuestras personales limitaciones, ya que existen infinitas de maneras de ser buen amigo.
 
Uno al lado del otro
 
Decía C.S. Lewis que nos imaginamos «a los enamorados mirándose cara a cara, y en cambio a los amigos, uno al lado del otro mirando hacia delante»[4], hacia algo que hacer, que alcanzar juntos. Un amigo no solamente quiere al amigo, sino que quiere con él; se apasiona con las actividades, proyectos e ideales valiosos de la otra persona. Aquella amistad muchas veces brota simplemente compartiendo tareas que son verdaderos bienes comunes y, así, los amigos crecen juntos en las virtudes necesarias para alcanzarlos.
 
En este sentido, cuánto ayuda entusiasmarse con cosas buenas, tener ambiciones nobles. Puede tratarse de una empresa profesional o académica; de una iniciativa cultural, educativa o artística, desde leer o escuchar música en grupo, hasta promover actividades para el gran público; de formas de servicio social o cívico; también puede tratarse de una iniciativa formativa, como un club juvenil o familiar, o una actividad destinada a la difusión del mensaje cristiano. La amistad se consolida también compartiendo tareas domésticas como decorar, cocinar, hacer bricolaje, jardinería y, por supuesto, en medio de la práctica de algún deporte, excursiones, juegos y otras aficiones. Todas estas actividades son ocasión de disfrutar en compañía, allí crecen poco a poco la confianza y la apertura mutua hacia otras dimensiones de la propia vida. Al final, es difícil –e incluso, tal vez, innecesario– saber si hacemos todas estas cosas para estar con nuestros amigos o si tenemos amigos para hacer cosas buenas con ellos.
 
Por el contrario, quien afronta su vida de un modo meramente funcional, pensando todo desde el punto de vista práctico, verá muy disminuida su capacidad para hacer amigos. Podrá tener, como mucho, colaboradores en ciertas tareas útiles o cómplices para pasar el rato. Es entonces cuando se instrumentaliza la amistad, ya que se la pone solamente al servicio de un proyecto centrado en uno mismo.
 
«Así debería ser»
 
Pero la amistad no es solamente hacer cosas juntos. Debe ser «amistad “personal”, sacrificada, sincera: de tú a tú, de corazón a corazón»[5]. Aunque entre los amigos no hacen falta las palabras en todo momento, es propio de los amigos conversar. Y es todo un arte aprender a suscitar buenas conversaciones, con una o varias personas. Por eso, quien quiere crecer en amistad, evita el activismo frenético y busca tiempos propicios para estar juntos, sin mirar relojes ni teléfonos móviles. Si buscamos facilitar este intercambio personal, tampoco es indiferente el lugar, el ambiente. Por eso ayuda disponer de espacios comunes, con rincones que arropen los encuentros entre personas. San Josemaría daba una gran importancia a la instalación material de los centros de la Obra, porque debían facilitar materialmente el ambiente de amistad, con su buen gusto y aire familiar.
 
Invitar a alguien a unirse a un grupo de amigos, para que comparta una experiencia inspiradora o sus reflexiones sobre un tema interesante, habitualmente contribuye a que mejore con naturalidad el nivel de su conversación. También ayuda emprender lecturas en común, ya que supone participar de ese gran debate con los autores del presente y del pasado, en donde se congregan tantos posibles nuevos compañeros de viaje. No menos importante –y refleja una profunda verdad sobre el hombre– es el hecho de que la amistad nos reúne con frecuencia en torno a una mesa, para disfrutar juntos de buenos alimentos y de alguna bebida que aligere el espíritu. Tantas veces, en aquellas largas conversaciones, anticipamos el cielo: «De repente percibimos algo: sí, esto sería precisamente la verdadera “vida”, así debería ser»[6].
 
Pero la verdadera amistad no se satisface solamente con la charla entre los que forman un grupo de amigos. Pide también momentos de soledad, de cierta intimidad, en donde se pueda hablar «de corazón a corazón». Los buenos amigos y familiares comprenden esa necesidad y abren ese espacio sin envidias ni recelos. Así se crea el contexto propicio para las «discretas indiscreciones»[7], para el mutuo consejo, para la confidencia. De esos momentos también se sirve Dios para acompañar espiritualmente a las almas e incluso para abrir «insospechados horizontes de celo»[8] a los amigos, como puede ser compartir una misión divina en el mundo.
 
La amistad en un mundo agitado
 
Es bueno considerar también, con realismo, algunos rasgos de nuestra cultura contemporánea que suponen un reto para la manera en que vivimos la amistad. Hay que decir, en primer lugar, que no se trata de obstáculos insalvables. Por un lado, porque tenemos toda la gracia de Dios. Pero también porque es fácil ver que, allí donde la amistad es menos frecuente y profunda, resulta más necesaria y es deseada de modo más intenso por los corazones de los hombres y de las mujeres. Parafraseando a san Juan de la Cruz, podríamos decir: «Donde no hay amistad, pon amistad, y sacarás amistad».
 
Pensemos, por ejemplo, en el tono excesivamente competitivo de algunas profesiones o ambientes. Esto a veces se traduce en una mentalidad pragmática o desconfiada, aunque esté envuelta en una buena educación meramente externa. Pareciera que, si se trabaja con otra actitud, el resultado será que los demás se aprovecharán de nosotros. Ciertamente, no podemos ser ingenuos, pero un ambiente así necesita ser purificado desde dentro, con personas que muestren un modo distinto de vivir. No hace falta presionar, gritar, engañar o aprovecharse de los demás, para conseguir metas laborales. Un cristiano tiene siempre presente que el trabajo es servicio. Por eso, aspira a ser un jefe, un colega, un cliente o un profesor de quien se puede llegar a ser buen amigo, sin que dejen de respetarse las normas propias de cada profesión.
 
También podremos conseguir ambientes propicios para la amistad evitando que se contagien de excesivo estrés, activismo o dispersión. Es verdad que, en nuestro agitado mundo, a veces es difícil conseguir la serenidad necesaria para tener nuevas amistades; también porque, incluso cuando se descansa, el ajetreo suele ir unido a modos de desconexión. Precisamente esta es una oportunidad para –con humildad y conociendo nuestra fragilidad– ofrecer a los demás un ejemplo atractivo, propio del que «lee la vida de Jesucristo»[9]: caminar tranquilos, sonreír, disfrutar del momento, contemplar, descansar con cosas sencillas, tener creatividad para hacer planes alternativos, etc[10].
 
Esperar en lo que nos une
 
Mantener una «actitud positiva y abierta ante la transformación actual de las estructuras sociales y de las formas de vida»[11], como recomendaba san Josemaría, facilita la amistad con muchas personas, también cuando hay distancias generacionales. Además, es preciso un profundo amor a la libertad ajena, sin caer en rigideces cuando algo admite ser visto de muchos modos. «Ciertas maneras de expresarse –recuerda el prelado del Opus Dei– pueden enturbiar o dificultar la creación de un ambiente de amistad. Por ejemplo, ser demasiado categórico al expresar la propia opinión, dar la apariencia de que pensamos que los propios planteamientos son los definitivos, o no interesarse activamente por lo que dicen los demás, son modos de actuar que encierran en uno mismo»[12].
 
Es verdad que, en varios lugares, se ha extendido una visión de la vida en la que es difícil aceptar algunos principios básicos de la ley moral. Esto supone que a veces, incluso, se niegue la posibilidad misma del amor de benevolencia: desear el bien del otro por sí mismo. Quizá aquel planteamiento encuentra en las relaciones humanas solamente un cálculo de utilidad o sentimientos de simpatía sin demasiado fundamento. Esto, como es lógico, puede convertirse en fuente de incomprensión y hasta de conflicto.
 
Es importante, ante esta situación, no confundir el diálogo propio de la amistad con la argumentación filosófica, jurídica o política; el diálogo amistoso no supone intentar convencer al otro de nuestras ideas, incluso cuando esas ideas sean formulaciones clásicas o magisteriales de algún tipo de verdad. Y esto no significa «no llamar a las cosas por su nombre» o perder la capacidad de discernir el bien del mal. Lo que sucede es que nuestros razonamientos tienen valor dentro de un diálogo solo cuando se parte de algún principio o autoridad común[13]. Aunque en la amistad también hay tiempo para la conversión personal, de ordinario es mejor buscar los puntos de acuerdo en lugar de subrayar lo que nos separa; es el lugar para ofrecer nuestra propia experiencia, sin grandes elaboraciones intelectuales, con toda la fuerza de quien comparte sus preocupaciones, tristezas y alegrías. Y siempre es importante escuchar, porque la amistad –como decía san Josemaría– más que en dar está en comprender[14].
 
Puede ayudarnos notar que la mayoría de las personas, la mayor parte del tiempo, viven movidas por los deseos profundos de todo corazón humano: amar y ser amadas. Ese deseo insaciable de sentido, de unidad, de plenitud, aunque pueda ser anestesiado durante mucho tiempo por múltiples razones, siempre vuelve a manifestarse. El buen amigo –aunque no siempre sea plenamente correspondido– sabe esperar; sabe estar ahí cuando los propios esquemas entran en crisis y el corazón se abre a la luz que ha intuido precisamente en el cariño del otro.
 
Una imagen de la paciencia de Dios
 
San Pablo, en el famoso himno de la caridad que escribe en su Epístola a los corintios, señala que «la caridad es paciente» (1 Cor 12,4). Por eso, el prelado del Opus Dei nos recuerda que «una amistad tiene mucho de don inesperado, por lo que requiere también paciencia. A veces, ciertas malas experiencias o prejuicios pueden hacer que la relación personal con alguien que tenemos cerca tarde un tiempo en llegar a convertirse en amistad. Igualmente pueden hacerlo difícil el temor, los respetos humanos o una actitud de prevención. Es bueno tratar de ponerse en el lugar de los demás y tener paciencia»[15].
 
San Josemaría animaba siempre a ir «al paso de Dios». En su vida es innegable la audacia apostólica con la que vivía, el arrojo –también humano– con el que salía al encuentro de las personas, aunque estuvieran muy lejos, aun poniendo en peligro su propia vida. Basta pensar en aquella conversación con Pascual Galbe, un juez amigo que había conocido durante su etapa universitaria; eran tiempos de persecución religiosa y el sacerdote sorteó varios peligros al acudir a su domicilio en Barcelona con la única intención de reencontrarse con su amigo. En una conversación previa, por las calles de Madrid, Galbe le había preguntado: «¿Qué quieres de mí, Josemaría?». A lo que el fundador del Opus Dei respondió: «Yo te quiero a ti. No necesito nada. Solo deseo que seas un hombre bueno y justo». Y lo mismo volvió a demostrarle en la siguiente ocasión, cuando acudió para escuchar sus confidencias en aquellos difíciles momentos, sin dejar de ayudarle a encontrar la verdad[16].
 
El fundador del Opus Dei no dejaba de recomendar aquella paciencia «que nos impulsa a ser comprensivos con los demás, persuadidos de que las almas, como el buen vino, se mejoran con el tiempo»[17]; debemos procurar tener con los demás la misma paciencia que Dios tiene con nosotros. Y es que, como recordó Benedicto XVI, «el mundo es redimido por la paciencia de Dios y destruido por la impaciencia de los hombres»[18]. Tener paciencia no quiere decir que no suframos, a veces, por la falta de correspondencia de otras personas a nuestro cariño, o porque vemos a algún amigo emprender caminos que probablemente no saciarán sus deseos de felicidad. Se trata, en realidad, de sufrir con el corazón de Jesús, identificándonos cada vez más con sus sentimientos, sin dejarnos llevar por la tristeza o la desesperanza.
 
La experiencia del perdón de los amigos es motivo de esperanza en los momentos más oscuros de la vida. La certeza de que un amigo nos espera, a pesar de nuestros desplantes, es para nosotros la viva imagen de Dios: ese primer amigo que aguarda a que volvamos a sus brazos de Padre y que nos perdona siempre.
 
Ricardo Calleja
 
[1] Tertuliano, Apologético, XXXIX.
 
[2] Cfr. San Ignacio de Antioquía, Carta a Policarpo, II.
 
[3] San Josemaría, Amigos de Dios, n. 314.
 
[4] C. S. Lewis, Los cuatro amores, Rialp, Madrid, 2017, p. 78.
 
[5] San Josemaría, Surco, n. 191.
 
[6] Benedicto XVI, Carta encíclica Spe Salvi, n. 11.
 
[7] Cfr. san Josemaría, Camino, n. 973.
 
[8] Ibíd.
 
[9] San Josemaría, Camino, n. 2.
 
[10] Cfr. Francisco, Carta encíclica Laudato si’, nn. 222-223.
 
[11] San Josemaría, Surco, n. 428.
 
[12] Mons. Fernando Ocáriz, Carta 1-XI-2019, n. 9.
 
[13] Santo Tomás de Aquino, Quodlibet IV, q. 9, a. 3.
 
[14] Cfr. San Josemaría, Surco, n. 463.
 
[15] Mons. Fernando Ocáriz, Carta 1-XI-2019, n. 20.
 
[16] Cfr. Jordi Miralbell, Días de espera en guerra, Palabra, Madrid, 2017, pp. 75; 97 y ss.
 
[17] San Josemaría, Amigos de Dios, n. 78.
 
[18] Benedicto XVI, Homilía 24-IV-2005, Misa de inicio de su pontificado.
 
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FragmentosjpgLa vida de cualquier persona, y también la de cualquier institución, está hecha de pequeños sucesos, de anécdotas, de encuentros, de retales, de fragmentos. De la mano de algunos historiadores, en esta serie de podcast iremos recorriendo diferentes acontecimientos de la vida de san Josemaría y de la historia del Opus Dei.
 
Podcast de la serie 'Fragmentos de historia'
 
San Josemaria hoySan Josemaría, hoy (16)
Boletín informativo sobre el fundador del Opus Dei, con el título “Un corazón que solo sabía amar”. Recoge varios textos de san Josemaría, del Papa Francisco, además de diferentes relatos de favores y testimonios.
 
1. La caridad en san Josemaría
 
“Los cristianos estamos enamorados del Amor: el Señor no nos quiere secos, tiesos, como una materia inerte. ¡Nos quiere impregnados de su cariño!”1. San Josemaría traducía muchas veces de manera libre el versículo Dios es Amor por “Dios es cariño”, para destacar la dimensión humana de la caridad cristiana.
 
La palabra corazón en la Sagrada Escritura alude a la totalidad del ser humano, con sus afectos, pensamientos, deseos, anhelos y decisiones. “El «corazón» hace referencia al «centro» de la persona desde el que brota todo pensamiento y toda acción. Es la sede del amor, mucho más que de los sentimientos, como a veces afirman algunos autores. San Josemaría lo señala con claridad: «Cuando hablamos de corazón humano no nos referimos sólo a los sentimientos, aludimos a toda la persona que quiere, que ama y trata a los demás. Y, en el modo de expresar- se los hombres, que han recogido las Sagradas Escrituras para que podamos entender así las cosas divinas, el corazón es considerado como el resumen y la fuente, la expresión y el fondo último de los pensamientos, de las palabras, de las acciones. Un hombre vale lo que vale su co- razón, podemos decir con lenguaje nuestro (...). Cuando en la Sagrada Escritura se habla del co- razón, no se trata de un sentimiento pasajero, que trae la emoción o las lágrimas. Se habla del corazón para referirse a la persona que, como manifestó el mismo Jesucristo, se dirige toda ella –alma y cuerpo– a lo que considera su bien: porque donde está tu tesoro, allí estará también tu corazón (Mt 6,21)»”2.
 
San Josemaría “ejemplificó en su vida lo que sig- nifica tener corazón. Dotado de cordialidad, de buen humor, de intuición profunda, de grandes pasiones, sabía manifestar el cariño con con- creción, también material, de atención huma- na (...). Lo que traslucía en su persona remitía a una fundamentación más honda (...): «Amar es tener el corazón grande, sentir las preocupa- ciones de los que nos rodean, saber perdonar y comprender: sacrificarse, con Jesucristo, por las almas todas. Si amamos con el corazón de Cristo aprenderemos a servir, y defenderemos la verdad claramente y con amor»”3.
 
1 Josemaría Escrivá, Amigos de Dios, Rialp, Madrid 2002, n. 183.
 
2 Ugo Borghello, Diccionario de san Josemaría, voz “Corazón”, con cita de Josemaría Escrivá, Es Cristo que pasa, Rialp, Madrid 2002, n. 164, Monte Carmelo 2013, p. 280.
 
3 Ibidem, con cita de Es Cristo que pasa, n. 158.
 
2. La caridad en lo ordinario
 
El papa Francisco, en la catequesis sobre el año de la fe, afirmó que “La caridad es la mayor riqueza de la Iglesia. Vivir la comunión en la caridad significa no buscar el propio interés, sino ser capaces de compartir las alegrías y los sufrimientos de los hermanos, ser capaces de llevar los unos las cargas de los otros”4.
 
En el quinto aniversario de la canonización de san Josemaría, don Javier Echevarría publicó un artículo titulado El resplandor de la caridad, en el que mostraba cómo el santo de lo ordinario practicó la caridad todos los días de su vida. Afirmaba don Javier que “La caridad cristiana no consiste jamás en algo instrumental, no busca obtener otros objetivos: el amor es gratuito”5. Para san Josemaría, vivir la caridad en la vida ordinaria reclamaba “corazón grande, sentir las preocupaciones de los que nos rodean, saber perdonar y comprender: sacrificarse, con Jesucristo, por las almas todas”6.
 
Como atestiguaba en Surco, la caridad no tiene que estar adecuada o ajustada a las necesidades de uno mismo, sino a la de los demás7. Así, “Ama y practica la caridad, sin límites y sin discriminaciones, porque es la virtud que nos caracteriza a los discípulos del Maestro. –Sin embargo, esa caridad no puede llevarte –dejaría de ser virtud– a amortiguar la fe, a quitar las aristas que la definen, a dulcificarla hasta convertirla, como algunos pretenden, en algo amorfo que no tiene la fuerza y el poder de Dios”8.
 
La doctrina de san Josemaría en torno a la caridad se basa en el amor de Cristo, “el amor de Jesús a los hombres es un aspecto insondable del misterio divino, del amor del Hijo al Padre y al Espíritu Santo”9. Como virtud, la caridad está llamada al progreso, al aumento, a crecer; de ahí que san Josemaría sostenga que sería ingenuo pensar que las exigencias de la caridad se cumplen con facilidad: siempre es necesario el empeño personal10.
 
4 Papa Francisco, Audiencia general, Roma 8.X.2013.
 
5 ABC, 6 de octubre de 2007.
 
6 Es Cristo que pasa, n. 158.
 
7 Cfr. Josemaría Escrivá, Surco, Rialp, Madrid 2002, n. 748.
 
8 Josemaría Escrivá, Forja, Rialp, Madrid 2002, n. 456.
 
9 Es Cristo que pasa, n. 169.
 
10 Cfr. Juan Ignacio Ruíz Aldaz, Diccionario de san Josemaría Escrivá de Balaguer, Voz “Caridad”, p. 198.
 
3. La libertad de amar
 
“No poseemos -señalaba san Josemaría- un corazón para amar a Dios, y otro para querer a las criaturas: este pobre corazón nuestro, de carne, quiere con un cariño humano que, si está unido al amor de Cristo, es también sobrenatural. Esa, y no otra, es la caridad que hemos de cultivar en el alma”11.
 
En la primera semblanza sobre san Josemaría, aparecida al año siguiente de su fallecimiento, Salvador Bernal escribió: “Como expresaba en septiembre de 1975 don Álvaro del Portillo, uno de los rasgos capitales del espíritu del Fundador del Opus Dei «era precisamente ese maravilloso engarce, en un corazón tan grande, en un alma que voló tan alto, con el amor a lo pequeño: a lo que se advierte solamente por las pupilas que ha dilatado el amor»”12.
 
“Ese corazón grande y apasionado, que tan fácilmente se identificaba con el sufrimiento ajeno, padeció lo indecible en los años cuarenta, porque las tremendas injusticias que sufrió ofendían a Dios, confundían a muchas personas y empecataban el alma de quienes las cometían. El Fundador del Opus Dei, que sabía querer, calló, perdonó y rezó, quitando importancia a su heroísmo”13.
 
“El corazón del Fundador del Opus Dei era de veras paterno. Por eso comprendía muy bien los sentimientos de todos los padres. Y por eso tenía siempre en cuenta a las familias de los miembros de la Obra. Cuando las necesidades del trabajo los llevaban lejos, les animaba siempre a que les escribieran con frecuencia, a que les dieran buenas noticias, a que les hicieran partícipes de su alegría: pues la dicha del hijo es lo que más alegra el corazón de unos padres”14.
 
Esta relación entre la caridad y las demás virtudes fue tratada ampliamente por san Josemaría. “Persuadíos de que un cristiano, si de veras pretende actuar rectamente, cara a Dios y cara a los hombres, necesita de todas las virtudes, por lo menos en potencia. Padre, me preguntaréis: ¿y de mis flaquezas, qué? Os responderé: ¿acaso no cura un médico que esté enfermo, aun cuando el trastorno que le aqueja sea crónico?; ¿le impedirá su enfermedad prescribir a otros enfermos la receta adecuada? Claro que no: para curar, le basta poseer la ciencia oportuna y ponerla en práctica, con el mismo interés con el que combate su propia dolencia”15.
 
Muchas más manifestaciones de la caridad entendida y practicada por san Josemaría se recogen en la reciente biografía Que solo Jesús se luzca16. Ilustrada con más de 300 fotos, mapas, infografías y textos autógrafos, facilita sintonizar con su vida a través de muchas imágenes vivas.
 
11 Amigos de Dios, n. 229.
 
12 Salvador Bernal, Mons. Josemaría Escrivá de Balaguer. Apuntes sobre la vida del Fundador del Opus Dei, Rialp, Madrid, 1976, pp. 116-117.
 
13 Ibid, p. 254.
 
14 Ibid., p. 41.
 
15 Amigos de Dios, n. 161.
 
16 Jesús Gil-Enrique Muñíz, Que solo Jesús se luzca. Biografía ilustrada de san Josemaría, fundador del Opus Dei, Fundación Studium, Madrid 2019, 465 pp
 
4. Practicar la caridad sin límites
 
“No existe corazón (…) que no esconda, como el rescoldo entre las cenizas, una lumbre de nobleza. Y cuando he golpeado en esos corazones, a solas y con la palabra de Cristo, han respondido siempre”17. Una de las enseñanzas de san Josemaría es que las virtudes humanas componen el fundamento de las sobrenaturales, porque fomentan las disposiciones necesarias para los actos propios de éstas, especialmente los que se refieren a la caridad.
 
La cita anterior se incluye en una homilía de 1941 que se publicó precisamente con el título de “Virtudes humanas”. Allí considera entre otras: la fortaleza, serenidad, paciencia, magnanimidad, laboriosidad, diligencia, veracidad, sencillez, naturalidad, etc. Cuando habla de la prudencia, la denomina “sabiduría de corazón que orienta y rige otras muchas virtudes”. Al practicarlas, “el cristiano es uno más en la sociedad; pero de su corazón desbordará el gozo del que se propone cumplir, con la ayuda constante de la gracia, la Voluntad del Padre. Y no se siente víctima, ni capitidisminuido, ni coartado. Camina con la cabeza alta, porque es hombre y es hijo de Dios. Nuestra fe confiere todo su relieve a estas virtudes (…). Por eso el que sigue a Cristo es capaz –no por mérito propio, sino por gracia del Señor– de comunicar a los que le rodean lo que a veces barruntan, pero no logran entender: que la verdadera felicidad, el auténtico servicio al prójimo pasa sólo por el Corazón de Nuestro Redentor, perfectus Deus, perfectus homo ”18.
 
“Me produce una honda alegría considerar que Cristo ha querido ser plenamente hombre, con carne como la nuestra. Me emociona contemplar la maravilla de un Dios que ama con corazón de hombre”19.
 
Lo que podemos considerar una jaculatoria dirigida a Jesús: “Danos un corazón a la medida del Tuyo” son las palabras finales del n. 813 de Surco, que se refiere a la humanidad del Señor: “¡Gracias, Jesús mío!, porque has querido hacerte perfecto Hombre, con un Corazón amante y amabilísimo, que ama hasta la muerte y sufre; que se llena de gozo y de dolor; que se entusiasma con los caminos de los hombres, y nos muestra el que lleva al Cielo; que se sujeta heroicamente al deber, y se conduce por la misericordia; que vela por los pobres y por los ricos; que cuida de los pecadores y de los justos... –¡Gracias, Jesús mío, y danos un corazón a la medida del Tuyo!”20.
 
17 Amigos de Dios, n.74.
 
18 Ibid, n.93.
 
19 Es Cristo que pasa, n. 107.
 
20 Surco, n. 813.
 
Descarga el Boletín de san Josemaría, nº 16: Un corazón que solo sabía amar (PDF)
 
PortadaLa familia que retransmitió la crisis de la COVID desde su cuarto de estar
 
Una vieja colcha verde, una ventana y un cuarto de estar. Con estos elementos y mucha imaginación, cinco niños y sus padres -ligados al periodismo y la comunicación- han sacado adelante ‘Aróstegui TV’, un informativo en el que han ido narrando el día de la cuarentena a través de las redes. La iniciativa llegó a ser viral y los Aróstegui acabaron siendo protagonistas reales de las noticias.
 
“Buenas tardes, bienvenidos a la quinta edición de las noticias de Aróstegui Televisión”. Pablo (9 años) y Álvaro (4) arrancaban así cada domingo, y tras muchas tomas falsas, el informativo de televisión en cuya producción había trabajado esa semana toda la familia, en Palma de Mallorca. Desde mediados de marzo los siete se convirtieron en presentadores, editores, productores, maquilladores e imitadores de políticos y protagonistas de la actualidad.
 
En total han sido ocho los programas enteramente elaborados por toda la familia sin salir de casa. La iniciativa surgió cuando Pablo -publicista, aunque trabaja en una gestoría- y Vicky, su mujer -periodista y directora de un colegio- se preguntaron qué podían hacer para entretener dentro de casa durante el confinamiento a sus cinco niños: Miguel, Pablo, Álvaro, Lucía y Jaime, de 10, 9, 4, 3 años y 9 meses de vida.
 
Entre los dos se las ingeniaron para tener entretenidos a sus cinco retoños trabajando en un proyecto de comunicación auténtico y real: una imitación quasi exacta de unos informativos de televisión. En un tono positivo y optimista, sin olvidar lo dramático de la situación, prepararon un programa para cada domingo. Pablo, el padre, es conocido en Instagram como @paroste, y comenzó a difundir estos informativos a través de las redes.
 
Miles de personas siguieron los vídeos de los Aróstegui con imitaciones de Pablo Iglesias, Pedro Sánchez, Pablo Casado o Santiago Abascal, además de los periodistas y presentadores de televisión Matías Prats y Vicente Vallés. Los medios pusieron el foco en esta original iniciativa, y la familia apareció en la revista Hola y en su cuenta de Instagram -holacom-, fue entrevistada en la Cope, en el programa Julia en la Onda, de Onda Cero, salió en Crónica Balear, el suplemento de El País Verne, el periódico Última Hora, IB3, e incluso en el programa Al rojo vivo de la cadena Telemundo de Miami.
 
Arostregui 1Con este pequeño proyecto, Vicky y Pablo han conseguido que sus hijos fueran entendiendo la situación, en la medida de sus posibilidades, y tuvieran las claves más importantes para llevar el confinamiento con alegría, sentido del humor, responsabilidad y mucha, pero que mucha ilusión. Lo que no exime de las clásicas peleas entre hermanos.
 
Durante este tiempo han tenido clases “extraescolares” de historia de España, de comunicación audiovisual, de estilismo e interpretación… Con ello han desarrollado capacidades como salir al paso ante un error y no enfadarse, mantenerse quietos y rigurosamente colocados en una postura correcta y amable, trabajar en equipo, habilidades de imitación, memorización y sincronización... Los pequeños han hecho además un auténtico máster en los valores que hacen que una sociedad prospere con éxito y en común acuerdo.
 
Cuenta Pablo que durante la preparación de las grabaciones ha habido momentos de tensión, que no todo ha salido rodado y que ha habido más de un apretón de dientes y auto tirones de pelos por desesperación. Las cosas como son.
 
Cada minifrase de Álvaro ha costado la vida pero causaba gran emoción en todos cada vez que conseguían grabarla. Con 4 años es ya todo un mini-presentador. Pablo, algo más serio, era el que daba poso y altura al noticiero. Y Miguel ha sido el imitador estrella, ya tiene carácter y gran capacidad de transformación. Lucía, como presidenta del Congreso, ha demostrado su arte para darle al martillo. Y a “JB”, que apenas tiene unos meses, lo sacaron en unos informativos recreando la primera salida a la calle de los niños... nadie ha quedado exento de participar en los informativos en esta familia.
 
ArosteguiEn su último informativo la familia elaboró un making of (“Así se hizo”), donde cada uno de los hijos explica cuál es su auténtica vocación profesional, ya que ahora todos tienen claro qué quieren ser de mayores.
 
El proyecto de los Aróstegui ha querido tener en cuenta la sostenibilidad y por eso han tirado de material rebuscando por casa, haciendo auténtico reciclaje: la peluca de Pablo Iglesias era de un disfraz de “Frozen” de Lucía, todas las corbatas de Pablo y los distintos y muy trabajados escenarios han dado el pego gracias a un edredón verde chillón que perteneció a la infancia de Vicky, con el que han puesto en juego la técnica del “croma”, que merecería un capítulo aparte.
 
Y ante la pregunta de por qué se ha liado con este proyecto, Pablo responde: “Yo siempre he estado convencido del bien que se puede hacer a través de las redes sociales. Soy supernumerario del Opus Dei y veo que es una gran oportunidad para educar a mis hijos y a la vez para apoyar a tantas familias dando un mensaje positivo, optimista. Esto es algo que puede hacer un bien que uno no es capaz de imaginar. En definitiva, una forma de educar creativa con material de toda la vida. Y es que ahí está el amor, cuando eres capaz de crear partiendo de lo que ya tienes, pero mirándolo con otros ojos, los ojos del corazón”.
 
Familia multietnica 1La familia de Loreto y Antonio es multicolor. Sus cuatro hijos, de entre 15 y 8 años, tienen la piel de todas las razas del mundo. El matrimonio no podía tener hijos y, tras nueve años, decidió dar un hogar a niños de diferentes orígenes.
 
Esta historia comenzó como suelen terminar los cuentos felices: una boda cuajada de proyectos y expectativas, y una pareja impaciente por convertirse en una familia con muchos niños. Pero pasaron los meses, luego los años, y los niños no llegaban.
 
Loreto y Antonio pusieron todos los medios que estaban a su alcance y comenzaron un camino de nueve años difíciles, en los que las palabras de aliento y los buenos consejos no servían: “Los médicos nos repetían que no había ningún problema y nos recomendaban que nos relajásemos. Pero ese consejo no funciona cuando tienes el deseo de formar una familia, porque al fin y al cabo te casas con esa ilusión”.
 
Loreto cuenta que nunca hasta entonces había rezado tanto y con tanta fe. “Un día –dice- me encaré con la imagen de la Virgen que tengo en mi habitación y le reproché: “¿Y tú por qué sí y yo no?”.
 
A los nueve años, ¡por fin!, llegó de China Irene. “Al coger en brazos y abrazar a mi hija por primera vez, sentí su olor y supe que era mía. Es una emoción muy difícil de describir”. Loreto sitúa en este hecho el momento en que por primera vez presintió lo que con el tiempo fue convirtiéndose en un convencimiento: “Me di cuenta de que no había tenido hijos biológicos porque mi vocación era ser madre adoptiva. Madre de ésta y de los que vendrían después. Que yo me había estado empeñando en un plan que no era el de Dios y que con el tiempo iría a buscar a los demás en el momento y en el lugar que Dios dispusiera. Estos tenían que ser nuestros hijos, y nosotros debíamos ser sus padres”.
 
Y así, con una cadencia que la madre naturaleza difícilmente hubiera podido superar, fueron llegando Antonio –andaluz, pero con la apariencia de un hindú–, Pablo –de raza negra, aunque nacido en España–, y la pequeña Loreto, también andaluza pero de piel clarita.
 
“Cuando por una serie de circunstancias sorprendentes nos ofrecieron a Pablo pensamos: a ver cómo encajamos esto, la niña china, un niño negro, otro con ojos azules… Pero los técnicos de la Junta de Andalucía nos aseguraron que para el niño eso iba a ser una ventaja”, recuerda Loreto. “Nos dijeron que es mejor que esté en una familia multiétnica: en la diferencia se sentirá más cómodo, más integrado desde el principio”.
 
La llegada de Loreto fue la más inesperada porque habían descartado adoptar uno más. “¿Pero quién dice que no cuando te ofrecen un bebé en desamparo? Es como si hubieran llamado a la puerta de nuestra casa y nos la hubieran dejado en el rellano. ¿Cómo vas a decir que no?”, considera.
 
Son muchos los niños y niñas cuya tutela asume la Administración después de que hayan sido abandonados o maltratados por sus padres, o una vez que se comprueba que carecen de un entorno familiar y social donde crecer y desarrollarse con normalidad. Son los menores declarados “en desamparo”. Y ese fue el caso de Loreto.
 
Varios colores, pero una sola raza
 
El mosaico, ahora sí, se había completado. Fue entonces cuando Loreto oyó por primera vez unas palabras de san Josemaría: ¡Todos somos iguales! Cada uno de nosotros valemos lo mismo, valemos la sangre de Cristo. Fijaos qué maravilla. Porque no hay razas, no hay lenguas; no hay más que una raza: la raza de los hijos de Dios. “Me emocionó y pensé que si todo el mundo sintiera en su corazón esta frase no nos distinguiríamos unos de otros y veríamos al resto de las personas con los ojos del amor, como las veía san Josemaría”, señala.
 
Su experiencia, sin embargo, le ha llevado a concluir que el racismo es una realidad que se comprueba cada día, y que sus hijos la sufren. Por ese motivo, la primera preocupación de Antonio y Loreto es proporcionarles las herramientas necesarias para que sepan enfrentar ese tipo de situaciones. Y la segunda, contribuir a erradicar esas actitudes a través de los padres y madres de distintos colegios, que con frecuencia les invitan a participar de sus reuniones con el fin de aprender a inculcar a sus hijos actitudes abiertas y positivas hacia las personas diferentes, sea por el motivo que sea. “Es fundamental, –y esto es lo que pretendo transmitir– que los padres integren a sus hijos en la diversidad”, defiende.
 
Algo que en su familia se vive con tanta naturalidad, y que enriquece a cada uno de sus miembros ampliando su visión del mundo, creciendo en tolerancia, en empatía, en acogida a todos…, en esa fraternidad de la que hablaba San Josemaría. “Crecer en esta diversidad te hace muy valioso”, dice.
 
Poder ayudar a muchos
 
Familia multietnica 2Poco después de recibir a Antonio, junto con algunas otras madres que se encontraban en su misma situación, Loreto creó la Asociación de Familias Adoptivas de Granada, que hace tres años recibió el premio ‘Andaluna’ de la Junta de Andalucía, que reconoce el trabajo de entidades, personas e instituciones en la divulgación de los derechos del niño. La asociación ofrece cada mes actividades tanto para los padres como para los hijos.
 
La adopción puede ser un proceso complejo y duro para quienes se internan en él por primera vez. Por eso una de las mayores alegrías de Loreto es poder echar una mano a esos matrimonios, tratando de allanarles el camino ante las dificultades que sin duda se irán encontrando.
 
A veces, por una serie de carambolas, la vida te la oportunidad de ayudar a una madre a quedarse con su hijo en lugar de darlo en adopción. En este caso, todos ganan.
 
Loreto comprende sin embargo que otras muchas mujeres, como las madres biológicas de sus hijos, no hayan podido tomar esa decisión y admira y agradece que hayan luchado por su vida cuando tenían todo de frente: “Yo estoy segura de que a las madres de mis hijos les hablaron de abortar. Por eso para mí que estas chicas tan jóvenes siguieran adelante con su embarazo sin la ayuda de nadie, sabiendo que por sus circunstancias no iban a poder quedarse con los niños me parece muy valiente. Aunque también creo, y me alegra pensarlo, que durante el embarazo se sintieron queridas por sus hijos, que se encontrarían tan solas que ese tiempo tan íntimo de tener a su bebé con ellas les debió ayudar mucho”.
 
Loreto ve todo lo que ha ido ocurriendo en su vida, como un regalo de Dios. “Asumir con enorme agradecimiento que mi vocación era ser madre adoptiva es un don que viene de arriba”, asegura: “Ha sido mi tabla de salvación”.
 
ProfesionalesEl coronavirus ha impuesto el confinamiento forzoso para la mayoría de la población. Pero no todos están en casa. Patrullando por las calles, atendiendo llamadas de emergencia, proporcionando medicamentos, ofreciendo información o cuidando a ancianos, miles de personas salen cada día de sus casas para que otros no salgan. Muchas veces expuestos al contagio, prestan un servicio clave para dar la vuelta a esta situación.
 
“Estos días ya no piensas en ti”. Manuel, coordinador de los teléfonos 'Salud Responde' de Andalucía.
 
‘Salud Responde’ es el teléfono de referencia en Andalucía para descubrir posibles positivos por coronavirus. Hasta la fecha, este servicio ha recibido más de 77.000 llamadas. El volumen de trabajo es ingente, tanto que el personal no logra atender todas las que reciben.
 
“La fe me ayuda muchísimo, porque aunque esté colapsado de trabajo sé que tengo la ayuda de Dios: nunca estoy solo”, explica Manuel. Las situaciones que vive cada día son duras, y a veces él también confiesa que siente cómo si perdiera la fe. Sin embargo, “cada mañana me levanto, ofrezco mi trabajo al Señor, y considero que estoy haciendo un bien a la comunidad, ayudando a gente que lo está pasando muy mal”.
 
En los dieciséis años que lleva trabajando en este servicio, Manuel no había vivido nunca una situación como ésta. Y eso que ha atendido servicios de enorme complejidad, como los de maltrato a menores o violencia de género. Pero esto es diferente. “Es un momento de locura, donde los protocolos cambian constantemente. Al principio no teníamos guantes ni mascarillas, ni material adecuado. A veces no damos abasto, y miles de llamadas se quedan sin atender. Es muy duro”, lamenta.
 
La adversidad está sirviendo, eso sí, para que el equipo de trabajo esté más unido, por encima de los modos de pensar y los diferentes estilos de vida de cada uno. “Todos estamos dando lo mejor; se nota una unión y una solidaridad que antes no había”, comenta.
 
Cada noche, en su oración personal, Manuel recuerda las personas que ha atendido y a aquellas que no ha podido atender. “Estos días ya no piensas en ti; cuando en casa te viene algún problema piensas en esas llamadas y ves que no puedes quejarte. No te acostumbras a esto, por muchos años que lleves tienes siempre en mente a estas personas y le pido a Dios por cada uno. Le digo: ‘ayúdales Tú’, eso me da fuerzas y me ayuda a tirar hacia delante”.
 
Confinando a la gente “con mucho amor”. Héctor, guardia civil.
 
Desde que empezó el estado de alarma, Héctor sale a patrullar con otro compañero, pero ambos circulan en vehículos separados. Está casado y tiene una hija, es del Opus Dei y trabaja como guardia civil de Tráfico en A Coruña. Allí trata de hacer cumplir el decreto dictado por el Gobierno, evitando que la mayor parte de la población salga a la calle, y tratando de reducir el número de accidentes en la carretera.
“Los guardias civiles estamos acostumbrados a la entrega y el sacrificio. Forman parte de nuestro día a día. Ahora salimos a la calle también con la preocupación de que puedes contagiarte, y de que eso supone contagiar a tu familia. Pero junto con eso tienes la fe y la esperanza de que Dios nos cuidará”, señala.
 
Su trabajo estos días consiste en hacer reflexionar a la gente que no puede aguantar en casa. “Les ayudas a canalizar eso, a que piensen en la suerte que tienen de estar vivos. Otros no pueden salir de sus casas porque están en un hospital”, relata.
 
Incluso cuando tiene que firmar una denuncia contra alguien, trata de no perder el buen humor, y de ver en eso un servicio. “Un día un sacerdote me preguntó cómo era capaz de denunciar a la gente. Le dije que lo hacía con mucho amor, que entregaba la copia del boletín con mucho amor y rezaba para que esa fuera la mayor de sus consecuencias, porque detrás de cada infracción suele estar la causa de un siniestro. Siniestro que se ha evitado al haberse encontrado con nosotros. Y eso hago estos días, 'confinar' a la gente con mucho amor”.
 
“Dios está tocando los corazones de todos”. Esther, fabrica el material para hacer viseras protectoras en 3D.
 
Escasean las mascarillas, y toda una comunidad de personas ha decidido poner sus impresoras 3D al servicio de la crisis sanitaria, y han empezado a fabricar desde sus casas viseras protectoras para los policías y el personal sanitario. Esther dirige en Granada una empresa dedicada a fabricar el filamento con el que se hacen estas viseras, que estos días están siendo solicitadas por hospitales e instituciones con urgencia.
 
“Un colectivo que parecía un poco friki, el de los ‘makers’ que utilizaban en sus casas impresoras 3D, ha demostrado una solidaridad tremenda. Muchos no tienen fe, pero a través de esta situación Dios está tocando los corazones de todos”, reflexiona.
 
Esther es del Opus Dei, acude cada tarde a su empresa para gestionar los pedidos de filamento, y cuando sale de casa se pone en manos de Dios con una jaculatoria: “Señor, Tú lo sabes todo”. Asegura que sin la fe y la ayuda espiritual que recibe la situación sería muy difícil de superar. Su labor cotidiana, sin embargo, ha adquirido estos días un sentido de servicio muy especial. “Ahora le sacamos al trabajo una rentabilidad mínima, pero eso da lo mismo si podemos ofrecer algo de seguridad a los policías o médicos y enfermeras que están al pie del cañón”, añade.
 
“Nos escucha mucha gente que quizás está en un hospital”. Mayte, periodista en una emisora de radio.
 
Veterana periodista, Mayte ha pasado por la prensa escrita y los gabinetes de comunicación. Ahora dirige el magazine de las mañanas en una radio local de Jaén. Nunca como ahora ha sido consciente de la importancia de informar, entretener y acompañar a miles de oyentes que la escuchan, confinados en sus casas, cada vez que se pone delante del micrófono.
 
“La radio es sobre todo compañía, en momentos que, para muchos, son de soledad”, dice. Por eso arranca cada día su programa con un tono positivo, alegre y cercano. “Somos conscientes de que nos escucha mucha gente que quizás está en un hospital, y queremos que nos sientan cerca”.
 
A Mayte el espíritu del Opus Dei también le ayuda a afrontar cada día la situación, salir a la calle y dar lo mejor de sí misma a través de las ondas. “En la radio se transmite todo, también el estado de ánimo. Por eso es importante estar bien. Yo me esfuerzo para estarlo, ofrezco esa tarea a Dios y trato de sacar lo mejor de mí misma, que es lo que al oyente le va a servir. Sin duda, creer en Dios me da una seguridad y una tranquilidad que si no, no tendría. Los que salimos a la calle estamos en peligro, y a veces entra miedo, pero también te sientes protegida”, considera.
 
Con el objetivo de ayudar a superar la situación, su programa combina testimonios de oyentes, que comparten en antena cómo llevan los días de encerrona en casa, con ideas sobre alimentación saludable, ejercicio, juegos o entretenimiento para niños. “El objetivo es que sean momentos para convivir más con la familia; aprovechar este tiempo para comunicarnos mejor, cuidar a los amigos y unirnos más a nuestros familiares”, señala.
 
La radio sirve también para dar información, dar a conocer las acciones solidarias de supermercados y centros comerciales, y para colaborar en la reducción del número de casos mediante campañas de concienciación como #QuédateEnCasa, además de otra dirigida a luchar contra las noticias falsas.
 
Desde que se declaró el estado de alarma, Mayte ha cambiado de horario para no coincidir en la radio con otros compañeros y evitar los contagios. Cada día abandona la emisora ya entrada la noche, y recorre las calles vacías hacia su casa, donde le esperan su marido y sus tres hijos. Lo hace, eso sí, con la satisfacción de haber prestado un servicio.
 
“Me está costando no darles besos y abrazos”. Lorena, auxiliar de enfermería en una residencia de religiosas.
 
Lorena siempre soñó con ser policía, pero se quedó fuera de la Academia por dos centímetros. No medía lo suficiente, y tras asimilar la noticia decidió aprovechar el curso estudiando auxiliar de enfermería. Se enamoró de su profesión, y ahora trabaja en una residencia de religiosas de edad avanzada en Tuy. Los únicos centímetros que le importan ahora son los que la separan de las monjitas a las que cuida, todas ellas de más de 90 años.
“Me está costando un montón no darles besos y abrazos, y eso que yo no soy de exteriorizar mis sentimientos, pero con ellas es diferente; son como niños pequeños, y me supone mucho mantener las distancias por el coronavirus. Mi trabajo supone un contacto con el paciente mucho más estrecho que el de un médico o una enfermera: los aseamos, nos cuentan sus problemas… Cumplimos todas las precauciones, pero sí o sí tiene que haber contacto”, relata.
 
La mayoría de estas monjas están enfermas o requieren cuidados especiales y no entienden lo que está pasando. Las que lo entienden, se dedican a rezar para que cambie la situación. Para Lorena, supernumeraria de Opus Dei, cuidarlas es “un orgullo”. Cuando era adolescente soñaba con ser policía, soñaba con servir a su país y al Rey. “Ahora me encuentro con que estoy sirviendo a personas que toda su vida han servido al verdadero Rey, que es Dios”, comenta.
 
“Los caminos de Dios no son los nuestros. Dios me llevó a una profesión de servicio absoluto. Y estoy muy contenta. Y lo que realmente me gusta es la gente mayor”, señala. Lorena no solo procura dar a estas religiosas los mejores cuidados; también las acompaña cuando se encuentran en el trance de la muerte. Así lo ha hecho ya con varias de ellas. “Es un trabajo muy gratificante, de contacto directo con el paciente”.
 
“Procuro rezar por cada persona que sube al autobús”. Tino, conductor de autobuses.
 
Tino tiene 60 años, y sale cada día a conducir uno de los autobuses públicos que circulan por Valladolid. Entre las tres de la tarde y las once de la noche recorre siempre la misma ruta, pero estos días lo hace con una sensación especial. “Me hace ilusión trabajar, y estos días tienen el valor añadido de poder realizar mi trabajo como un servicio público imprescindible”.
“Procuro rezar por cada uno de los que se suben al autobús y por sus familias. También me esfuerzo en evitar los frenazos y ‘arreones’, aunque no todos autobuses responden igual”, relata. En el vehículo no pueden viajar estos días más de 20 personas a la vez. Todos los pasajeros se comportan con una amabilidad especial.
 
“Mis compañeros saben que soy del Opus Dei y algunos aprovechan para pedirme que rece por ellos y por sus familias. Yo lo hago encantado y les animo también a rezar. Se nota que ha mejorado también el compañerismo entre todos”, cuenta.
 
Los paseos por la ciudad le sirven también para ir saludando al Santísimo, presente en los sagrarios de las iglesias por las que pasa, y que en casi todos los casos permanecen cerradas. “Es mi modo de acompañar al Señor y el momento de hacer una comunión espiritual. También rezo por las personas que van por la calle y por los compañeros conductores cuando me cruzo con otro autobús”. Otra ‘medida’ de seguridad que emplea antes de ponerse al volante es pedirle ayuda a su Ángel de la Guarda, y ofrecer el trayecto, “ese bendito trabajo de cada día, para que todos los pasajeros puedan decir que casi es un viaje de placer".
 
“Seguro que sacamos algo bueno de esta pandemia tan dañina”. Santi, en el mercado central de frutas.
 
Santi, de 62 años, trabaja en el mercado central de frutas de Valladolid, que cada madrugada abre sus puertas a las 4.30, hora a la que empieza la venta y los preparativos de los pedidos. Estos días hay menos actividad: sólo las tiendas y las residencias de la tercera edad. “Cuidamos con precaución la higiene. El protocolo en el recinto del mercado es el uso de guantes y mascarillas y dispensadores de solución”. Santi es del Opus Dei, y mientras trabaja aprovecha para rezar por los mayores que viven en esas residencias, “pues son personas más vulnerables y que tienen estos días una especial sensibilidad. ¡Cuánto me alegra que coman buenas naranjas de Levante! Con ellas van mis oraciones para todos”.
 
El ambiente estos días es un poco tenso, según relata, pues a veces el miedo se apodera de las personas y toda precaución es poca. “Hay comentarios de todas clases, desde el que nunca reza hasta el que pide a Dios para que se curen los enfermos; nunca he oído tantas imploraciones como en estos días. El jueves pasado vino un camionero de Murcia y en la cabina tenía el rosario. Le pregunté si lo utilizaba; él me dijo que era su acompañante y más en estos días. Como este caso tengo cien historias más”.
 
“A veces pienso que de esta pandemia tan dañina seguro que sacamos algo bueno, sobre todo la sensibilidad hacia las demás personas y un acrecentamiento de la fe, que mucha gente ya tiene, pero que, por lo que sea, no manifestaba”, considera.
 
“La gente se está portando increíblemente bien”. María, farmacéutica en un pueblo de Galicia.
 
María nunca pensó que viviría escenas como las de estos días: puntos para que la gente espere a distancia mientras se la atiende, aforo limitado, limpieza sobre las superficies con cada cliente, mascarillas, espacios de más de un metro y medio entre el personal, pijamas especiales que se desinfectan y un cañón de ozono para limpiar el aire. Y, sobre todo, el nerviosismo que genera la incertidumbre.
“La gente no sabe, y necesita que se le expliquen cosas como el funcionamiento del sistema inmunitario. Algunos vienen asustados y otros con incredulidad. Los hay incluso que se comportan como si no fuera con ellos. Pero la gente se está portando increíblemente bien: no tiene tanta prisa, no pone mala cara si no hay lo que busca, o si tiene que compartir el pedido con otros clientes. Se ve mucha generosidad”, relata.
 
María se emociona cuando cuenta cómo afronta estos días: “Me ayuda pedirle ayuda a la Virgen. Como farmacéutica mi patrona es la Inmaculada Concepción, y la tengo en la farmacia. Hay momentos en los que le pido que nos eche un cable, que su manto nos proteja. Soy “egoísta” y empiezo pidiendo por mi familia, pero conforme pasa el día intento rezar por las personas que vienen a la farmacia, por cada persona que tengo delante y todo lo que tiene que ver con ella. A veces me da miedo todo lo que puede suceder, pero lo pongo en manos de Dios”.
 
Pese al estado de alarma, cree que el confinamiento puede servir para algo positivo: “estar más serenos, saber que en la vida hay cosas más importantes que correr para un lado y otro y no llegar a ningún sitio. Estos días todo el mundo está sacando lo mejor de sí”.
 
confinamientoLas siguientes historias muestran cómo, aunque estemos limitados físicamente, la creatividad y la pasión por el bien pueden traspasar muros e incluso océanos, y no saben de confinamientos.
 
Una recién licenciada -a la que el coronavirus sorprendió mientras daba sus primeros pasos en el mundo profesional- compartía el otro día a varias amigas su reflexión sobre los tiempos que estamos viviendo, marcados para muchos de nosotros por la obligación de estar en casa sin poder movernos.
 
Les decía: “Nuestro tesoro lo llevamos dentro de nosotros, y no puede encerrarse entre cuatro paredes”. Fernando Ocáriz nos ha invitado, al poco de ser elegido como prelado del Opus Dei, a poner en juego la “imaginación de la caridad”.
Las siguientes historias muestran cómo, aunque estemos limitados físicamente, la creatividad y la pasión por el bien pueden traspasar muros e incluso océanos, y no saben de confinamientos.
 
1. #TiempoEntreCosturas
 
Tucha recuperó su máquina de coser.
Tucha vive en Rivera, una ciudad al norte de Uruguay. Hace pocos días recibió un mensaje de WhatsApp de una amiga. Aunque en ese momento todavía no había casos de coronavirus en la zona, el Ministerio de Salud Pública pedía la ayuda de voluntarios para coser sobretúnicas para el personal de salud, previendo que quizá harían falta más de los que podrían llegar a conseguir.
 
Aunque hacía varios años que no usaba su máquina de coser, decidió ofrecerse. Una doctora llevó a su casa la tela TNT celeste, elástico para los puños y un modelo. Esa visita fue una sorpresa: “Era la pediatra que atendió a mis seis hijos, ¡que hacía mucho tiempo que no veía!”. La médico le aseguró que había reconocido su voz cuando llamó para sumarse como voluntaria.
 
Ya con todo el material, intentó prender su máquina de coser, que había estado mucho tiempo guardada. Sin embargo, no funcionaba. La correa estaba rota y el motor se recalentaba, incluso podía ver chispas adentro. Miguel, su esposo, se sumó a la misión. Desarmó la máquina, arregló el motor e hizo una correa nueva con cuero que tenían en la casa. Quedó perfecta. Tucha comenzó a coser y, cuando terminó la primera sobretúnica, le pidió a su esposo que se la probara para comprobar que estaba bien. Trabajo en equipo.
 
Después de pasar horas entre costuras, Tucha comparte sus impresiones: “Todo el trabajo era nuevo y estaba muy nerviosa. Cada paso en la confección de la túnica era como una montaña delante de mí, pero pensaba en Jesús y se lo regalaba a Él. También le pedía ayuda a mi Ángel. Además, pensaba en san Josemaría, quien nos enseña que de pequeñas cositas podemos hacer algo grande, ¡y de esa manera irnos haciendo santos!”.
 
2. #TodoSaldraBien
 
Sin movernos de Uruguay, María José ofrecía recientemente una entrevista a un canal de noticias de su país, en la que explicaba una iniciativa que ha iniciado con colegas psicólogos y psiquiatras para estos días en los que hay que permanecer en casa: un servicio telefónico en el que profesionales de la salud mental ofrecen sus servicios de forma gratuita para ayudar a quienes el aislamiento se les vuelve difícil.
 
María José está casada y tiene cuatro hijos. Dentro de su profesión, se ha especializado en psicología positiva y terapia familiar. Dirige la Asociación Jóvenes Fuertes, que promueve la formación de niños y jóvenes a través del desarrollo de virtudes, fortalezas de personalidad y habilidades. Otra de sus iniciativas, junto a una amiga, fue desarrollar audios que se emiten por podcast en Spotify sobre psicología positiva. El proyecto se llama “Sé feliz, deja huella” y en estos días incluye episodios como “Desafío familiar para llevar adelante el coronavirus” y “Ansiedad en tiempos de incertidumbre”.
Durante la entrevista televisiva mencionada antes, dio algunos consejos para afrontar la situación de pasar varios días sin salir de casa. Explicó que es normal que durante este momento haya un aumento de la ansiedad y el malestar, pero aseguró que lo importante es “no focalizarse en eso”, sino “desarrollar pautas de salud”. Mencionó la relevancia de tener un horario y de buscar actividades que nos ayuden a centrarnos en algo concreto, como pueden ser el ejercicio o el participar de los servicios religiosos online.
 
Explicó la importancia de encontrar la manera de estar cerca, aunque sea a la distancia, en especial con los que viven solos: “Se están viendo hoy en día iniciativas preciosas de ayudas solidarias. Esto hace bien a muchas personas y hace muy bien al que ayuda. Entonces, es importante la apertura al otro, hacer un llamadito, mandar un mensaje, estar atentos al cuidado de los demás. Descentrarme de que yo estoy pasando mal, para ver que hay otras personas que también están pasando mal y que también necesitan de mi ayuda. Cuidarme y cuidar a otros”.
 
Gaby y Marie tuvieron una idea parecida a la de María José, dirigida a gente joven. Las dos viven en Nueva York, donde la pandemia está siendo particularmente agresiva. En cuanto el gobierno de Estados Unidos decretó el aislamiento para la ciudad, sus neuronas empezaron a darle vueltas a qué hacer para difundir contenidos útiles y positivos en lengua inglesa. Así nació la serie de podcasts “Corona: use it; don’t lose it” (algo así como, “Corona: ¡aprovéchalo!”), sobre cómo hacer rendir al máximo la situación única provocada por el brote de coronavirus. En los diferentes capítulos dan voz a estudiantes de diferentes puntos del país que comparten sus consejos: cultivar las amistades, aprovechar para leer, cómo adaptarse el nuevo ritmo de clases online, o cómo mantener el buen humor y la motivación.
 
3. #CartasDelAlma #CartasCovid
 
Verónica, coordinadora de la ONG Impulso Social de Argentina, cuenta cómo el deseo de ayudar a los afectados por la pandemia se activó en numerosas jóvenes voluntarias que suelen participar en sus actividades pero, ¿cómo dar una mano sin poder salir prácticamente de casa? En un primer momento, las animaron a “impulsarse” en sus propias casas y así algunas se pusieron a cocinar, a ayudar a los hermanos con la tarea, a mantener el buen ánimo familiar… Pero su afán de dar una mano iba más allá y, de nuevo, la tecnología fue la gran aliada.
 
La madre de una de las voluntarias les compartió una iniciativa que había arrancado en España -donde la pandemia llegó semanas antes y de forma agresiva-. Contactaron con la cirujano Cristina Marin Campos, que trabaja en el Hospital de La Princesa en Madrid y ha empezado la campaña “Carta con alma”, a través de la cual el personal sanitario se compromete a hacer llegar a los pacientes ingresados por COVID-19 cartas de ánimo que se envíen a varias direcciones de mail que se han creado para ello.
 
Muchas estudiantes que colaboran con Impulso Social se sumaron desde diferentes ciudades de Argentina para escribir cartas. En ellas cuentan quiénes son, dan ánimo a los enfermos y, quien quiera, deja su mail para que puedan responderles. De este modo, acompañan a quienes están más aislados y sus misivas, llenas de cariño, crucen el “charco”, pasando de un lado a otro del Atlántico. Según afirma Verónica, “Impulso Social está jugando un papel muy importante en esta cuarentena, especialmente entre las familias. Antes trabajábamos más con cada voluntaria, pero ahora al estar todos en la misma casa, se están involucrando todos los miembros de la familia. Cuando empezamos la iniciativa de las cartas, muchas nos preguntaron: ¿pueden participar mi papá, mi mamá, mi hermana? Es algo bueno que nos va a dejar esta situación, pues en futuros casos de necesidad más gente se sumará a ayudar”. Se puede saber más sobre la ONG y sobre esta propuesta en su cuenta de Instagram.
 
Otra actividad similar se ha puesto en marcha en Monterrey (México), donde un grupo de estudiantes universitarias y jóvenes profesionales ha creado la cuenta @apadrinaonline, con el fin de acompañar desde su “trinchera” a los afectados por el COVID19 a través de la oración, mensajes de aliento y presencia virtual. Además de enviar cartas a los enfermos, se ofrecen a acompañar a agentes sanitarios rezando por ellos, enviándoles mensajes e incluso algún detalle a través de mensajerías a domicilio. También se ocupan de atender a personas mayores, a la que llaman por teléfono. En una semana, han escrito cartas a 14 pacientes, han “apadrinado” a 218 empleados del sector de la salud y han hecho compañía a 326 enfermos o ancianos.
 
 
90 aniversarioCon ocasión del próximo 90º aniversario del 14 de febrero de 1930, ofrecemos dos reportajes que se publican en la página web del Opus Dei, y la Carta en la que Mons. Ocáriz nos anima a dar muchas gracias a Dios por el don que concedió a la Obra y a la Iglesia.
 
 
 
 
 
 
 
Inma AlvaEmprendedoras, entusiastas, llenas de fe: así eran las primeras
 
Entrevista a ​Inmaculada Alva, especialista en la historia del Opus Dei: “De las primeras mujeres de la Obra destacaría su capacidad de emprendimiento, su entusiasmo y la fe contra cualquier dificultad”.
 
 
 
Victoria«Todavía espero ver algunas cositas más»
Victoria López-Amo es la mujer que lleva más tiempo en el Opus Dei. En mayo de 2019 cumplió cien años. Española de origen y guatemalteca de nacionalidad, ama con intensidad la vida, de la cual espera todavía más. Al cumplirse el 90 aniversario del 14 de febrero de 1930, recogemos algunas impresiones de una de las primeras que siguió a san Josemaría.
 
 
 
 
MarceloLa Congregación de las Causas de los Santos ha decretado el "nihil obstat" para la apertura de la causa de canonización del joven brasileño Marcelo Câmara. La Causa se lleva a cabo en la diócesis de Florianópolis (Brasil).
 
El próximo 8 de marzo, Mons. Wilson Thaddeus Jönck, arzobispo de Florianópolis, Brasil, inaugurará el Tribunal Diocesano para investigar la vida, las virtudes y la fama de santidad de Marcelihno, como lo llaman sus familiares y amigos.
Marcelo murió el 20 de marzo de 2008 a los 28 años a causa de una leucemia. Dio testimonio ejemplar de vida cristiana, viviendo los momentos ordinarios de la vida de una manera extraordinaria.
 
A través del Movimiento Emaús había experimentado una profunda conversión; más adelante conoció el Opus Dei y en 2006 pidió ser admitido como miembro supernumerario. Después de cursar la carrera universitaria de Derecho, dio clases en la universidad y aprobó la oposición de fiscal.
 
El padre Vitor Feller, postulador de la Causa, afirma que “en medio de los desafíos de un mundo altamente secularizado, Marcelo nos confirma que la santidad es posible y es un llamado para todos los estados de la vida. Es posible ser joven y ser santo”.
 
Cada causa de canonización cuenta con un postulador, es decir una especie de abogado que colabora con el tribunal diocesano nombrado por el Obispo para investigar la vida del candidato, que, a partir de ese momento, puede ser llamado siervo de Dios. Una vez concluido el proceso, si el dictamen es positivo, la persona es declarada venerable. Para llegar a ser beato, es necesario probar un milagro a través de su intercesión. La canonización requiere la prueba de un segundo milagro.
 
La Asociación Marcelo Henrique Câmara, promotora de la causa, agradece las oraciones, las comunicaciones de gracias recibidas por su intercesión y las contribuciones financieras para el desarrollo del proceso.
 
 
 
SylvieSylvie, cooperadora de Canadá: firmes en la fe
Madre de tres hijos adolescentes, Sylvie vive en Canadá y es cooperadora del Opus Dei. Recibe formación para conocer mejor a Jesucristo. Piensa que la formación cristiana le ayuda a ser firme en la fe, y esto se transmite por contagio a los demás.

AlviraLa Fundación Beta Films ha editado un nuevo documental sobre la historia de Tomás Alvira y Paquita Domínguez, un matrimonio en proceso de beatificación. Varios hijos del matrimonio y algunos amigos que los trataron muy de cerca relatan que el cariño, la ilusión, la serenidad y el buen corazón formaban parte del ambiente que se vivía en casa de los Alvira.

Enlace a la página web del Opus Dei con desatalles de la noticia y otros enlaces.

san josemara hoy 15 1 638Boletín informativo sobre el fundador del Opus Dei, con el título “La libertad, un regalo de Dios”. Recoge varios textos suyos, del Papa Francisco, además de diferentes relatos de favores y testimonios.

Descargar el Boletín.

Enlace a la noticia de la página del Opus Dei.

Prelado MontrealMons. Fernando Ocáriz ha aconsejado "ensanchar el corazón para acoger a los demás" durante su viaje pastoral por Canadá.

 

 

 

Artículo completo de la página web del Opus Dei

San Josemaria hoySan Josemaría Hoy. Boletin de san Josemaria Escriva de Balaguer 2018
Boletín informativo con el título “La familia, fuente y motor de inspiración y cariño
Descarga el Boletín de san Josemaría, nº 14: La familia, fuente y motor de inspiración y cariño (PDF)
Teresa CardonaUna muchedumbre serena se dio cita este jueves en la Basílica de Santa María del Mar, en pleno corazón del barrio de La Ribera de Barcelona, para despedir el cuerpo de Teresa Cardona, la profesora catalana fallecida en un accidente en Costa de Marfil cuando participaba junto a un grupo de estudiantes en un proyecto de voluntariado.
 
Entre las más de 2.000 personas que abarrotaban el templo gótico se encontraban sus hermanos y familiares, sus colegas de trabajo en el colegio Canigó y las estudiantes que la acompañaron durante el viaje en el que perdió la vida. Varias de estas voluntarias fueron las encargadas de colocar sobre el féretro unos centros repletos de flores blancas.
 
Fueron muchas, decenas de personas, las que trajeron ramos y los colocaron en el altar, las escaleras o las capillas laterales. Uno de los ramos llegaba incluso desde el otro lado del océano, enviado desde Venezuela por un grupo de personas del Opus Dei de ese país.
 
Funeral Teresa CardonaLa luz filtrada a través de las vidrieras y rosetones llenaba el templo de una atmósfera apacible, en la que cientos de personas seguían la ceremonia cantando, rezando o llorando según los casos. Sonriendo también, cuando el sacerdote Manuel Cardona, hermano de Teresa y encargado de celebrar la Eucaristía, leyó en voz alta una carta enviada por ella para felicitarle el cumpleaños cuando tenía 17 años. O cuando el vicario del Opus Dei en Barcelona, Ignacio Font, recordó en la homilía algunos trazos de su modo de ser tras una pequeña encuesta efectuada a sus amigas, compañeras y alumnas.
 
He pedido que me definieran en una palabra lo más significativo de su carácter. Y me han contestado que era apasionada, expansiva, moderna, vehemente, vitalista, jovial, animada, caótica, impetuosa, alegre, trabajadora e impulsiva. Y la mayoría añadía además que era intensa. Vivió con gran intensidad, procurando acercar a la gente a Dios, sembrar paz y alegría”, consideró el vicario. También, según Ignacio Font, “armando lío”, como el Papa Francisco pedía a los jóvenes.
 
El Papa Francisco envía su bendición
 
El vicario leyó a los asistentes unas palabras enviadas por el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado de su santidad, en las que el Santo Padre hacía llegar su pesar por la repentina muerte de Teresa y se comprometía a elevar sufragios por su eterno descanso. En su mensaje, el Papa manifestaba también que estaba pidiendo, por intercesión de san Josemaría, la pronta recuperación de las jóvenes que resultaron heridas y les enviaba su bendición.
El prelado del Opus Dei, Fernando Ocáriz, también envió un mensaje para transmitir su cariño y cercanía. “En ocasiones como éstas los caminos de Dios nos sobrecogen y nos sorprenden. No acabamos de comprender el porqué de la pérdida de una mujer joven y alegre con tantos proyectos por delante. Al mismo tiempo, estas circunstancias dolorosas nos llevan a mirar y a confiar una vez más en Dios, nuestro Padre del Cielo, que nos quiere inmensamente y nos acompaña siempre. Dios vino a buscar a Teresa un día, inesperado para nosotros, pero previsto por Él, en que la encontró poniendo en juego su ilusión, su alegría, su amistad y su afán por ayudar a los demás en un lugar lejano”, escribía Mons. Fernando Ocáriz en su misiva en la que además elogiaba el ejemplo de serenidad y entereza de las voluntarias y agradecía las numerosas muestras de cariño que el Opus Dei ha recibido estos días por parte de personas particulares e instituciones civiles y religiosas.
El bien siempre asoma la cabeza
 
La serenidad de las voluntarias, pendientes las unas de las otras tras el siniestro, es precisamente una de las notas más destacadas de lo ocurrido, según Nuria Borrás, otra de las responsables del grupo del Colegio Mayor Bonaigua, que recordó cómo mantuvieron la calma pese a la tragedia y los nervios, y la profunda huella que ha dejado en ellas lo sucedido.
 
Por encima del dolor del momento todas se han dado cuenta de la explosión de generosidad que han vivido a su alrededor estos días. La generosidad se tradujo en la asistencia en carretera, el traslado de las heridas, la acogida en casas y residencias, el cuidado y el consuelo ofrecido por muchas personas del país africano a las voluntarias”. Una manifestación de cariño que, según Borrás, ha dejado en ellas “una huella de cómo, por encima de las dificultades, siempre el bien asoma la cabeza y deja unos regalos impresionantes”.
 
Palabras enviadas por el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado de su santidad
 
Vaticano, 26 de junio de 2019
 
Rvdo. Abdoulaye SIssoko. Vicario Regional del Opus Dei (Abidjan)
 
Recibida la triste noticia del trágico accidente de carretera que ha
truncado la vida de la señora Teresa Cardona cuando, junto con estudiantes del Colegio Canigó de Barcelona, se dirigía para realizar obras de solidaridad y de promoción de la mujer en Yamoussoukro, deseo hacer llegar, por medio de usted, el sentido pésame del Santo Padre a la familia
de la fallecida y a los miembros de esa comunidad educativa, al mismo tiempo que eleva un ferviente sufragio por su eterno descanso.
 
Asimismo, el Papa Francisco pide por intercesión de San Josemaría Escrivá la pronta recuperación de todas las personas que están heridas, y
como signo de fe y esperanza en Cristo Resucitado, les otorga a todos la confortadora bendición apostólica.
 
Cardenal Pietro Parolin
 
Secretario de Estado de su santidad
BeatificacionMadrid acogió la beatificación de la doctora química e investigadora española Guadalupe Ortiz de Landázuri (1916-1975) que, entre otras cosas, llevó el mensaje del Opus Dei a México. En una carta, el Papa Francisco la puso como ejemplo de “santidad de la normalidad”.
 
El delegado del Santo Padre fue el cardenal Angelo Becciu, prefecto de la Congregación de las Causas de los Santos. Junto a él concelebraron el cardenal arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, el prelado del Opus Dei, Fernando Ocáriz, así como seis cardenales, nueve arzobispos, diecisiete obispos y unos 150 sacerdotes.
Papa Francisco: la alegría de Guadalupe
 
El Papa Francisco quiso “unirse a la alegría y acción de gracias” por la beatificación de Guadalupe Ortiz de Landázuri a través de una carta leída por el vicario auxiliar de la prelatura, Mariano Fazio, al final de la ceremonia (enlace al texto completo de la carta).
 
La nueva beata -dijo Francisco- “puso sus numerosas cualidades humanas y espirituales al servicio de los demás, ayudando de modo especial a otras mujeres y a sus familias necesitadas de educación y desarrollo”. El pontífice destacó que Guadalupe “realizó todo esto sin ninguna actitud proselitista sino sólo con su oración y su testimonio”, “con la alegría que brotaba de su conciencia de hija de Dios, aprendida del mismo san Josemaría”.
 
Por su parte, el prelado del Opus Dei, Fernando Ocáriz, tras agradecer a Dios la beatificación de Guadalupe, pidió al cardenal Becciu que transmitiera al Romano Pontífice su gratitud y la de toda la prelatura del Opus Dei. “Dígale que agradecemos el mensaje que nos ha enviado y que acabamos de escuchar; que le manifestamos nuestro filial afecto y rezamos por su ministerio pastoral de sucesor de Pedro” (palabras de agradecimiento del prelado del Opus Dei).
El prelado encomendó a la intercesión de la beata Guadalupe el propósito de todos los fieles de la Obra “de ser siempre buenos hijos de la Iglesia; y que la prelatura del Opus Dei, como quiso san Josemaría, sirva siempre a la Iglesia como la Iglesia quiere ser servida. Que con la gracia de Dios, la mediación materna de Santa María, y el ejemplo de la nueva beata, sepamos descubrir cada día que nuestra vida ordinaria es lugar en que Jesucristo nos espera y ocasión de transmitir a los demás la alegría del Evangelio”.
 
Dra IbeziakoLa médico sudafricana Ozó Ibeziako, Premio Harambee 2019 a la Promoción e Igualdad de la Mujer Africana?
El próximo 5 de marzo la médico Ozó Ibeziako, de la ONG Komati Foundation, recogerá el premio que reconoce su labor en el proyecto “Art of Living”, que puso en marcha en los suburbios de Johannesburgo, para ofrecer a las jóvenes la oportunidad de crecer como mujeres con dignidad.
 
El Premio Harambee España a la Promoción e Igualdad de la Mujer Africana, patrocinado por los Laboratorios René Furterer, ha sido concedido este año a la médico Ozó Ibeziako, como promotora del proyecto social “Art of Living” de la ONG Komati Foundation.
 
Vendrá a Madrid para recoger el premio el próximo 5 de marzo, que le entregarán S.A.R. Teresa de Borbón dos Sicilias, Presidenta de Honor de Harambee España y Laurent Coupé, Director General de los laboratorios Pierre Fabre en España.
 
La oportunidad de crecer como mujeres con dignidad
 
Ozó Ibeziako, médico de familia en Johanesburgo, colabora desde 1999 con la Fundación Komati en la mejora de la sociedad sudafricana en los campos de la educación, el desarrollo, la igualdad y el bienestar social, generando en las jóvenes un compromiso duradero con el desarrollo personal y social.
 
En 2017 puso en marcha el proyecto “Art of Living” en el barrio de Alexandra, en los suburbios de Johannesburgo, para ofrecer a las jóvenes la oportunidad de crecer como mujeres con dignidad.
 
Alex, como se conoce a este asentamiento urbano, es uno de los townships creados durante la política de apartheid en Sudáfrica, cuando se asignaba un territorio a cada grupo étnico, rodeado de alambrado, en el que tenían que vivir obligatoriamente. 
 
Ahora ya no hay alambradas y la gente puede vivir donde quiera, pero siguen siendo asentamientos marginales, llenos de pobreza y miseria. “Con la ayuda de Harambee podremos llevar Art of Living a otros barrios marginales de los alrededores de Johanesburgo para ayudar a muchas mujeres a cumplir sus sueños”.
 
Harambee IbeziakoHarambee –que en swahili significa todos juntos– es un proyecto internacional de solidaridad con África subsahariana que colabora con proyectos educativos, sanitarios o asistenciales, impulsados y realizados por los mismos africanos en sus países. Todos sus voluntarios trabajan de forma solidaria, sin percibir remuneración alguna.
 
En 2019 Harambee desarrolla proyectos en la región de Bigerville en Costa de Marfil, en Kenya, en Rwanda, en Burundi, en Benin y en los suburbios de Kinshasa en RD Congo.
 
René Furterer, marca de los laboratorios Pierre Fabre, ofrece una gama de cuidados de para el cabello, formulados a base de aceites esenciales 100% naturales y extractos de plantas rigurosamente seleccionados por sus propiedades específicas, que aportan beneficios rápidos, visibles y duraderos.
 
Como marca precursora en el uso del karité en cosmética, René Furterer colabora con una joven organización productora de karité en Burkina Faso. De esta manera mejora día a día las condiciones de trabajo de más de 200 mujeres, proporcionando a los productos para cabellos muy secos de la marca, una manteca con la garantía KARITÉ ÉTICO, elaborada sumando la tradición africana más auténtica, a su rigor farmacéutico.
 
Este junto con otros proyectos solidarios, como los de Harambee, convierten a la marca René Furterer, en una marca equitativa, solidaria y responsable.
 
Jovenes“10 preguntas sobre el Sínodo” es una serie de entrevistas realizadas a diferentes personas, a raíz del encuentro convocado por el Papa Francisco. En octubre, Obispos de todo el mundo se reunirán en Roma para profundizar en la relación de los jóvenes con la fe, la cuestión del descubrimiento de la propia vocación y el discernimiento como elemento propio del cristiano para acertar con las decisiones importantes.
 
 
1. Nicolás Álvarez de las Asturias: «La mayoría de los jóvenes no se plantea que Dios tiene un designio sobre ellos»
 
Nicolás Álvarez de las Asturias (Madrid, 1972) es sacerdote diocesano de Madrid y Catedrático de la Universidad de San Dámaso. Desde su experiencia como profesor de seminario y sacerdote en una parroquia con una pastoral juvenil muy activa explica las principales claves de esta nueva iniciativa de la Iglesia.
 
 
2. Inés San Martín: «Nos olvidamos de que los jóvenes no son el futuro, son el presente»»
 
En septiembre de 2014, el diario americano The Boston Globe ponía en marcha Crux, un portal especializado en noticias de la Iglesia Católica, bajo la dirección del periodista John Allen y, un par de años después, el digital pasaba a depender directamente de sus periodistas. Desde el comienzo de su andadura, Inés San Martín (Argentina, 1986) ha sido la corresponsal en el Vaticano y, entre otras muchas cosas, ha cubierto ya varios Sínodos.
 
 
3. Carlos Santana: «Si un joven es capaz de seguir a un instagramer o a un youtuber, ¿cómo no va a ser capaz de seguir a Cristo?»
 
Carlos Santana (Granada, 1995) aparcó una incipiente carrera como periodista económico para incorporarse a la Dirección de Comunicación de los Agustinos Recoletos, hace apenas un año. En estos meses, para impulsar el efecto del Sínodo, la centenaria institución heredera del carisma agustiniano, celebra un Año Vocacional.
 
 
4. Franco Galdino: «La distancia entre el pastor y la oveja desaparece cuando se da a la oveja la oportunidad de convertirse en pastor de otros»
 
Franco Galdino es misionero y seminarista de la Comunidad Católica Shalom, una Asociación Privada de Fieles muy reciente pero que ya está presente en treinta países y cuenta con gran tirón entre la gente joven. Ahora mismo vive en Roma, donde estudia Teología en la Pontificia Universidad Lateranense. Desde allí vivirá intensamente este Sínodo sobre los Jóvenes, la Fe y el Discernimiento Vocacional, como explica en esta entrevista. 
 
 
5. Alba Duchemin: «No puedes decirle a una persona cómo tiene que rezar si no estás a su lado y conoces su realidad»
 
A Alba Duchemin (Francia, 1992) le encanta el voluntariado —de hecho, trabaja en la ONG “Jóvenes y Desarrollo” — e implicarse hasta el final en las actividades de su parroquia, María Auxiliadora, en Atocha. Por eso, ha sido una de las participantes en la Parlamento de la Juventud del Cardenal Osoro, en Madrid, y explica en esta entrevista lo que ha significado para ella participar en la preparación del Sínodo de esta manera. 
 
itaca"Regreso a Ítaca" es un reportaje multimedia que recoge seis historias de personas en torno a los 50 años que, después de mucho tiempo sin práctica religiosa, han vuelto a la Iglesia.
 
Ítaca, isla del mar Jónico, es el símbolo del viaje del que vuelve a casa, el regreso de Ulises contado por Homero en La Odisea, el retorno a casa de un converso.
 
El reportaje multimedia “Regreso a Ítaca” recoge las palabras del papa Francisco, cuando señala que “Dios es un Padre que me ama y espera mi regreso”, e incluye los testimonios de Rosa, África, José, Ángel, María y Manuel, que cuentan sus itinerarios en relación a la fe y los momentos clave de su regreso a la Iglesia.
 
Lejanía, nostalgia, inflexión y regreso
Cuatro vídeos con los relatos de los protagonistas desgranan las fases de su conversión. Esos vídeos se han unido en un documental que dura 32 minutos. 
Entre otras vivencias, Rosa explica que “yo lo hacía todo por cumplir, por quedar bien, me sentía obligada”, y ahora veo que “Dios me mide por lo que amo, no por lo que hago mal; sé que si caigo tengo una red, y no pasa nada”. Rosa dice que, tras un proceso nada fácil, “descorrí las cortinas de mi vida y entró la luz del sol”.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
África recuerda que estuvo 20 años diciendo que no a Dios, y ahora, “veo que si vives cara a Él la vida es totalmente distinta, gira 180 grados”. José es artista y cuenta que “mi odio fue cediendo y se transformó en indiferencia, ahora veo que mi proceso interior es un milagro”.
La vida de Ángel, ya rehabilitado y con trabajo, ha estado llena de dificultades: “Me refugié en las drogas, sin saber que iba directamente a refugiarme en el infierno”, mientras que María dejó de rezar “porque no se cumplía nada de lo que pedía”. Por su parte, Manuel, médico, pensaba que la Iglesia era perniciosa y que era imposible conciliar la fe y la ciencia. “Ahora, dice, me siento identificado con el hijo pródigo, nadie me echó en cara nada”, concluye.
 
Historias muy intensas de conversiones
 
Aunque hoy muchas personas se declaran agnósticas, otras vuelven a la Iglesia después de muchos años. De repente, algo cambia en sus vidas. Son historias muy intensas, a partir de vivencias fuertes o sucesos más corrientes pero que suponen un punto de giro en la existencia.
 
El reportaje multimedia se amplía con la historia de cada uno de los personajes: Rosa, África, José, Ángel, María y Manuel. En el apartado “Los hijos de Ítaca” se ha querido incluir sus vivencias en formato audio, porque es un modo muy íntimo de contar una historia. También se han agrupado los audios en el canal de SoundCloud.
 
 
 
 
 
 
 
 
guadalupe ortiz de landazuriEl Papa Francisco autorizó el 8 de junio de 2018 que la Congregación de las Causas de los Santos promulgue el decreto de aprobación del milagro de Guadalupe Ortiz de Landázuri (1916-1975), miembro del Opus Dei.
 
Al conocer la noticia, Mons. Fernando Ocáriz, prelado del Opus Dei, ha comentado: «La vida de Guadalupe nos lleva a comprobar cómo el darse enteramente al Señor, respondiendo con generosidad a lo que Dios va pidiendo en cada momento, hace ser muy felices aquí en la tierra y luego en el Cielo, donde se encuentra la felicidad que no se acaba.
 
Pido al Señor que el ejemplo de Guadalupe nos anime a ser valientes para afrontar con entusiasmo y espíritu emprendedor las cosas grandes y pequeñas de cada día, para servir con amor y alegría a Dios y a los demás».
 
El milagro consiste en la curación instantánea de Antonio Jesús Sedano Madrid, de 76 años, de un tumor maligno de piel junto al ojo derecho, en el año 2002.
 
Una noche, cuando faltaban solo unos días para la intervención quirúrgica en la que le extirparían el cáncer, Antonio acudió con fe a la intercesión de Guadalupe Ortiz de Landázuri, pidiéndole que no fuera necesario someterse a la operación. A la mañana siguiente, el tumor había desaparecido por completo. En sucesivas revisiones médicas, la curación fue confirmada.
 
Antonio Jesús Sedano Madrid falleció doce años después, en 2014, a causa de una patología cardíaca. Tenía 88 años. El cáncer de piel, del que se curó por intercesión de Guadalupe Ortiz de Landázuri, nunca volvió a aparecer.
 
En una entrevista, el postulador de la causa, el sacerdote Antonio Rodríguez de Rivera, define a Guadalupe como «una mujer enamorada de Dios, llena de fe y de esperanza que, con su trabajo y optimismo, ayudó a los demás en sus necesidades espirituales y materiales. Era manifiesta la alegría que impregnaba todo su quehacer, también ante situaciones más difíciles».
 
Rasgos biográficos
 
Nació en Madrid en 1916, el día de la Virgen de Guadalupe. Estudió Ciencias Químicas en la Universidad Central de su ciudad natal. Fue una de las cinco mujeres de su promoción. Durante la Guerra Civil española confortó a su padre, que era militar, en las horas previas a su ejecución. Perdonó desde el primer momento a los responsables. Tras el conflicto bélico, acabó la carrera universitaria y fue profesora de Física y Química en el Colegio de las Irlandesas y en el Liceo Francés de Madrid.
 
A comienzos de 1944, a través de un amigo, conoció al fundador del Opus Dei, san Josemaría Escrivá, quien le enseñó que el trabajo profesional y la vida ordinaria pueden ser lugar de encuentro con Cristo. Más tarde afirmaría: «Tuve la sensación clara de que Dios me hablaba a través de aquel sacerdote». Aquel mismo año se incorporó al Opus Dei.
 
A partir de entonces, Guadalupe vivirá esa entrega sin condiciones, con una delicada fidelidad a Jesucristo, a quien trataba de modo especial en la Eucaristía, buscando la santidad, con afán de servir, y tratando de acercar a Dios a muchas personas. En Madrid y luego en Bilbao atendió de modo primordial a la formación cristiana de gente joven.
 
Harambee 2018 0Ebele Oyoke nació en Eunugu y se licenció en Farmacia con el sueño de investigar y fabricar medicamentos para curar. Sin embargo, la vida y la realidad de su país fueron poniéndole al frente de otro sueño que se llama Women’s Board: una ONG que ha conseguido en diez años que muchas mujeres de su propio país dejen de ser nigerianas “de tercera”, abocadas exclusivamente a trabajar las tierras ajenas, para convertirse por arte de lucha en emprendedoras capaces de sacar adelante sus propios negocios.
 
A través del Programa AMAD, Okoye y otras mujeres comprometidas con el futuro de la sociedad más cercana, están convirtiendo los estados y los sectores más rurales de las poblaciones vecinas en un foco de recuperación del talento femenino para construir entre todos unpaís, y ese empeño con frutos maduros que se traducen en cerca de 4.000 mujeres y niños beneficiados acaban de recibir en Madrid el Premio Harambee 2018 a la Promoción e Igualdad de la Mujer Africana.
 
Harambee 2018 1Okoye lleva años trabajando en un escenario complicado, porque la brecha social de las mujeres en su país es una zanja mortal llena de injusticias y discriminación sistemática. Ser mujer en algunas zonas de Nigeria implica, entre otros muchos anacronismos, a veces tradicionales, estar excluidas de las ventajas de la educación y prescindir de su voz. Ante este panorama, Okoye ha superado la cultura del lamento poniéndose manos a la obra “para remediar esta situación de injusticia. Se trata de un grano de arena en un inmenso desierto, pero cuanto más se extienda nuestro programa, más mujeres se verán beneficiadas. No se trata sólo de proporcionales habilidades y educación, sino, sobre todo, de ayudarles a ser conscientes de sus capacidades y su dignidad como seres humanos y como mujeres”.
Artículo publicado en Vida Nueva "Contra el machismo voraz en Nigeria" (PDF)
Reportaje publicado en Vida Nueva sobre la labor de Ebele Okoye, Premio Harambee 2018 a la Promoción e Igualdad de la Mujer Africana por el proyecto social AMAD, de Women Board.
  
Braval llibre 20histories immigracio solidaritat 25 800El martes 23 de enero de 2018 fue la presentación del libro "20 historias de superación en el Raval", de Josep Masabeu, mediante una mesa redonda integrada por el propio autor, la expresidenta de Cáritas, Nuria Gispert, el pedagogo Gregorio Luri y el ex portero del Barça, Pedro Valentín Mora, moderados por el codirector de la revista Valors, Joan Salicrú.
 
El libro recoge veinte relatos sobre personas vinculadas a Braval, un proyecto solidario en el que colaboran unos 160 voluntarios que dedican unas 15.000 horas anuales. De estos voluntarios hay 80 estudiantes, 55 profesionales y 25 jubilados, que han ayudado a unos 1.240 participantes de 30 países, que hablan 10 lenguas y profesan 9 religiones.
 
Más de 180 personas asistieron a la presentación del libro, que tuvo lugar en el salón de actos del Colegio de Notarios, que nos cedieron para la celebración de los 20 años de Braval.
 
Participantes en los programas, voluntarios, antiguos participantes y antiguos voluntarios, familias, colaboradores, representantes de otras entidades, autoridades y amigos quisieron compartir con nosotros esta celebración.
 
En primer lugar visionamos un videoclip que recoge, con fotos de estos 20 años, una visión panorámica de las diversas actividades de Braval. A continuación vinieron las intervenciones de los diversos integrantes de la mesa redonda, y finalmente una amplia rueda de preguntas por parte de los asistentes.
 
 
JohnJohn, violonchelista: tocar para Dios
John toca el violonchelo en la orquesta sinfónica Kitchener-Waterloo (Canadá). Ha aprendido de san Josemaría a dar un sentido más profundo a la música, y a unirla a otros aspectos de la vida sin que se convierta en un fin en sí misma.
BrasilEl prelado ha celebrado diversos encuentros en Río de Janeiro con personas que acuden a las actividades de formación cristiana que ofrece el Opus Dei en Brasil.
 
27 de enero de 2018
 
El sábado a primera hora, Mons. Fernando Ocáriz comentó el evangelio del día en su predicación a un grupo de mujeres. “La calma de la tempestad en el Mar de Galilea es un hecho histórico -dijo- y, al mismo tiempo, es un símbolo de la vida de cada uno y de la Iglesia. Muchas veces tenemos que enfrentarnos a las dificultades que se presentan en la propia vida, en nuestro empeño evangelizador, en nuestro estar en el mundo”.
“En ocasiones –continuó-, parece que el Señor está durmiendo y no siempre es fácil percibir su presencia, pero Él está con nosotros”. El prelado del Opus Dei añadió que, junto a la presencia de Dios, van unidas las virtudes de la fe, la esperanza y la caridad, que es necesario pedir al Señor.
 
Al finalizar ese rato de oración, Mons. Ocáriz charló con un grupo más numeroso de fieles del Opus Dei procedentes de diversas ciudades de Brasil y de Paraguay. En la tertulia, se trataron varios temas relacionados con la vida cristiana, entre ellos la responsabilidad personal, el trabajo y la aceptación del sufrimiento.
 
Una de las presentes le preguntó sobre el papel de los sentimientos en la propia vida. El prelado recordó que los sentimientos son buenos y que un cristiano no puede ser una persona sin corazón. El Señor colocó los sentimientos en la naturaleza del hombre para su propio bien. Cuando alguien es muy sentimental –explicó- debe procurar poner esos sentimientos al servicio del Señor, preguntándole cómo proceder en cada caso.
 
Por la tarde, el prelado estuvo con otros profesionales y estudiantes que frecuentan las actividades de formación que ofrece el Opus Dei en Rio de Janeiro. En su intervención, recordó las palabras de Benedicto XVI, quien afirmaba que “no hay nada más bello que ser alcanzado por el Evangelio”, por Cristo, y llevar su conocimiento a los demás. “El trato personal con Cristo –señaló Mons. Ocáriz- será lo que nos impulse a ser generosos en el apostolado, en el deseo de acercar a nuestros amigos a Dios”.
 
Una de las preguntas trató sobre el respeto a la libertad de los demás, tema abordado en una reciente carta pastoral del prelado. “En las cuestiones opinables –recordó citando a san Josemaría-, es bueno que haya pluralismo y que los cristianos pensemos de manera diferente”.
 
Más adelante, cientos de jóvenes que participan en los medios de formación del Opus Dei en Rio de Janeiro, Brasilia, Belo Horizonte, Fortaleza y Porto Alegre recibieron al prelado en el centro de congresos del Colegio Brasileño de Cirujanos. Varios asistentes preguntaron cómo ser más generosos con Dios. El sucesor de san Josemaría explicó que habitualmente el Señor no muestra con toda claridad lo que quiere de nosotros. “El cristiano cuenta siempre con una serie de elementos para ver cuál es el camino que debe seguir, pero el Señor le deja una cierta incertidumbre, porque quiere que confiemos en él y tomemos nuestras decisiones libremente”.
 
Por la noche, en una reunión familiar tras la cena, se cantaron canciones brasileñas, entre ellas ‘Romería’, una melodía que gustaba mucho a Mons. Javier Echevarría, anterior prelado del Opus Dei.
 
26 de enero de 2018
 
Minercina viajó desde Montes Claros con su marido y algunos de sus hijos. En Río de Janeiro, reunió a otras hijas y sobrinas que vinieron desde Brasilia y São Paulo. La más joven es Maria Cristina, que tiene Síndrome de Down y que entregó al prelado una caja de piedra-jabón, como recuerdo de su ciudad, y un póster con las fotos de los parientes que no pudieron acudir al encuentro.
 
Nazaret vino desde São Paulo para coincidir con su hermana Andrea y su marido Daniel. Andrea tiene cinco hijos, dos de los cuales son adoptados. Dieron al prelado la noticia de que están esperando el sexto hijo. También estuvieron con el prelado familias de Londrina y Curitiba.
 
En una reunión informal después de la cena, Mons. Ocáriz pudo conocer algunos episodios de la vida Mons. Rafael Llano Cifuentes, obispo emérito de Nova Friburgo, quien falleció recientemente. Rafael Llano Llegó a Río de Janeiro en 1975 para comenzar el trabajo apostólico del Opus Dei.
 
Preguntado sobre el trabajo de evangelización con quienes tenemos más cerca, el prelado subrayó que es importante mostrar a nuestros amigos la alegría de la vida cristiana. Esto, con frecuencia, suele ser más eficaz que recurrir a explicaciones y argumentos racionales.
 
Mons. Ocáriz tendrá durante los próximos días otros encuentros con fieles de la Prelatura y amigos, entre ellos con numerosos jóvenes que participan en los medios de formación cristiana que ofrece el Opus Dei en Brasil.
 
22 de enero de 2018
 
Fue recibido en el aeropuerto de Galeão por Mons. Vicente Ancona Lopez, vicario regional del Opus Dei en Brasil y varios fieles de la prelatura. Se dirigió al centro Icatu, sede de la delegación del Opus Dei en Río de Janeiro, donde pudo saludar a varias personas.
 
A propósito del motivo de su viaje, señaló que hace un año y medio fue invitado por los obispos del país para dar unos cursos. Aunque consideraba que sus múltiples tareas en Roma le impedían viajar, el entonces prelado del Opus Dei, Mons. Javier Echevarría, le animó a que aceptara. “Así que le debéis mi visita a don Javier”, apostilló.
 
Después, con motivo de una canción, comentó: “El tiempo para amar es breve. Es necesario aprovechar el tiempo. Y aprovechar el tiempo es llenarlo de amor a Dios y, como consecuencia, de servicio a los demás".
 
Por la tarde, tras saludar a algunas familias, Mons. Ocáriz se dirigió al Centro de Estudios Sumaré, donde está teniendo lugar el curso para obispos, en el que participará hasta el próximo viernes 26 de enero.
 
Curso de obispos, una tradición de décadas
 
El prelado del Opus Dei, Mons. Fernando Ocáriz, fue invitado al 27º curso para obispos por el cardenal Dom Orani Tempesta para pronunciar algunas conferencias. El tema de este año es: “Ateísmo. Formas actuales y desafíos para la evangelización”. Junto al prelado, otros ponentes son el padre Rafael José Stanziona de Moraes, el profesor Francesco Botturi y fray Francisco Patton, OFM. Cuando finalice, el próximo 26 de enero, el prelado estará con fieles del Opus Dei en Río de Janeiro (26 a 30 de enero) y São Paulo (30 de enero a 4 de febrero).
 
La arquidiócesis de Río de Janeiro organiza desde 1990 el curso para obispos de Brasil. La conferencia inaugural la pronunció el entonces cardenal Joseph Ratzinger. El encuentro anual tiene como objetivo principal reunir a los obispos para compartir una semana de estudios, oración y descanso. El obispo auxiliar emérito de Río, don Karl Josef Romer, coordina el actual curso.
 
 
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