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Prelado entrevista Alfa y OmegaEntrevista publicada por Alfa y Omega a Fernando Ocáriz, prelado del Opus Dei. (Enlace a Alfa y Omega)
 
Tiende a cruzar los brazos y, entonces, se le dilata una sonrisa de la que brotan palabras tímidas pero salpicadas de humor. A sus 72 años practica un buen revés de tenis. Su sobriedad expresiva se compensa con una mirada afable y profunda.
 
En la historia reciente de nuestro país el Opus Dei ha dejado honda huella. No solo por el origen aragonés de un fundador, que propagó un carisma divino a los cinco continentes. Fundamentalmente, importa su presencia en el ámbito educativo, público y, sobre todo, en la vida cotidiana de miles de personas de a pie. Y parece estimulante interrogar en profundidad al guía que lidera una nueva etapa.
 
Esta conversación se plantea como diálogo de corazón a corazón. No sobra contar a los lectores que arrancamos mendigando con fuerza la bendición del Espíritu Santo, en estas palabras y en el eco que produzcan. El deseo es preguntar con los que se preguntan; conversar con sinceridad valiente y constructiva, con toda la confianza y franqueza posibles
Pasados ampliamente los cien primeros días desde su elección como prelado de la Obra, no sé si darle la enhorabuena o el pésame por la carga que ha caído sobre sus hombros. ¿Cómo vive el ser padre espiritual de miles de personas a lo largo y ancho del mundo?
 
Soy consciente de que recae sobre mí una gran responsabilidad, pero me encuentro tranquilo. Me ayuda sobre todo saber que Dios, cuando encarga una misión, da también la gracia necesaria para llevarla a cabo. Además, me conforta la cercanía y el afecto que me ha mostrado de modo tangible el Santo Padre, con motivo de mi nombramiento y después, cuando he tenido ocasión de verle. Me siento sostenido también por la oración y el cariño de muchos. Me viene a la cabeza una carta que recibí de un chico joven, que me brindaba ofrecer sus sufrimientos desde el hospital; de tantos miembros del Opus Dei y otras personas. Así me explico la serenidad que he notado en estos meses.
 
¿Después de ser elegido prelado, se dejan ganar sus contrincantes en los partidos de tenis?
 
Espero que no; fácilmente me daría cuenta y el partido perdería interés.
 
Recientemente vivió su primer viaje pastoral a España para visitar a fieles y amigos del Opus Dei. ¿Qué mensaje deseaba transmitir en tantos encuentros cara a cara?
 
En este viaje a España he querido recordar sobre todo que, como cristianos, hemos de poner a Jesucristo en el centro de nuestras vidas. Como subrayó Benedicto XVI en una frase de su primera encíclica (y que al Papa Francisco le gusta citar), el cristiano no se adhiere a una idea, ni solo a una doctrina, sino que sigue y ama a una persona: a Cristo. En esto he querido insistir en este viaje, poniendo el acento en el espíritu propio del Opus Dei, es decir, en que hemos de llevar la caridad de Cristo a la vida ordinaria, a la familia, al trabajo, al trato con los amigos.
 
En España el Opus Dei ha dado grandes frutos espirituales y sociales. Pero también genera controversia. Muchos han encontrado la salvación de Dios gracias a este carisma y son felices. También existen numerosas personas que cuentan (incluso públicamente) que su paso por la Obra ha supuesto heridas profundas. ¿Puede que algo no se haya hecho bien?
 
En los 22 años que he trabajado a su lado, he escuchado a don Javier pedir perdón a las personas que se han sentido heridas por el comportamiento de alguno de sus hijos. Yo me sumo a esa petición de perdón y deseo con toda el alma que esas personas curen sus heridas y superen su dolor.
 
San Josemaría solía decir que guardaba afecto a todas las personas que se acercaban a la labor formativa del Opus Dei, aunque fuese por una temporada. Imagínese el afecto que conservaba hacia las personas que habían llegado a pertenecer a la Obra. Él sentía una profunda paternidad espiritual: nunca se deja de querer a un hijo o a un hermano.
 
Conviene considerar dos planos distintos. Por una parte, el mensaje del Opus Dei representa un camino abierto para seguir a Cristo. Por otra, las actividades que desarrollan las personas y los centros de la Obra, en las que, como es natural, influyen las circunstancias y los modos de ser. Seguramente, entre tan gran número de personas y actividades -con buena intención- habrá habido errores, omisiones, descuidos o malentendidos. A mí me gustaría pedir perdón por cada uno de ellos.
 
Habla del perdón. Una de las bendiciones de la fe católica es que sabemos que la misericordia de Dios nos acoge a pesar de nuestros fallos. Incluso cuando esos errores mancillan su nombre. Quizás uno de los momentos más gozosos de nuestra historia se dio cuando Juan Pablo II pidió perdón en nombre de los hijos de la Iglesia universal.
 
Pienso que no debemos separar la petición del perdón de la alabanza a Dios propia del agradecimiento, por la multitud de dones que constantemente vuelca en su misericordia y nos llegan a través de la mediación humana, que se convierte en instrumento de la acción divina.
 
San Juan Pablo II nos dio un gran ejemplo a lo largo de su vida de esas dos dimensiones, que deben de estar siempre presentes al contemplar la magnificencia de Dios y la debilidad de los hombres. Así sucedió en aquella jornada del Perdón, que convocó dentro del Gran Jubileo de 2000. Y Benedicto XVI ha afirmado que el perdón es la única fuerza que puede vencer al mal, que puede cambiar el mundo. En primer lugar, hemos de pedir perdón a Dios. Además, pienso que tenemos que integrar en nuestra vida, como algo habitual, el pedir perdón y perdonar. Lo repetimos todos los días al rezar el padrenuestro, pero lo olvidamos en la práctica con demasiada frecuencia. Es cierto que hemos de respetar la verdad, que no podemos pedir perdón acusando indirecta e injustamente a otras personas con un meaculpismo superficial. Pero perdonar y pedir perdón son actitudes cristianas que no humillan sino que engrandecen.
 
La cristiandad occidental vive un invierno vocacional preocupante. A la vez, existen brotes primaverales en la Iglesia: frutos esperanzadores en comunidades que han madurado una renovada pedagogía de la fe. El Espíritu ha impulsado el paso de una ascética eminentemente voluntarista a una profundización en la gratuidad del amor de un Dios que sale al encuentro, que no requiere que le conquistemos con nuestros méritos, que necesita nuestra pobreza para desplegar su misericordia. ¿Cómo se vive y se anuncia actualmente esta relación con Dios en el Opus Dei?
 
El fundamento del espíritu del Opus Dei es la conciencia viva de nuestra filiación divina. San Josemaría escribió en Camino: «Dios es un Padre lleno de ternura, de infinito amor. Llámale Padre muchas veces al día, y dile -a solas, en tu corazón- que le quieres, que le adoras: que sientes el orgullo y la fuerza de ser hijo suyo». El anuncio de la relación con Dios en el Opus Dei tiene ese enfoque. Como escribe san Juan: «Mirad qué amor tan grande nos ha mostrado el Padre: que nos llamamos hijos de Dios, ¡y lo somos!».
 
En este mundo nuestro, tantas veces prisionero en la cultura del lamento, saborear así el amor de un Padre es crucial para vivir con esperanza.
 
Siempre, y especialmente en estos momentos, hemos de tener muy presente esta maravillosa realidad, que ayuda a superar los pesimismos que sobrevienen ante los problemas de la vida, la conciencia de los propios defectos, las dificultades de la evangelización e incluso ante la situación del mundo. Nuestra vida no es una novela rosa, sino un poema épico. Sabernos hijos de Dios nos ayuda a vivir con confianza, gratitud y alegría. Nos invita a amar este mundo nuestro, con todos sus problemas y con toda su belleza. La paz del mundo depende más de lo que cada uno aportemos, en la vida ordinaria, (sonriendo, perdonando, quitándonos importancia), que de las grandes negociaciones de los Estados, por necesarias y relevantes que estas sean.
 
Desde su primera carta pastoral como prelado, insiste mucho en la centralidad de Jesucristo. Para no derivar en el cristianismo como ideología, o como ritual bienintencionado, necesitamos experimentar y revivir constantemente un encuentro personal con el amor de Dios. Solo como consecuencia brota la vida cristiana y sobreabunda la gracia en la Iglesia. ¿Cómo ansía anunciar hoy el Opus Dei ese kerigma, que es buena noticia inagotable?
 
Fundamentalmente mediante la sincera amistad: de persona a persona, que es siempre mutuamente enriquecedora. Para la evangelización, resulta esencial el valor del testimonio y de compartir la propia experiencia de vida: es mucho más eficaz que los discursos teóricos. Lógicamente, esto no excluye la multiforme iniciativa personal que da origen también a actividades evangelizadoras muy diversas (labores de enseñanza, asistenciales, etc.), de algunas de las cuales la Prelatura se responsabiliza de su orientación cristiana y presta la atención ministerial de sacerdotes.
 
El Opus Dei nació en la Iglesia con carácter profético. Sin embargo, la muerte del fundador coincidió con los primeros años del tsunami posconciliar. Parece lógico que la Obra se aferrara a los cimientos. ¿Cabe que se hayan quedado tics de atrincheramiento, ante tanta confusión y caos como ha vivido (y vive) la barca de Pedro?
 
La fidelidad a Dios es una dimensión que siempre ha iluminado la historia a lo largo de los veinte siglos del cristianismo. La fidelidad a la fe cristiana, que es fidelidad a Jesucristo, se ha mostrado siempre dinámica, innovadora y transformadora. Pienso que efectivamente, después del Vaticano II, al ver las consecuencias de «la hermenéutica de la ruptura» (como la denominó Benedicto XVI en un famoso discurso), se ha planteado esa tentación del atrincheramiento que menciona.
 
En todo caso son reacciones coyunturales que es necesario superar -tanto la ruptura como el atrincheramiento-. Son consecuencia de haber cedido a una mentalidad dialéctica, política, que es ajena a la Iglesia, porque divide y rompe la comunión. En la Iglesia no hay, no debe haber, bandos ni partidos, sino unidad dentro del legítimo pluralismo.
 
El relativismo causa estragos en nuestra sociedad desnortada. La Obra es famosa por su fidelidad a la Iglesia y al Papa. Esto supone una bendición en tiempos convulsos. Acentuar la doctrina en medio de la tormenta aporta seguridad; por otra parte, puede desembocar en afán de tenerlo todo reglamentado. ¿Cómo armonizar la fidelidad sin fisuras a la Ley divina con la libertad gozosa de los hijos de Dios?
 
Muchos problemas surgen cuando planteamos dilemas innecesarios o reducimos la realidad a estereotipos dialécticos. Fidelidad o creatividad, ortodoxia o libertad, doctrina o vida… Pienso que hemos de vivir con una actitud integradora que es, por cierto, muy cristiana. La realidad no se deja encerrar en un esquema excluyente. Exige de nosotros un equilibrio, una ponderación, una integración que acaba siendo muy positiva también en las relaciones entre personas.
 
En efecto, la dialéctica genera cortocircuitos. Mirémoslo desde un prisma más integrador. A usted le encanta Beethoven: ¿Cómo seguir la partitura haciendo propia la interpretación?
 
Veo perfectamente compatible la fidelidad a la doctrina con la apertura a las inspiraciones del Espíritu. La historia de la Iglesia lo confirma. Sin perder su identidad, es permanente novedad. En este contexto, considero importante la libertad de espíritu, que, evidentemente, no consiste en la ausencia de obligaciones y compromisos, sino en el amor. Es lo que san Agustín expresó en la famosísima frase: «Ama y haz lo que quieras», o como escribió santo Tomás de Aquino en lenguaje diverso: «Cuanta más caridad tiene alguien, tiene más libertad».
 
Entonces, una fidelidad creativa supone vivir la libertad de amar deseando abrirse a la novedad perenne del Espíritu…
 
En efecto, los modos de decir y de hacer cambian, pero el núcleo, el espíritu, permanece inalterado. La fidelidad nunca proviene de una repetición mecánica; se realiza cuando acertamos a aplicar el mismo espíritu en circunstancias diferentes. Eso implica, en ocasiones, mantener también lo accidental; pero en otros casos induce a cambiarlo. En ese sentido, el discernimiento sereno y abierto a la luz del Espíritu Santo es fundamental; sobre todo para conocer los límites (a veces no evidentes) entre lo accidental y lo esencial.
 
Otro riesgo de la hipertrofia del celo doctrinal en nuestra Iglesia es la proliferación de almas atrapadas en un racionalismo que descarta la dimensión sensible en la relación personal con Dios: como si vivir la fe con el corazón fuese caer en el sentimentalismo. Como físico, ¿se atreve con una ecuación para crecer en intimidad con Dios?
 
Los años de estudio de teología, la cercanía a determinadas personas, me han llevado a valorar mucho la luz de la fe también para el ejercicio de la razón. Pero siempre sin minusvalorar la importancia de la dimensión sensible, del corazón, de las emociones, que son profundamente humanas. Nuestro Dios es siempre cercano: y en la Eucaristía Jesucristo se hace especialmente próximo a la intimidad de nuestro corazón.
 
Uno de los retos más provocadores que nos plantea nuestra época es recuperar el valor fecundo del silencio. La Obra es experta en formar cristianos llamados a vivir en presencia de Dios en medio del mundo. Quizás uno de los atajos nos lo regaló san Josemaría al invitarnos a meternos en el Evangelio, manantial permanente de sabiduría y paz, como un personaje más. ¿Cómo tocar a Jesús vivo, hoy y ahora?
  
San Josemaría, al aconsejar meterse en los relatos del Evangelio como un personaje más, transmitía su propia experiencia. Dios le concedió una fe viva en la encarnación, de la que surgía un amor ardiente a Nuestro Señor, a seguir las huellas de su paso por la tierra y a verlo como modelo. Jesucristo, siendo Dios, al ser y vivir como hombre entre los hombres, que crece y se educa, vive en un hogar de familia, trabaja, tiene amigos, trata con los vecinos, sufre y llora… Nos muestra el valor de todo lo humano a los ojos de Dios y que, por eso, nuestra vida corriente tiene, en unión con Él, valor divino. Así, podemos tocar a Jesús vivo en todas las ocasiones de la existencia ordinaria. Sobre todo, en los lugares privilegiados de la presencia del Señor: en los niños, los pobres, con quienes Él ha querido identificarse especialmente; en los enfermos, a los que el Papa llama «la carne sufriente de Cristo»; y del modo más intenso, como señalaba antes, en la Eucaristía.
 
El Opus Dei goza de una imagen de unidad fuerte, y eso es meritorio. Sin embargo, a veces no se aprecia con facilidad la práctica de una sana autocrítica. Sus primeras palabras escritas a los fieles de la Obra glosaban la cantidad de obras buenas (¡y reales!) que habéis protagonizado juntos. Me planteo si hablar solo de lo bueno y del ideal (y entiendo que es necesario hacerlo) quizás puede generar un caldo de cultivo propicio para la autocomplacencia o llevar al idealismo de confundir lo que se ansía ser (el carisma divino) con lo que en realidad se está siendo (la pobre ejecución humana, tantas veces).
 
La autocomplacencia es siempre un peligro para quien desea obrar el bien. Y en el Opus Dei, como todo el mundo, también tenemos que estar vigilantes ante ese peligro. Como decía antes, he trabajado cerca de don Javier Echevarría durante más de 20 años. Él solía repetirnos que las personas de la Obra ni somos ni nos sentimos superiores a nadie, que cada uno es capaz de cualquier maldad. Pero no basta la humildad personal, existe también una humildad colectiva, institucional, que tiene muchas manifestaciones: en el modo de hablar, en la admiración sincera hacia los demás, etc. Por eso, cuando reconocemos las obras buenas es para dar gracias a Dios, que es quien nos las concede, no para echarnos flores. Pido a Dios que nos libre del autobombo, contra el que nos ponía en guardia con frecuencia don Javier, siguiendo también en esto a san Josemaría.
 
En ese sentido, me resulta una expresión muy entrañable la que utiliza al hablar del Opus Dei como una partecica de la Iglesia. Las familias eclesiales, soñadas por el Espíritu Santo, corren en ocasiones un riesgo. En mi tierra le llamamos no ver más allá de la boina, es decir, vivir en la miopía del culto a la institución, al propio carisma, al fundador… ¿Cómo evitar promover la marca de la casa, y anteponer el rostro de Dios y la unidad con la Iglesia?
 
La expresión partecica de la Iglesia es de san Josemaría, que recurría al diminutivo típico de su habla aragonesa, para expresar el tono afectivo con que la empleaba. La tentación de la autorreferencialidad está siempre al acecho de todo el mundo. A veces por un exceso de entusiasmo, a veces por desconocimiento de otras realidades, o por un punto de vanidad. San Josemaría nos quiso prevenir de ese peligro al recordarnos con frecuencia que la Obra existe solo para servir a la Iglesia como la Iglesia quiera ser servida. Si servir a la Iglesia -necesaria expresión del amor a Jesucristo- es siempre una realidad en la vida de cada uno, iremos bien.
 
Me planteo si a veces rezamos por la unión de las religiones y olvidamos el ecumenismo intraeclesial. Un ejemplo: la familia es una de las grandes víctimas de nuestra sociedad y, por desgracia, de nuestra Iglesia. Para muestra, un botón. En España, ante una familia numerosa, es frecuente que te pregunten: «¿Del Opus o Kikos?». Pero muchos cristianos de a pie tienen la impresión de que tanto unos como otros van por su carril. ¿Cómo lograr que, siendo cada cual fiel a los dones recibidos, aprenda a amar la riqueza de los otros como fruto de la diversidad de la acción de Dios?
  
Para querer, antes hay que conocer. Muchas divisiones o malentendidos en el seno de la Iglesia se explican por la falta de conocimiento. Y se resolverían en buena parte con un mayor acercamiento a la realidad. Además, amar a Jesucristo comporta amar a todo el mundo, especialmente a quienes de un modo u otro dedican su vida al servicio del Evangelio. La alegría también es un puente sincero que une a las personas por encima de las diferencias.
 
En la línea de conocerse (primero al prójimo en la fe), planteemos una hipótesis. ¿Qué pasaría si organizarais alguna iniciativa juntos? Por ejemplo: ¿Qué ocurriría si un evento familiar fuera engendrado por Neocatecumenales y fieles del Opus Dei, o que la Gioventú Studentesca de Comunión y Liberación participara en un congreso UNIV, o suscitarais un acto interreligioso, codo a codo, con los Focolares?
 
Los católicos tenemos el riesgo, como advierte el Papa Francisco, de reducir el apostolado a estructuras, actividades o eventos, que en muchos casos no son particularmente eficaces para llegar al corazón y a la cabeza de personas que no conocen a Jesucristo. Lo central en la Obra es impartir una buena formación cristiana, para que cada uno actúe con libertad e iniciativa, individualmente. Esos posibles encuentros que menciona, a veces podrían ser útiles, y de hecho se dan en ocasiones, en particular cuando son el Papa o los obispos quienes toman la iniciativa. De todos modos, me parece que además de reunirnos, sobre todo nos encontramos en los lugares donde cada uno desarrolla su actividad habitual: en el ámbito del trabajo, de la educación, la cultura, la empresa, la política. Allí, ya están trabajando católicos de diferentes sensibilidades, y podemos colaborar en innumerables iniciativas de evangelización: con sentido ecuménico, del brazo con otros cristianos; y con espíritu abierto, junto con otras muchas personas de buena voluntad.
 
El próximo sínodo de la Iglesia estará dedicado a la vocación de los jóvenes, un tema sobre el que ha habido polémica con el Opus Dei. Un bienintencionado afán apostólico ha podido forzar algunas decisiones de entrega o convertir la misión en una tarea de la que hay que rendir resultados. Si ha sido así, ¿cómo evitar que vuelva a suceder? ¿Sería fecundo trascender el proselitismo y promover un apostolado del contagio?
 
Benedicto XVI y Francisco se han referido al proselitismo en el sentido negativo que ha adquirido en los últimos tiempos, especialmente en el ámbito ecuménico, y han explicado muy bien en qué consiste el apostolado cristiano. Naturalmente, el sentido con el que san Josemaría empleaba el término proselitismo no era el negativo; fue siempre un decidido defensor de la libertad. Es posible que en ocasiones algunos hayan cometido esos errores que menciona. Me viene ahora a la memoria, entre tantas manifestaciones prácticas de ese amor de san Josemaría a la libertad, un pequeño detalle, pero que considero muy significativo. Cuando una madre le pidió que bendijese al niño que llevaba en su seno, la bendición fue esta: «Que seas muy amigo de la libertad».
 
Quizás la meta sería que los demás, se pregunten: «¿De quién nace la alegría y el amor que experimentan estas personas?».
 
En efecto, no se trata tanto de hacer apostolado como de ser apóstoles. Por eso, repito que el testimonio es completamente necesario. Pero eso no excluye sino que exige la positiva transmisión del Evangelio, la propuesta del seguimiento de Jesús, que surge del amor a los demás y, en consecuencia, con un pleno respeto a la intimidad y libertad. En esto, como en todo, el ejemplo de Jesús es luminoso y decisivo. No solo «pasó por este mundo haciendo el bien», sino que también fue explícito y muy directo en sus propuestas concretas: «Sígueme», «Convertíos y creed en el Evangelio».
 
El Opus Dei se ha hecho referente por su inversión en educación a todos los niveles y en todos los continentes. ¿Cómo se vive en el mundo sin ser mundanos? A veces, en empresas sostenidas por instituciones religiosas se filtra la lógica del éxito y pasan a un primer plano el logro de la excelencia o los méritos tangibles premiados por rankings. ¿Cómo evitar terminar eclipsando la auténtica misión: mostrar cada vez más y mejor la belleza del rostro de Dios?
 
Antes me refería al peligro de los estereotipos dialécticos. Pienso que cuando algunas personas del Opus Dei promueven centros de enseñanza, aspiran a que sean excelentes desde el punto de vista profesional y, a la vez, a que se ofrezca una excelente educación cristiana, siempre respetando la libertad de los estudiantes y sus familias. No solo no existe contraposición, sino que el espíritu cristiano requiere la integración. Visto de otro modo, se trata de confirmar con obras que el hecho de ser cristiano no lleva consigo el descuido de lo humano, sino todo lo contrario.
 
Me temo que no he acertado a expresarlo bien. No es tanto un «o logros humanos o mostrar a Dios». Tampoco me refería específicamente a los apostolados de la Obra. Vivimos en clima de laicismo beligerante en el que es fácil que pensemos que nombrar a Dios resulta peligroso y es mejor dejarlo en la letra pequeña o lo acabamos añadiéndolo como una pegatina postiza. ¿Cómo afrontar el reto de hablar de Él con naturalidad, con pasión, sin complejos, como el amor bendito que sostiene nuestra vida y nuestras empresas?
 
Ciertamente, tenemos la sensación de vivir tiempos de inseguridad. Y a la vez, se perciben grandes deseos de cambio. Nuestro mundo parece alejarse de Dios y, sin embargo, se aprecia tanta sed espiritual…; tememos los conflictos, mientras manifestamos grandes ansias de paz. La acción de Dios se realiza hoy y ahora, en los tiempos que nos ha tocado vivir, y ¡ojalá nos abramos a ella! Cuando algunos pensadores hablan de que se han vuelto líquidas las relaciones interpersonales en nuestra sociedad, y apuntan a nuestro naufragio en lo efímero y lo superficial… Eso no puede llenarnos de pesimismo o amargura, sino espolearnos a contagiar la alegría del Evangelio.
 
Puede que uno de los primeros pasos sea asumir que no importan tanto los números como la gracia. Si vivimos un cristianismo de minorías pero con la fe imbatible de un grano de mostaza… 
 
Estoy convencido de que uno de los desafíos más importantes de la Iglesia hoy es dar esperanza a cada persona, especialmente a los más jóvenes, a las familias que sufren dificultad o ruptura, y las víctimas de la pobreza (no solo material, sino tantas veces en forma de soledad o de vacío existencial). Afrontar este desafío, contando con nuestras limitaciones personales y pecados, solo es posible reviviendo en la mirada misericordiosa de Jesús y rogándole que nos envíe a llevar su amor a nuestros contemporáneos.
 
La Iglesia quiso para la Obra la fórmula de una prelatura personal al servicio de la Iglesia universal y de las Iglesias particulares. Pero no pocas veces se la percibe como una realidad extradiocesana. Siendo justos, muchos sacerdotes de la prelatura están paliando la escasez de sacerdotes diocesanos. Pero en términos prácticos, el hecho de que los fieles de la prelatura tengan medios de formación en centros propios, sus confesores, sus obras apostólicas…, puede propiciar que vivan al margen de la vida diaria de la parroquia. ¿Cómo afrontar el reto de ser piedras vivas (integradas y no adosadas) en la estructura de la Iglesia?
  
Quizá en este punto sucede que, cuando se habla de la Obra, se piensa sobre todo en los sacerdotes de la Prelatura, o en los numerarios. Pero la mayoría de los fieles de la Obra son supernumerarios, que participan activamente en la vida de sus parroquias, en la medida de sus posibilidades (conjugando sus obligaciones laborales y familiares). No siempre es fácil tener tiempo, y cada uno hace lo que puede. Por otra parte los sacerdotes de la Sociedad de la Santa Cruz son sacerdotes diocesanos plenamente volcados en las tareas pastorales de sus diócesis. En mi opinión, con el paso del tiempo, se hará más clara esa dimensión eclesial quizá hoy menos conocida.
 
A veces nos falta contemplar que la Iglesia es el cuerpo místico de Cristo. Y que cada uno, desde su vocación, aporta al caudal de gracia por la comunión de los santos. Pero me planteo si otro de los grandes desafíos en nuestra Iglesia es que las parroquias se enriquezcan más y mejor con los carismas que va suscitando el Espíritu Santo. Me temo que hace falta un esfuerzo por ambas partes, y superar prejuicios, saliendo al encuentro mutuamente.
 
En ese sentido, puede ayudarnos un cambio de actitud. En vez de contabilizar qué hace cada uno, dar gracias al Señor porque todos sumamos. En la primera carta que escribí como prelado, pienso que fui claro al respecto: «Deseo animar a algunos fieles de la Prelatura, cooperadores y gente joven, a ofrecerse para colaborar, con plena libertad y responsabilidad personales, en catequesis, cursos prematrimoniales, labores sociales, en las parroquias u otros lugares que lo necesiten, siempre que se trate de servicios acordes con su condición secular y mentalidad laical, y sin que en eso dependan para nada de la autoridad de la Prelatura. Por otro lado, quiero hacer una mención especial de las religiosas y los religiosos, que tanto bien han hecho y hacen a la Iglesia y al mundo. “Quien no ame y venere el estado religioso, no es buen hijo mío”, nos enseñaba nuestro padre. Me alegra, además, pensar en tantos religiosos, además de sacerdotes diocesanos, que han visto florecer su vocación al calor de la Obra».
 
Me viene a la mente, también, algo que suele cuestionarse a la Obra. Un aspecto de su práctica pastoral. El hecho de que hombres y mujeres estén separados, tan eficaz y necesario a veces, ¿Es un rasgo del carisma fundacional? ¿Quizás resulta antinatural cuando no admite excepciones? Externamente, puede percibirse como una consigna que asfixia iniciativas sanas que surjan naturalmente y/o que faciliten la convivencia de los jóvenes, el compartir espiritual de los matrimonios…
 
En la Obra, la separación entre mujeres y hombres se limita a los medios de formación, a los centros donde se imparte, a la organización de distintos apostolados. En esos casos, la separación es un rasgo del carisma original, que tiene bien experimentadas razones pastorales, aunque comprendo que algunas personas no lo compartan y prefieran otros modos de actuar, igualmente legítimos. Fuera de esos medios de formación, hay múltiples actividades en las que participan mujeres y hombres: cursos para matrimonios o para novios, sesiones para padres y madres de familia en clubs juveniles, iniciativas de parroquias llevadas por sacerdotes de la Prelatura, etc. Por no hablar de las innumerables actividades informales que surgen de la propia iniciativa y creatividad de las familias. Lo importante, en mi opinión, es que hombres y mujeres casados reciban la formación como una ayuda para reforzar su matrimonio y su familia; con ese deseo se les ofrecen los medios de formación de la Obra.
 
Vivimos tiempos tensos y a la vez apasionantes. Pienso en los lugares donde la Iglesia está perseguida. También allí, entre los misioneros del siglo XXI, hay muchos españoles del Opus Dei anunciando a Dios. En la vieja Europa vivimos algo anestesiados. ¿Cómo aliviar el martirio de tantos hermanos nuestros que están derramando su vida por Cristo?
 
En primer lugar, acompañándoles con la oración. No podemos acostumbrarnos a esas noticias que, desgraciadamente, suceden a diario. San Josemaría, que sentía vivamente todo lo que afectaba a la Iglesia, denunciaba la «conspiración del silencio» que pesaba sobre los cristianos perseguidos, en especial los que entonces vivían tras el telón de acero. Pidió a las personas de la Obra —y pienso que es un consejo que sirve para todos los católicos— que hiciéramos frente al silencio con la información, dando a conocer lo que sucede con los cristianos perseguidos, y ayudándoles en la medida de nuestras posibilidades. La información es clave, porque dar a conocer la realidad puede movernos a ayudar más generosa y activamente.
 
En ocasiones tenemos la sensación de vivir en un mundo algo desmadrado. ¿Qué le ha pedido a nuestra Madre en su viaje a Fátima?
 
En su presencia materna, iba repasando algunos desafíos de este mundo nuestro, tan complejo como apasionante. Le pedía la gracia de llevar a todos el Evangelio en su pureza original y, a la vez, en su novedad radiante. En un mensaje posterior a mis hijos, escribía algo que pienso que puede servirnos: «La llamada a que cada uno de nosotros, con sus recursos espirituales e intelectuales, con sus competencias profesionales o su experiencia de vida, y también con sus límites y defectos, se esfuerce en ver los modos de colaborar más y mejor en la inmensa tarea de poner a Cristo en la cumbre de todas las actividades humanas. Para esto, es preciso conocer en profundidad el tiempo en el que vivimos, las dinámicas que lo atraviesan, las potencialidades que lo caracterizan, y los límites y las injusticias, a veces graves, que lo aquejan. Y, sobre todo, es necesaria nuestra unión personal con Jesús, en la oración y en los sacramentos. Así, podremos mantenernos abiertos a la acción del Espíritu Santo, para llamar con caridad a la puerta de los corazones de nuestros contemporáneos».
 
Pienso que estas palabras cierran felizmente una conversación en la que hubiera deseado abordar más temas. Pero hay que dejarlo aquí. Le agradezco de corazón el tiempo que ha dedicado. Gracias por su franqueza y por no rechazar preguntas incómodas. Gracias por haber intentado, juntos, tender puentes.
 
Yo también le agradezco el tiempo que me ha dedicado. Además, ha sido estupendo hablar en un clima de libertad, apertura y afecto, en el que siempre aprendemos unos de otros. Estoy contento de que me haya puesto algunas preguntas que quizá podrían parecer molestas, pero que han sido ocasión de tratar aspectos interesantes y que, además, estaban motivadas por un recto y sincero deseo de cooperar a la difusión de la verdad. Al decir esto, me vienen a la cabeza unas palabras de la tercera carta de san Juan: «Cooperadores de la verdad», que Joseph Ratzinger escogió como lema episcopal.
 
¡Gracias a Dios! Gracias también por su entrega para guiar espiritualmente a miles de personas de toda raza y condición, a lo ancho y largo del globo. Porque necesitamos que sigan construyendo, con la alegría del Evangelio, las familias, la Iglesia, y este bendito mundo nuestro. Ojalá cada lector sea, también, un ladrón que robe a Dios oraciones, para que pueda cumplir fielmente su misión. Entonces, en este partido, sí habrá salido ganando.
 
Teresa Gutiérrez de Cabiedes
 
Tomado de Alfa y Omega:
 
Héroes corrientes
 
monkole00Hace 25 años se puso en marcha en la R. D. del Congo el Hospital Monkole, un proyecto que nació para mejorar la atención sanitaria de los habitantes de Kinshasa. Este año están de aniversario y con esa ocasión algunos de los responsables hacen memoria de todo lo vivido allí.
 
Revista Nuestro Tiempo Héroes corrientes (Descarga en PDF)
África no es el lugar donde karen Blixen y Denys Finch —Memorias de África (1986)— dieron rienda suelta a su pasión. Tampoco es el verdadero escenario de una antagónica relación, como la que tuvieron Rose Sayer y Charlie Allnut —La reina de África (1951)— mientras huían de las tropas alemanas. Porque solo es eso: un escenario. Un lugar ficticio que enturbia la realidad. Podríamos decir que África es el “rincón de pensar”. Pensar por qué nosotros tanto, y ellos tan poco. Pero, sobre todo, reflexionar qué podemos hacer para que ellos vivan mejor. Mientras tanto, ya hay quien lleva tiempo realizando una labor más que encomiable en estos parajes tan utilizados por el cine y las empresas de turismo.
 
Las cartas sobre la mesa
 
Tomamos un ficticio avión desde Madrid con destino al país más grande de África: la República Democrática del Congo. En concreto a Kinshasa. Quince horas de vuelo y una escala en Adís Abeba, capital de Etiopía. Por fin llegamos. Una bofetada de calor húmedo y sofocante acompañará nuestra experiencia. Un primer choque que anticipa lo que será nuestra estancia en los próximos días. Aunque para algunos este mismo viaje ha hecho del Congo un hogar para toda la vida, como es el caso del traumatólogo Juan José Echarri [Med 78], o Jean Joseph como firma en su e-mail. Llegó allí con 28 años para ayudar con la labor del Opus Dei y desembocó en otro proyecto que para nada entraba en sus planes. Y mientras para unos es loable, él no le concede demasiada importancia: «Tampoco te creas que no me dio un poco de miedo ir a la aventura. Pero creo que no hay que exagerar. Si vas encuadrado en un objetivo, es mucho más fácil que ir en plan aventurero. No veo heroísmo en eso». Un Indiana Jones de bata blanca que durante unos días se encuentra en Pamplona para asistir a unos cursos de formación en la Clínica Universidad de Navarra, hacerse su chequeo médico y quedar con algunos familiares y conocidos. Hombre serio y cercano, trajeado y de conversación distendida, que alberga en su mente, como quien conserva un tesoro, la experiencia de tanto tiempo. Su estado de WhatsApp revela que es merengue: «¡Hala Madrid!» proclama en la app. Médico por vocación propia y no familiar, el Dr. Echarri nunca decidió que su destino estaría en un lugar como este: «Yo no viajé por motivos exclusivamente profesionales. De no ser así, no habría ido. Todo vino solo... así que, en cuanto conseguí la licencia médica, empecé a ejercer en la ciudad».
 
Kinshasa, además de ser la capital de la República Democrática del Congo, es la ciudad más grande del país. Conocida hasta 1966 como Leopoldville —fue propiedad privada del rey Leopoldo II de Bélgica durante veintitrés años-—, se trata del centro administrativo, económico y cultural de la nación. La Constitución promulgada en 2006 —la última data de 2015—, en su artículo 2 Sobre la soberanía, reconoce su carácter administrativo de ciudad y provincia. Crece a la orilla izquierda del serpenteante río Congo, justo antes de precipitarse en las cataratas Livingstone. Y en la otra orilla, Brazzaville, la otra capital nacional. Un territorio que se extiende a lo largo de más de treinta kilómetros de este a oeste, y quince de norte a sur. Gran parte de la superficie de la región es rural, cubierta por una sabana arbolada, que tiñe de verde frondoso la zona. Nada que envidiar a un paisaje asturiano.
 
Pero si nos centramos en la sociedad que viste las calles día tras día, las ganas de turismo se desvanecen. Solo unas cifras: según los datos obtenidos en 2015, Kinshasa podría superar los diez millones de habitantes, lo que la situaría entre las treinta mayores ciudades del mundo. Por otro lado, el Banco Mundial descubre que el 95 por ciento de sus empleos son ilegales, dato inigualable al del resto de zonas urbanas de África. Por último, el estudio elaborado por REEJER (Redes de Niños y Jóvenes Educadores de la Calle, en sus siglas en francés) en 2015 estima que veinte mil niños viven, e incluso trabajan, en la calle. De esta cifra, el 44 por ciento son niñas y se arriesgan a caer en una vida aún peor.
 
Kinshasa fue el lugar donde se detectó la primera infección por VIH, en 1920, en la sangre de un residente local. Hoy alcanza la escalofriante cifra de veinticuatro mil infectados en todo el país. También ha estado surtida de numerosos saqueos entre 1991 y 1993: «Fue un momento duro. Y a pesar de la escasez de alimentos, no había odio. Los militares y la gente pobre hicieron lo posible para sobrevivir. Sin embargo, se podía hacer vida normal en la calle», recuerda el Dr. Echarri.
 
Estos saqueos fueron seguidos por una crisis económica disparada por un sistema político y económico ineficaz y corrupto en todo el país. También sufrió gravemente los excesos, la corrupción y el nepotismo del gobierno del mariscal Mobutu, así como las miserias acarreadas por la Primera Guerra del Congo, que engendró su caída y juicio en TEDH por el famoso «Caso Mobutu». Le siguió Laurent-Desiré Kabila, más tarde asesinado. Y actualmente está al mando Joseph Kabila, quien intentó detener la guerra civil y hacer que se retiraran del país las tropas extranjeras. Lo consiguió con cierto éxito. Pero algo enturbia su expediente presidencial. En 2006 tuvo que responder ante la justicia internacional implicado en crímenes sexuales cometidos por el Ejército congoleño. El alto tribunal señaló que unos trescientos soldados habían sido declarados culpables de las acusaciones.
 
Los medios de comunicación son un blanco fácil cuando no se quiere escuchar lo que se debe oír y nadie quiere que vuelva a ocurrir lo del diario Elima. Sus páginas desprendían cierto toque de oposición contra Mobutu, cuyos seguidores, los Hiboux (búhos), se tomaron la justicia por su mano y colocaron una bomba en la redacción. Fin a los opositores. Este esbozo del país bien parece un grabado de punta seca —técnica artística en la que se utiliza un punzón fino y afilado sobre una superficie— que clava y duele en el alma.
 
Hoy ya no hay bombardeos ni conflictos, pero se vive en unas condiciones muy duras. Es muy normal carecer de luz y agua potable en casa, el sistema de transporte es muy precario y no existe ningún régimen organizado de recogida de basuras —un cúmulo de despropósitos que suma una esperanza de vida de 56 años—. Y aun con todo «los congoleños son eminentemente alegres, es una gente muy animada que gusta de las bromas, de reír y de disfrutar de la vida. Son muy fáciles en el trato, muy abiertos», describe Echarri. Aunque quedan heridas por cerrarse.
 
Primeros pasos
 
Una fecha: 1989. Don Álvaro del Portillo decidió viajar al Congo para toparse con esta estampa en blanco y negro, con una periferia vasta y pobre, pero no se amedrentó. Habló con Juan José Echarri de forma clara: «Don Álvaro nos sugirió que sería interesante hacer algo médico. Ya se veía que la medicina estaba realmente mal. Estuvo con los obispos de la Conferencia Episcopal y fue entonces cuando el cardenal Laurent Mosengwo le pidió a la Obra un hospital en condiciones. La falta de medios hacía que los sacerdotes y misioneros fueran enviados al extranjero para tratar todo tipo de dolencias, lo que elevaba el gasto. Sin embargo, nosotros ya teníamos el proyecto en marcha y, cuando el ICU (Instituto per la Cooperazione Universitaria) nos dio una financiación de la Unión Europea, pudimos hacer más cosas».
 
Como todo lo que empieza de cero, sus inicios fueron complejos: «Al principio teníamos poca gente en las consultas. De hecho, empezamos con un solo médico [el propio Dr. Echarri] y dos personas más, porque la gente nos conocía poco. Conseguimos firmar un proyecto de colaboración con la Embajada de Canadá para que financiaran la mitad del precio de la consulta, los medicamentos y todo el trabajo de analítica en el laboratorio. Con el tiempo, empezó a venir mucha gente. Llegamos a tener en consulta unas treinta personas al día». En 1991 contaban ya con tres camas de observación, y casi medio millar de congoleños se beneficiaban de sus servicios. Pero no fue hasta 1997 cuando recibieron una oportuna ayuda de la ONG española ONAY y gracias al esfuerzo invertido por Pablo Martínez [Der 92] desde 1996, con la elaboración, seguimiento y justificación de los proyectos que han financiado el Gobierno de Navarra, Fundación Caja Navarra y la Agencia Española de Cooperación al Desarrollo para construir el Centro de Protección Madre-Hijo de Monkole, hoy un lugar de referencia en la región. En 2001, el Gobierno congolés estableció el dispensario como Hospital General de referencia de la zona de Mont Ngafula, al sur de Kinshasa, por lo que los centros de salud de esas barriadas les transfieren los pacientes más graves.
 
Un problema añadido: los congoleños tienen que recorrer largas distancias para llegar a un centro de salud. Una solución: Monkole decidió ensanchar su radio de atención con la creación de tres centros —antenas— donde se practican actividades sanitarias ambulatorias y de promoción humana y social: en el barrio de Kindele se encuentra la antena Eliba (1996), la antena Kimbondo (1997) en Telecom y la antena Moluka (2003) en el de Herady/Selembao. Cada una de ellas asistida por una enfermera, un técnico de laboratorio, una empleada administrativa y otra de limpieza. Además, un médico atiende alternativamente las Antenas durante toda la semana, y aquellos pacientes que necesitan hospitalización los trasladan a Monkole.
 
La alta demanda de servicios médicos obligó a construir hace dos años el hospital actual: ciento diez camas para la hospitalización que cuentan con servicios clínicos de base como Medicina interna, Pediatría, Cirugía, Obstetricia y Ginecología, Urgencias y Reanimación, y una zona ambulatoria con varios consultorios de Farmacia, Laboratorio y Radiología. Para entonces casi terminan las obras de los servicios de lavandería y cocina, un distintivo de Monkole con respecto a otros centros, donde las familias se encargan de cubrirlos.
  
Y poco a poco se fue erigiendo, entre vientos y borrascas tropicales, el gran árbol que es hoy en día Monkole [el Hospital toma el nombre de un árbol de hoja perenne de la selva congoleña que da una gran sombra]. En 2014 el centro ya había recibido más de ochenta y tres mil pacientes, y las hospitalizaciones sobrepasaron las cuatro mil.
 
Como curiosidad, mientras una operación en España cuesta alrededor de diez mil euros, allí es de trescientos. «En España todo es más caro. Este es un precio convencional que hemos puesto a la gente. No puedes pedir grandes sumas de dinero a quien no tiene, pero andamos muy justos», asegura Echarri. El gasto público en salud en la República Democrática del Congo se sitúa en el puesto 135 —del total de 192— en el ranking elaborado por el diario Expansión de países por importe invertido en sanidad al año.
 
Pero no solo la inversión sanitaria es insuficente. En estos países, la medicina «de dudosa reputación» y la presencia de chamanes y brujos dificultan la labor de los profesionales. «Cuando viene un enfermo, no eres la primera persona que visita. Previamente ha pasado por la medicina tradicional, pero como todavía le duele, acuden a ti». Un hecho muy frecuente: «No se obliga a nadie a ir. Creo que la gente busca más una base psicológica a estos tratamientos», asevera Echarri. Son costumbres, tradiciones asentadas desde hace años.
 
Juntos a la aventura
 
Cuando Honoré de Balzac aseguró que «el matrimonio debe combatir sin tregua la costumbre» no se alejaba mucho de la realidad. Álvaro Perlado y su mujer, Mayte Ordovás, ambos farmacéuticos, son de ese grupo de aventureros inquietos: «No nos valía quedarnos en el intento. Vimos la oportunidad para aprender cosas nuevas y crecer humanamente». Y decidieron embarcarse, hace dos años, en un proyecto. Juntos. De la mano. «Cuando llegas, cuesta adaptarse a muchas cosas, como la cultura, la ciudad o la falta de medios tanto en casa como en el trabajo». Fueron con Álvaro, su primer hijo, y acaban de ser padres de Borja. Aunque los dos niños nacieron en Madrid, han tenido que acostumbrarse a vivir en Kinshasa: «Álvaro se ha adaptado bien. Ha sido más complicado para el pequeño. El calor del trópico es duro para un recién nacido». Su día a día también ha cambiado: «Trabajamos de lunes a sábado de ocho de la mañana a cinco de la tarde. Cuando llegamos a casa hacemos vida familiar. No tenemos muchas alternativas en la zona donde vivimos. Los domingos aprovechamos para ir al centro de la ciudad y dar un paseo». La distancia que hay entre el hospital y la ciudad es de veinte kilómetros «pero en muchas ocasiones se tarda tres horas en hacer el trayecto. Intento programar las reuniones en la ciudad a primera hora de la mañana para aprovechar el resto de la jornada, porque, si no, estás perdido», explica Perlado. La familia vive en unos alojamientos que tiene Monkole preparados para visitantes: «La parcela está muy limpia, con agua potable; y cuando no hay luz utilizamos el grupo electrógeno del Hospital».
 
El recibimiento en su nuevo hogar no les dejó un buen sabor de boca: «A la semana de llegar Mayte con Álvaro —Borja aún no había nacido— hubo varias concentraciones en la ciudad contra el Gobierno en las que murieron cuarenta personas. Desde casa se escuchaban los tiros. Fueron días de incertidumbre en nuestra familia, porque no sabíamos si nos íbamos a tener que volver a España por motivos de seguridad. Afortunadamente, nuestros compañeros de Monkole estuvieron muy pendientes de nosotros y nos sentimos muy acompañados; y tras dos semanas, la situación se calmó». Mayte ha dado a luz en España, pero al comparar el hecho de ser madre en España y en África asegura que «el sentimiento y la felicidad de la maternidad es el mismo, con la diferencia de la logística»
 
En España una madre sale del hospital y todo es posible: «Los pañales los encuentras a cualquier hora en supermercados y farmacias; para preparar los biberones siempre tendrás agua potable y electricidad para esterilizarlo y calentarlo; tienes seguros médicos privados que hasta son a domicilio, o siempre puedes ir a un hospital público», cuenta Ordovás.
 
Las madres africanas son fuertes, luchadoras y están acostumbradas, desgraciadamente, a estas dificultades: «En mi caso todo esto me hace ser más previsora, práctica y prudente», asiente.
 
Sobre maternidad, los últimos datos de la CIA (Agencia Central de Inteligencia, en inglés) revelan que en 2015 hubo casi treinta y cinco nacimientos por cada mil habitantes. Son pocos. Pero lo que preocupa es el dato de supervivencia: «Muchas mujeres dan a luz en unas condiciones muy precarias en centros de salud donde por norma general no se cumplen los requisitos mínimos de higiene y donde la experiencia profesional del personal asistencial es muy escasa. Además, durante el embarazo no suele haber ningún tipo de seguimiento, y es en el momento del parto cuando la madre recibe la primera atención médica», detalla Ordovás.
 
Los resultados de mortalidad materno-infantil son ampliamente superiores a la de los países europeos: por cada cien mil nacidos, son 693 madres y 7 100 niños los que mueren en el parto o al poco tiempo. En España estos valores son de cinco y trescientos, respectivamente.
 
La veteranía que aportan los años de experiencia de los profesionales de Monkole subrayó la necesidad de priorizar la atención a las madres y a los hijos. María Dolores Mazuecos, doctora y perteneciente al comité de dirección del Centro, recuerda el caso de una mujer que se llamaba Alice: «Se sentía mal y acudió a Monkole cuando solo éramos un pequeño dispensario. Era viuda y tuvo que ponerse a trabajar en el mercado para sacar adelante a su familia. Tenía una patología grave —aunque sea el Congo, prima el secreto profesional—, por lo que sus seres queridos decidieron acudir a nosotros porque no veían otra alternativa en la medicina tradicional o en otros centros de la zona. Finalmente se recuperó». Pero no es el único caso, también está el de Béatrice: «Presentó complicaciones durante el embarazo. Tenía convulsiones y perdía el conocimiento con bastante frecuencia. Rápidamente la llevaron a las urgencias de Monkole, donde fue operada. Al despertar nos preguntó: “¿Qué ha pasado?”, y le dimos la noticia de que había sido madre. Se sintió tan conmovida, que aún hoy nos repite que, si hubiera aterrizado en otro hospital, seguramente estaría muerta».
 
Formación y maternidad
 
Razón no le faltaba a Béatrice. La formación de los profesionales «para prevenir y evitar complicaciones, a veces fatales, es importante. Muchos niños menores de cinco años llegan en condiciones extremas por no haber puesto a tiempo el remedio oportuno», asegura Mazuecos y añade: «Béatrice tuvo suerte. Otras madres acuden a otros centros, e incluso a curanderos, y para cuando las recibimos nosotros ya es demasiado tarde». De hecho, periódicamente se organizan programas de formación sanitaria, de sensibilización y de refuerzo de capacidades de los centros de salud de la zona. Por muy lejos que estén: «¡Cuántas veces la Dra. Tendobi —ginecóloga— ha tenido que atravesar un puente de lianas con su aparato de ecografías en brazos, para hacer consultas prenatales en esos centros y formar al personal!».
 
A mediados del año pasado comenzó un programa social denominado Forfait Mamá: «Por medio de este programa, las madres más desfavorecidas del área de salud del Hospital pueden acceder a una asistencia médica durante el embarazo, el parto y los días posteriores por un precio fijo de cincuenta euros», explica Perlado. Pero el Hospital tiene que hacer frente a unos costes medios por paciente de cuatrocientos euros: «Vimos la necesidad de aumentar los recursos económicos para asegurar su viabilidad a largo plazo y para ello creamos EBALE, una plataforma de donaciones en la que proponemos la colaboración económica de particulares e instituciones de países europeos a modo de apadrinamiento». Todavía hay zonas donde diez euros al mes dan para mucho.
 
Antes de la puesta en marcha de EBALE, su objetivo estaba en acoger el primer año a trescientas cincuenta madres, y en tan solo diez meses lo han superado. Esperan atender a cerca de quinientas madres al año, lo que supone una inversión de 175 000 euros anualmente: «Las mujeres que se han acogido al programa se sienten agradecidas, aunque a veces nos cueste convencerlas para que vengan porque piensan que al ser un hospital grande, nuevo y limpio, creen que es para personas ricas».
 
Mirar el futuro
 
Ante la pregunta «¿Ha previsto volver a España?», Juan José, Álvaro y Mayte responden que no. Algo tiene Kinshasa que enamora y engatusa el espíritu: «Vivir aquí te enseña a querer a la gente. Es más fácil aprenderlo porque la humanidad de la persona es más palpable», asegura Perlado. Ya dijo Antoine de Saint-Exupéry en El Principito: «Lo esencial es invisible a los ojos». La falta de recursos y de tecnología ayuda a centrar la mirada en lo que verdaderamente importa.
 
En este 25 aniversario, Mazuecos hace balance: «Hemos llegado hasta aquí gracias al esfuerzo, a la generosidad y al trabajo de muchos. Pero, sobre todo, al trabajo del día a día de las personas implicadas».
 
Monkole no solo está para curar enfermedades, también para prevenirlas y aliviar las necesidades de los habitantes de la zona. Llevan recorrido mucho, pero aún queda trecho por andar.
 
Publicado en el Número 692 julio - septiembre 2016
 
Moda 00La fundación valenciana COSO apoya la labor que Harambee realiza en África, uniendo moda y solidaridad a través del proyecto 'Diseños que cambian vidas', con el que se beca a estudiantes.
 
En esta segunda edición del proyecto, diseñadores de toda España que apuestan por el cuidado del medio ambiente, la moda ética y los derechos humanos, se han unido en una exposición para mostrar sus diseños sostenibles, con el fin de ayudar a esta causa solidaria. La exposición se podrá visitar hasta el 19 de julio en Valencia.
 
La muestra forma parte de una serie de iniciativas entorno a la moda sostenible, cuyo objetivo es conseguir becas de estudio para estudiantes africanas. Las beneficiarias son mujeres huérfanas, en edad escolar, que con una formación adecuada pueden emprender pequeños negocios y valerse por sí mismas en el futuro.
 
Moda 01Este año, los beneficios económicos del proyecto irán destinados a la Escuela de Formación Profesional de Corte y Confección Agata Carelli, que dirigen las hermanas canosianas en Lomé (Togo). Este centro es uno de las iniciativas con las que colabora Harambee en Togo. El coste completo anual de cada beca (inscripción, estudios, alojamiento y pensión) es de 500 euros.
 
La Fundación Esperanza Pertusa -de la firma Gioseppo-, ha sido elegida como madrina de la exposición ya que desde hace años acoge en su filosofía de empresa las dos notas que caracterizan a 'Diseños que cambian vidas': solidaridad y sostenibilidad.
 
Además, en la muestra han colaborado algunos alumnos de la Escuela Superior de Arte y Diseño de Valencia (EASD), que ha cedido los diseños porque forman parte de dos colecciones centradas en la sostenibilidad y el cuidado del medio ambiente. Otras marcas de moda sostenible también han donado algunos modelos y todos los diseños expuestos han sido sorteados para conseguir fondos para la financiación del proyecto en Togo.
 
Amparo Ferrando, coordinadora de 'Diseños que cambian vidas', señala: “Desde Harambee, queremos apostar por el presente y el futuro en África; un futuro sostenible que venga de mano de la mujer africana y sus valores”.
 
Moda 03En este mismo marco, el pasado 28 de junio tuvo lugar una mesa redonda bajo el título: “Diseño solidario para un futuro sostenible”. En ella, se desgranaron las claves de este nuevo concepto de moda: una nueva cultura que se refleje en estilos de vida más humanos, solidarios, saludables y sostenibles.
 
Más información sobre 'Diseños que cambian vidas' (2017)
 
 
 
Jornada para cooperadoras en Granada (España)
 
El 6 de mayo en Granada lucía un día precioso… primer fin de semana de mayo, víspera del día de la madre, celebración de muchas Primeras Comuniones, Bodas…
 
6.05.2017 018 0Nada de eso impidió que muchas más supernumerarias y sus amigas cooperadoras de las esperadas, acudieran a la Jornada para Cooperadoras que celebramos como una gran fiesta de familia en el club Aldeire. Rebasaron todas las previsiones. Algunas se conocían y se reencontraban desde hace tiempo. Otras no, pero en seguida era como si fueran amigas de siempre…
 
El whatsapp con el que habíamos difundido la jornada, la titulaba: GRACIAS A TI! De 1928 al futuro. Y efectivamente, ese era el mensaje esencial que quería transmitir y la perspectiva que pretendía enmarcar. Y, consecuencia de ello… compartir todas juntas  los nuevos proyectos, la apertura amplia y profunda a la que el Papa y el Padre nos impulsan con optimismo y fe. Y suscitar una movilización de recursos tanto humanos como de personas, que acometamos, aunque parezcan sueños, las tareas recristianizadoras que la Iglesia necesita.
 
6.05.2017 092 7En una sala de la planta baja, se habían previsto unos stands atendidos por algunas Fundaciones y Clubs Juveniles: explicaban sus proyectos, las actividades de verano, repartían folletos de todo lo que contaban… estuvieron muy concurridos y muy simpáticamente atendidos. Además, salpicados por el patio, se colocaron varios roll ups con información, de tal manera que  el saber más y los mensajes estaban a la altura de todas. La gente preguntaba, le interesaba saber, se sentían en su casa, a gusto en el ambiente. Era el comentario unánime.
 
El programa definía claro el contenido. Comenzamos la jornada con la Santa Misa, que ofició el Vicario Secretario. En la homilía, tras referirse a las tres prioridades de  Evangelización el Papa nos señala: la juventud, la familia y las periferias de todo tipo, se centró especialmente en la familia como núcleo de vida cristiana y potente foco de recristianización.
 
Se presentó  la Jornada y la ilustró con un vídeo con declaraciones del Prelado.
 
6.05.2017 021 2El patio de Aldeire estaba abarrotado.
 
El núcleo central de la mañana fue la intervención de Gema M., secretaria de la delegación, que con el título Hacia dónde va el opus Dei… Hacia dónde vamos… nos comentó amigablemente, la Carta Pastoral del Padre del 14 de febrero que motivó y animó mucho a todo el mundo.
 
Se iba incorporando más gente a medida que terminaban ceremonias de primeras comuniones y no querían perderse la Jornada.
 
Las asociadas de Aldeire, con sus monitoras, habían preparado un bufet. El rato de la comida fue muy bueno para charlar, conocerse, comentar, hacer proyectos… A mediodía una cooperadora decidida ya unos días antes, aprovechó para escribir la carta solicitando la admisión como supernumeraria. Estaba feliz de poder hacerlo en este contexto.
 
6.05.2017 032 3La tarde iba a ser corta y más ligera. El bloque se titulaba: Saber más de… Qué hace el Opus Dei por ahí… que hace el Opus Dei aquí, que puedo hacer yo desde aquí… Al principio hubo una intervención de María y Esperanza, que son las responsables en Madrid y en Granada, respectivamente, de la gestión y levantamiento de fondos para las labores apostólicas que el Opus Dei promueve o con las que colabora.  Nos dieron un argumentario serio, trasparente y convincente que gusto mucho a todo el mundo.
 
Luego comenzó una ronda de intervenciones que moderaba Loreto Calderón, periodista, en la que intervinieron en primer lugar Marta , María del Mar y Maribel para contar qué hacen y cómo se puede echar una mano, de mil maneras, en los clubs. La traducción de todo su mensaje podía ser: Venid y vedlo, venid un viernes, todas servís, os necesitamos a todas… Muy simpáticas y muy animantes. De hecho, pusieron un listado en el stand para que se apuntaran voluntarias con su disponibilidad y sus aptitudes, y se llevaron varias colaboradoras nuevas…
 
6.05.2017 074 5A continuación Isabel y Maria Luisa, ésta recién llegada del Congo, contaron los Proyectos de la Fundación Albihar, tanto aquí, con ancianos, jóvenes, familias, etc., como en países en vías de desarrollo; después Mari Cruz también hizo la exposición de la Fundación Aliatar, que tiene su sede en Jaén y despliega una amplísima tarea de voluntariado, proyectos, Cooperación internacional, Juventud, etc. que recientemente ha merecido de la fundación la Caixa la distinción de LOS IMPRESCINDIBLES. 
 
Por último Conchita, numeraria, contó su experiencia de muchos años en Ecuador, donde aterrizo recién terminada la carrera para enfrentarse con culturas y gentes nuevas y donde fue feliz y volvería sin pensarlo. Supimos cómo llega la Obra a países nuevos, cómo se hacen al país y qué profundamente lo aman y entregan su vida a implantar el Evangelio.
 
Se concluyó la Jornada agradeciendo la prresencia de todas y animando a poner en marcha nuevas iniciativas con la mirada puesta en el futuro.
 
6.05.2017 087 6Las despedidas fueron lentas. Costaba arrancar… Mucho agradecimiento en las palabras sinceras de todas y mucha alegría en las caras que se iban… descansadas después de haber pasado unas horas conociendo y soñando en planes humanos muy de Dios
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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asistentes

Como en otras ocasiones, la sede del IESE de Madrid ha sido el lugar de encuentro para celebrar la tradicional Jornada de cooperadores de Primavera.

 

 

 

 La charla de inicio estuvo a cargo de Jerónimo Fumanal, Director de Bachillerato del Colegio El Prado de Madrid.

Con el título "El compromiso, puerta de una vida plena" el ponente comenzó citando al Papa Francisco y su visión realista de la Humanidad.

Recalcó la  distinción neta entre el don del talento individual, y el compromiso como elección personal.

En este sentido se refirió al compromiso más noble, el de la vida interior de cada uno, como compromiso para dirigirse a Dios a través de la oración. Se analizaron después otros campos: la formación profesional requiere inevitablemte un compromiso; la misericordia de Dios no viaja sobre la vía del mérito sino de la gracia; para ser espirituales y sobrenaturales hay que ser muy humanos...
JeronimoTambién, como fruto de su experiencia docente, se refirió a la educación de los hijos y a la fortaleza que deben vivir los padres, sin miedo a contristar a sus hijos, para ayudarles a descubrir los compromisos que vale la pena asumir en la vida.

 

Derivando a un horizonte más amplio, se analizaron otros terrenos de compromiso, como el de la vocación y, en definitiva, la respuesta del hombre ante los éxitos y fracasos de su propia vida.

 

 

La sesión de trabajo estuvo a cargo de D. Pedro Díez de Antoñanzas, Rector del santuario de Torreciudad: "Agradecer con obras" fue el título de su disertación.

Con entusiasmo y agradecimiento relató la historia del Santuario y el papel central de San Josemaría en su construcción, como iniciativa de agradecimiento a la intervención milagrosa de la Virgen en su infancia.

20170529 021Torreciudad se perfila así como un lugar de devoción mariana, de encuentro con la paz de muchas familias y de intervención de Dios en las almas por medio de muchos milagros, no llamativos muchas veces, pero calando en lo profundo de cada visitante. Surgieron muchas anécdotas y relatos de celebraciones que han tenido lugar allí.

 

 

 

20170529 030Después de la comida hubo un rato de tertulia con D. Javier Marcos, colaborador de D. Javier Echevarría en Roma durante años. Con espontaneidad y gracia fue relatando sus recuerdos de D. Javier cuando era Prelado del Opus Dei.

 

 

 

 

20170529 031Sobre todo hizo hincapié en la condición de Padre de D. Javier, el desvelo por sus hijos y la referencia constante a la vida y enseñanzas del Fundador del Opus Dei. Todo salpicado de anécdotas que han quedado bien impresas en su memoria.

Acabó la Jornada con la proyección de un interesante video sobre construir la familia que ayudó a todos a valorar y apoyar con más decisión ese núcleo tan importante para la entera sociedad.

profesoraNairobiUna profesora de Nairobi se ha convertido en la promotora de la lucha por la igualdad de la mujer.
 
«La mujer africana quiere avanzar sin dejar a nadie atrás»
 
La profesora de Ética y Filosofía Política de la Universidad de Strathmore (Kenia), Antoinette Kankindi, ha recibido el Premio Harambee 2017 a la Promoción e Igualdad de la Mujer Africana por su proyecto 'African Women Leadership', una iniciativa con la que pretende “desvelar el liderazgo” de las mujeres de su propio continente "sin dejar a nadie atrás".
 
 
 
 
La esencia de este programa dirigido desde África a las mujeres de África es “reducir la desigualdad, fomentando la igualdad de oportunidades, y consiguiendo más autonomía económica para que las jóvenes de Kenia no sigan saliendo de su país y llenando las filas de Inmigración de otros países occidentales”.
 
 
Tradición y desafíos del siglo XXI
 
Con formación teórica y práctica, Kankindi prepara a mujeres africanas de entre 24 y 35 años para que sean capaces de liderar su familia, sus empresas y la sociedad “aunando sus valores tradicionales con los desafíos del siglo XXI”. El programa de capacitación que desarrolla se orienta a la preparación íntegra de sus alumnas y su cualificación para ejercer con más peso su responsabilidad pública.
 
Además, el African Women Leadership pretende unir las sociedades rurales y urbanas a través de la consolidación del empleo digno para las jóvenes de Kenia, animando el emprendimiento y reforzando con su formación su liderazgo familiar y social.
 
Harambee2017En concreto, el proyecto ofrece recursos para que las jóvenes participantes puedan diseñar pequeñas y medianas empresas que mejoren los medios de vida sostenibles para otras mujeres. Esta manera de luchar contra la pobreza y la marginalidad de las africanas desde África es la esencia del proyecto reconocida por Harambee, que pretende impulsar desde el propio continente iniciativas que colaboren a dignificar la calidad de vida de las sociedades africanas, empezando por la de sus mujeres, “auténtico motor de África”.
 
 
 
 
Educación y vocación social
 
Kankindi ha agradecido la solidaridad del mundo con el continente negro, pero como líder intelectual de una revolución social autóctona, ha señalado que “lo que verdaderamente nos ayuda es el acceso de la mujer a la educación” y el desarrollo de iniciativas que confirmen, por la vía práctica, el potencial del liderazgo femenino para el futuro de sus habitantes.
 
Concierto littleEl Orfeón Donostiarra protagonizó el Concierto Solidario de los Jóvenes, organizado por el Colegio Mayor Ayete, en favor de Cáritas Gipuzkoa y Proactiva Open Arms.
 
Las Piezas Sacras de Verdi podrían ser una buena banda sonora para la tragedia que se vive en el Mediterráneo desde que estalló la guerra en Siria. Las cuatro composiciones vocales del músico italiano que resonaron el pasado 24 de febrero en la iglesia de Santa María de San Sebastián trajeron a la memoria de más de un oyente las imágenes de los naufragios protagonizadas por los refugiados que huyen del conflicto. Las piezas de Verdi forman parte del repertorio que interpretó el Orfeón Donostiarra en la novena edición del Concierto Solidario de los Jóvenes.
 
Los fondos recaudados en el recital ayudarán a financiar la campaña de rescate de refugiados que lleva a cabo la ONG Proactiva Open Arms en el Mediterráneo y también para costear proyectos sociales de Cáritas Gipuzkoa. Lo explica Jordi Oliva, director de formación del Colegio Mayor Ayete, cuyos residente son los que promueven el concierto: «Es evidente que la tragedia que se está viviendo en el mar con los refugiados tiene impacto entre los universitarios y eso explica que hayan decidido que la mitad de la recaudación se dedique a intentar aliviar esa situación».
 
La ONG Proactiva Open Arms participa en las tareas de rescate de los refugiados que se llevan a cabo en el Mediterráneo central y la isla de Lesbos. Fue fundada por unos socorristas de Badalona que no se resignaban a ser meros espectadores de las imágenes de la tragedia y decidieron trasladarse como voluntarios al Egeo. Los socorristas catalanes, que trabajan arropados por colaboradores de otros países, se han convertido en los 'ángeles de la guarda' de los refugiados que se aventuran al mar en embarcaciones precarias.
 
La otra mitad del dinero que se recaude irá a parar a Cáritas Gipuzkoa. La colaboración entre los universitarios del Colegio Mayor Ayete y la ONG religiosa viene de lejos. Las aportaciones del Concierto Solidario han contribuido a la mejora de instalaciones como el comedor o el albergue que Cáritas tiene en San Sebastián.
 
El concierto lo organizan estudiantes del Colegio Mayor Ayete. «Suelen ser colegiales de tercero y cuarto de carrera los que se involucran en la organización del evento, explica Jordi Oliva. Se crea un equipo que luego se organiza por grupos y cada uno se encarga de una parte». Cada año se nombra a un responsable que coordine todo, y en esta ocasión es el estudiante mexicano Xavier Lebrija quien dirige a los estudiantes, bajo la supervisión de los responsable del Colegio Mayor.
 
El concierto solidario de los jóvenes cuenta con la colaboración de las tres universidades con sede en San Sebastián (UPV, Tecnun-Universidad de Navarra y Deusto), así como el Orfeón Donostiarra.
 
DeporteTajamar 2El deporte, como la familia o el colegio, es un ámbito en el que actúan varios protagonistas –hijos, padres, entrenadores y público- y en el que cada uno tiene su papel. Ese ámbito requiere, también, un cuadro de valores que marque las reglas del juego. Y esas reglas forman también parte de ese deporte.
 
Por eso, el club deportivo de Tajamar ha iniciado una serie de sesiones sobre los valores en el deporte, que ayude a todos a ejercerlos en el entrenamiento, en su casa, en el campo; en definitiva, en todas las facetas de su vida. Las reciben los socios, los entrenadores y los padres. El pasado 31 de enero recibieron la primera los socios y entrenadores; y el 6 de febrero, las familias.
 
"En Tajamar no nos cansamos de recordar todo lo que aporta el deporte a la educación de los jóvenes –y de su entorno-. En la presentación del festival de Navidad 2016 del colegio, donde se representó la obra de teatro “Un derbi de siglos”, José María Villalón (médico del At. de Madrid) redundaba en esta idea: “son muchos los valores que podemos inculcar a través del deporte”.
 
DeporteTajamar 1Otro ejemplo muy claro de transmisor de los valores en el deporte es Lázaro Linares. Profesor, entrenador de atletas, forjador de campeones y creador de la Carrera de los 500 km Tajamar-Torreciudad. El curso pasado recibió la Medalla de Bronce del Mérito Deportivo del Consejo Superior de Deportes, como reconocimiento a su carrera deportiva".
 
Noticia detallada en la web de Tajamar.
 
Prelado OcarizEl pasado 23 de enero el Papa Francisco ha nombrado prelado del Opus Dei a Mons. Fernando Ocáriz Braña. El Santo Padre ha confirmado la elección realizada por el tercer congreso electivo de la prelatura en este mismo día.
 
Con este nombramiento, Mons. Fernando Ocáriz, que hasta el momento era vicario auxiliar del Opus Dei, se convierte en el tercer sucesor de san Josemaría al frente de la prelatura, tras el fallecimiento de Mons. Javier Echevarría, el pasado 12 de diciembre.
 
Mons. Fernando Ocáriz nació en París, el 27 de octubre de 1944, hijo de una familia española exiliada en Francia por la Guerra Civil (1936-1939). Es el más joven de ocho hermanos.
 
Es licenciado en Ciencias Físicas por la Universidad de Barcelona (1966) y en Teología por la Pontificia Universidad Lateranense (1969). Obtuvo el doctorado en Teología, en 1971, en la Universidad de Navarra. Ese mismo año fue ordenado sacerdote. En sus primeros años como presbítero se dedicó especialmente a la pastoral juvenil y universitaria.
 
Es consultor de la Congregación para la Doctrina de la Fe desde 1986 y de otros dos organismos de la Curia romana: Congregación para el Clero (2003) y Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización (2011). En 1989 ingresó en la Pontificia Academia Teológica. En la década de los ochenta, fue uno de los profesores que iniciaron la Universidad Pontificia de la Santa Cruz (Roma), donde fue profesor ordinario (ahora emérito) de Teología Fundamental.
 
The mystery of Jesus Christ: a Christology and Soteriology textbook; Hijos de Dios en Cristo. Introducción a una teología de la participación sobrenatural. Otros volúmenes tratan temas de índole teológica y filosófica como Amar con obras: a Dios y a los hombres; Naturaleza, gracia y gloria, con prefacio del cardenal Ratzinger. En 2013 se publicó un libro entrevista de Rafael Serrano bajo el título Sobre Dios, la Iglesia y el mundo. Entres sus obras hay dos estudios de filosofía: El marxismo: teoría y práctica de una revolución; Voltaire: Tratado sobre la tolerancia. Además, es coautor de numerosas monografías, y autor de numerosos artículos teológicos y filosóficos.
 
Desde 1994 es vicario general del Opus Dei y en 2014 fue nombrado vicario auxiliar de la prelatura. Durante los últimos 22 años ha acompañado al anterior prelado, Mons. Javier Echevarría, en sus visitas pastorales a más de 70 naciones. En los años 60, siendo estudiante de Teología, convivió en Roma con san Josemaría Escrivá, fundador del Opus Dei. Desde joven es aficionado al tenis, deporte que sigue practicando.
 
En los próximos días, el nuevo prelado propondrá a los congresistas los nombres de sus vicarios, así como el de los demás nuevos miembros de los consejos que le asistirán durante los próximos 8 años.
 
 
Prelado Javier EA las 21.20 del 12 de diciembre, en la fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe, ha fallecido Mons. Javier Echevarría, obispo y segundo sucesor de san Josemaría Escrivá, fundador del Opus Dei. El vicario auxiliar de la prelatura, Mons. Fernando Ocáriz, pudo administrarle los últimos sacramentos esta misma tarde.
El prelado del Opus Dei había sido hospitalizado el pasado 5 de diciembre en el policlínico Campus Bio-Medico de Roma a causa de una leve infección pulmonar.
 
Como prevé el derecho de la prelatura, el gobierno ordinario de la prelatura recae ahora sobre el vicario auxiliar y general Mons. Fernando Ocáriz. Según los estatutos de la prelatura, a él compete convocar en el plazo de un mes un congreso electivo que elija al nuevo prelado. El congreso ha de celebrarse en el plazo de 3 meses. La elección debe ser posteriormente confirmada por el Papa.
 
El prelado ha fallecido a los 84 años de edad. Nació en Madrid en 1932, y en esa misma ciudad conoció a san Josemaría, de quien fue secretario desde 1953 hasta 1975. Más adelante, fue secretario general del Opus Dei. En 1994 fue nombrado prelado. Recibió de manos de san Juan Pablo II la ordenación episcopal el 6 de enero de 1995 en la basílica de San Pedro.
ConciertoLas bandas sonoras de películas como Rocky, El Señor de los Anillos, ET y muchas otras, sonarán el próximo 18 de diciembre en el Auditorio Príncipe Felipe (Madrid), en un concierto benéfico de Navidad organizado para recaudar fondos, por la Fundación Vianorte-Laguna, para su “Unidad de Día Pediátrica de Enfermedades Avanzadas”.
 
A las 12 de la mañana Javi Nieves, conocido locutor de Cadena 100, dará el pistoletazo de salida para que los jóvenes talentos de la Orquesta Iuventas deleiten al público con la música de grandes películas épicas. El concierto, para el que todavía quedan entradas será presidido por S.M. la Reina Dña. Sofía.
 
Los beneficios están destinados a apoyar más de 1.760 estancias de niños en la Unidad Pediátrica de Enfermedades Avanzadas que tiene el centro de cuidados paliativos madrileño.
 
“La música va a emocionar al público del auditorio -apunta Rubén Fernández, director de la Orquesta-. No hay que entenderla, sólo hay que dejarse llevar por ella. La música de cine es además muy fácil de seguir; es una música grandiosa, triunfal majestuosa y a veces guerrera, se parece mucho a la vida”.
 
CartelUn concierto de héroes para héroes
 
Cada año, cerca de 10.000 niños sufren enfermedades incurables que necesitan tratamientos y terapias para tratar el dolor y los síntomas, pero sólo un 10% de ellos recibe la asistencia que necesitan. La Unidad Pediátrica de Enfermedades Avanzadas de Laguna es pionera en España y su objetivo es apoyar a familias que cuidan de niños con enfermedades raras e incurables.
 
Está dirigida especialmente a familias con escasos recursos económicos. Los pequeños reciben allí, de manera gratuita, las terapias y tratamientos necesarios para aliviarles y que puedan sentirse mejor.
 
Por eso, cuenta con el apoyo de las fundaciones “Porque Viven” y “Jaime Alonso Abruña”. Al mismo tiempo, permite a los padres de los pequeños disponer de tiempo para realizar otras actividades y conciliar la vida laboral y familiar.
 
Misa Saxum00Del 6 al 12 de noviembre se celebró en Jerusalén la primera iniciativa cultural promovida por Saxum Foundation, en la que participaron 450 personas de los cinco continentes.
 
En el marco de esta actividad, el día 11 tuvo lugar una Santa Misa de acción de gracias por el inicio de las actividades, celebrada por el arzobispo Pierbattista Pizzaballa, administrador apostólico del Patriarcado Latino de Jerusalén, acompañado por representantes de otras instituciones de la Iglesia presentes en Tierra Santa.
 
 
 
 
 
Misa Saxum01La Fundación Saxum fue creada para coordinar los esfuerzos de tantas personas en el mundo entero y hacer así realidad el sueño de San Josemaría: ayudar a los peregrinos de todo el mundo a saber buscar a Cristo, encontrar a Cristo y amar a Cristo en su visita a Tierra Santa.
 
PORTADA red
Como en ocasiones anteriores y con una gran asistencia, el pasado día 29 de octubre -plenamente otoñal y soleado- se celebró una nueva Jornada de encuentro y formación dirigida a Cooperadores  y amigos del Opus Dei , organizada por la Asociación de Cooperadores.
 
La Jornada comenzó con un rato de oración que nos dirigió D. Hilario Mendo –Capellán de la Asociación- y a continuación la Santa Misa.
 
publico red
 
Con el tema “Cómo evangelizar en el trabajo. Compromiso, testimonio y ejemplo” el primer ponente, D. Javier Llorca, Catedrático de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Caminos de Madrid, abordó las consecuencias del activismo y la competitividad profesional en la vida cotidiana actual. Entre otras, la instrumentalización de las personas, la pérdida del sentido de la contemplación, y la desatención de los deberes familiares y culturales. Después de un profundo y simpático análisis, aportó una serie de recomendaciones para luchar en la perfección del trabajo: la excelencia profesional, la prioridad de la atención a las personas, la manifestación de la fe aprovechando las oportunidades profesionales, ser cercano, escuchar más que hablar, etc.
 
000Finalizó su intervención orientando el modo de tratar a los distintos grupos de personas, creyentes o no creyentes, que nos encontramos en nuestra esfera profesional.
 
 
JApe 2A continuación tuvo lugar la segunda sesión a cargo de D. José Apezarena, conocido y prestigioso periodista, que versó sobre el tema “Frente al relativismo, ser personas de criterio ¿Cómo conseguirlo?”. En su intervención hizo hincapié en la ceguera que produce la convicción -tan extendida actualmente- de que no hay verdades absolutas, y por tanto los principios nunca deben ser asumidos en su plenitud si queremos ser verdaderamente tolerantes. El relativismo termina imponiéndose como una dictadura. "El relativismo es un balazo al alma", provoca daños sociales y afecta de lleno a los medios de comunicación: no son fiables, son víctimas de las prisas, y lo peor es que, si alguien miente no parece  tener consecuencias. 
 
Para hacer frente a todo esto, el ponente hizo un elenco de actitudes, virtudes y reflexiones que conviene tener en cuenta para huir de las precipitaciones, asumir el reto de la comunicación y la información verdadera; entre otras: cultivar las virtudes, reflexionar, estar informado, buen humor, hablar, tener vida interior…. En definitiva, ser personas de criterio.
 
tertulia
Después del almuerzo D. Ignacio Socías, Director del área internacional de The Family Watch, mantuvo una animada tertulia, en la que nos comentó el papel de esta organización en la ONU, con estatus consultivo, para influir en el papel de la familia en el mundo. Comentó muchos datos sobre la situación actual de la familia en el mundo. Entre otros argumentos sugerentes: a medida que se reduce la pobreza material aumenta la pobreza de tiempo (mucho tiempo para trabajar y menos para la atención a la familia), y la pobreza de afecto (las personas ya no se sienten queridas).
 
Al final del acto se proyectó una película sobre la estancia del Prelado del Opus Dei en Rusia en el año 2006.
 
 
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El concurso de cocina "La cuchara de oro" promovido por la asociación juvenil Alerce celebra su décimo aniversario editando un libro con recetas saludables y económicas. La ONG Cooperación Internacional ha coordinado la edición y se encargará de hacerlo llegar a familias con pocos recursos.
 
Hace 10 años, cuando en los concursos de la televisión triunfaban los cantantes y los bailarines, la asociación juvenil Alerce de Madrid ponía en marcha La Cuchara de Oro, un concurso de cocina para niñas de 5º y 6º de Primaria. Ahora que la moda entre los más pequeños es soñar con llegar a ser grandes expertos de los fogones, la asociación Alerce da un paso más allá y, como colofón a este décimo aniversario, edita un libro de recetas económicas, en colaboración con Cooperación Internacional.
 
Los jóvenes voluntarios de esta ONG reparten habitualmente cajas de comida a familias necesitadas y, a partir de ahora, incluirán en ellas el libro para facilitar que las personas que pasan por una mala racha puedan comer sano y equilibrado, aunque sea con menos recursos. Las recetas han sido preparadas por Teresa Baños Atance y Mari Carmen Argibay, expertas en dietética y nutrición, y autoras de varios talleres de La Cuchara de Oro.
 
El recetario incluye, además, algunos consejos dietéticos, modelos de menús y una tabla con las frutas y verduras de temporada para economizar en la compra.
 
Cocina para tiempos de crisis
  
La cuchara de oro 2Los jóvenes voluntarios de esta ONG reparten habitualmente cajas de comida a familias necesitadas y, a partir de ahora, incluirán en ellas el libro para facilitar que las personas que pasan por una mala racha puedan comer sano y equilibrado, aunque sea con menos recursos. Las recetas han sido preparadas por Teresa Baños Atance y Mari Carmen Argibay, expertas en dietética y nutrición, y autoras de varios talleres de La Cuchara de Oro.
 
El recetario incluye, además, algunos consejos dietéticos, modelos de menús y una tabla con las frutas y verduras de temporada para economizar en la compra.
 
“Cuando hace 10 años comenzamos este concurso la idea era enseñar a las participantes, no sólo cómo preparar los alimentos, sino cómo aprovechar la cocina para hacer cultura de familia”, comenta Yolanda García una de las promotoras. Cocinar no es solo cubrir una necesidad, también es un modo de demostrar el afecto y de cuidar a cada persona”. El día del concurso cada participante cuenta con la ayuda de un pinche, que puede ser el padre, la madre, un abuelo, un hermano mayor…
 
La cuchara de oro 3Cada edición va precedida, de varias sesiones teórico-prácticas sobre hábitos alimenticios, cocina saludable, aprender a economizar, a manipular los alimentos, la higiene o el orden. Por sus fuegos han pasado ya más de 200 participantes y sus familias.
 
“A partir de esta experiencia, cuenta Yolanda, se nos ocurrió además que las participantes en las ediciones anteriores del concurso compartieran sus conocimientos con niños Síndrome de Down en un showcooking muy especial que tuvo lugar en el Mercado de San Ildefonso de Madrid.
 
Más información: relato de la Gala de entrega de premios de la “Cuchara de oro”.
 
portadaEl sábado 4 de junio se celebró una nueva Jornada de Cooperadores en Madrid, que tuvo lugar en la sede del IESE. Un centenar de participantes de Madrid, Valladolid y Zaragoza asistieron a las sesiones a partir de las 11 h. y hasta las 17 h. Los actos comenzaron con una meditación y la santa Misa, celebrada por D. Ignacio Vaquero, Vicario de la Delegación de Madrid Este, que animó a vivir con alegría y generosidad la vocación cristiana, “es la hora de la santidad”, dijo, “sin retrasar las decisiones que comporten avances y cambios en la vida cristiana de cada uno”.
 
 
 
 
 
20160604 0001Se celebraron dos sesiones a cargo de Jerónimo José Martín, crítico de cine y presidente del Círculo de Escritores Cinematográficos, y de Rafael Palomino, catedrático de Derecho Eclesiástico del Estado (Universidad Complutense), que abordaron respectivamente “El espíritu de san Josemaría a 24 fotogramas por segundo” y “Amoris laetitia, una visión realista e ilusionada de la familia”.
 
 
 
 
 
 
 
 
20160604 024Tras la comida Ignacio Martínez Echevarría, director de la Asociación de Cooperadores, presentó al invitado de la tertulia, el sacerdote D. José Carlos Martín de la Hoz, escritor e historiador, que dirige la Oficina para las Causas de los Santos del Opus Dei en España, y que se refirió al reciente decreto de virtudes heroicas de Montse Grases que el Papa Francisco hizo público el 27 de abril. Contó también muchos favores espirituales y materiales atribuidos a la intercesión de varios fieles de la Prelatura.
 
 
 
 
 
 
20160604 026Tras este encuentro se proyectó el documental “Inspirados para amar”, sobre el apostolado del Opus Dei en varios países. La jornada concluyó con la bendición eucarística y el rezo de la Salve.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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RTC00Seiscientas cooperadoras del Opus Dei procedentes de toda España se han reunido en el santuario con motivo del Año de la Misericordia convocado por el Papa Francisco.
 
Relato de una de las asistentes:
 
“El pasado sábado 16 de abril fueron llegando las Cooperadoras y sus amigas, desde distintos puntos de España: Norte, Sur, Este y Oeste. El ambiente era festivo y alegre: VENÍAN A GANAR EL JUBILEO DEL AÑO SANTO DE LA MISERICORDIA.
 
Las capillas de confesonarios eran un fluir de gente, otras participaban de una visita guiada por los exteriores del Santuario. Y pronto, a las 12.30, comenzó la meditación dirigida por el Rector en la que nos animó a todas a dar un paso adelante en nuestro compromiso personal con Dios para ser protagonistas de la mejora de la sociedad. Siguió la celebración de la Sta. Misa con un cuarteto que nos acompañó con una esmerada calidad con sus cantos.
 
Y llegó la hora del mediodía; las tortillas, croquetas, embutidos, iban de grupo en grupo, de mesa en mesa. El tiempo nos acompañaba.
El Santuario y las capillas de confesionarios, estuvieron abiertas todo el día y no dejaron de ser visitados.
 
Se acercaban las 16.00 y poco a poco se volvía a llenar la nave y el coro, ni un hueco, muchas peticiones a la Virgen y muchos deseos de conversión, de respuesta afirmativa. Y a las 16.00 una breve e intensa explicación del retablo.
 
Y así terminamos a las 17.00 con la Bendición y el rezo del Sto. Rosario: acrisolando los propósitos.
Al salir a la explanada nos recibe una intensa lluvia como la gracia que ha llegado a cada corazón de las asistentes. Y dando muchas gracias a Dios, nos despedimos de la Virgen.
El año que viene más”
 
Reportaje fotográfico:
 
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hospitalcorazon0Santuario de Torreciudad. Un hospital del corazón: 40º aniversario
 
En pleno Pirineo aragonés, muy cerca de Huesca, el santuario mariano de Torreciudad es como un gran hospital de campaña donde curar el alma.
 
“VEO LA IGLESIA COMO un hospital de campaña tras la batalla. Curar heridas, curar heridas…”. Desde el principio de su Pontificado, el Papa no ha dejado de repetir esta contundente metáfora. Y si la Iglesia tiene que ser un hospital, cada parroquia, cada monasterio, cada santuario, tendría que ser, al menos, un dispensario de estos primeros auxilios.
 
En pleno Pirineo aragonés, muy cerca de Huesca y a 24 km de Barbastro, el santuario de Torreciudad cumple 40 años. Entramos en la sala de mandos de este templo y un rector saliente —Javier Mora-Figueroa— y otro entrante —Javier Cremades— nos cuentan cuál es el secreto de este hospital del corazón.
Jubileo1El próximo 16 de abril 2016 se celebrará en el Santuario de Torreciudad el Jubileo de la Misericordia.
 
HORARIO
 
- 11.30: Visita guiada de los exteriores del Santuario
 
- 12.30: Meditación y Santa Misa en el Santuario
 
A mediodía seguirá abierto el Santuario y habrá confesores en las capillas de la cripta.
 
- 16.00 Visita guiada en el Santuario
 
- 17.00 Bendición y Santo Rosario.
 
 
emoe00En Costa de Marfil, varias familias se empeñan por sacar adelante el proyecto Etimoé-Makoré, una escuela donde continúe la educación que reciben en casa.
 
Abidjan, con más de tres millones de habitantes, es la ciudad más grande de Costa de Marfil. Aunque la guerra civil quedó atrás, aún muchas personas están emigrando a la capital, huyendo de las zonas donde la violencia continúa, y asentándose en las barriadas exteriores de la ciudad, donde las condiciones de vida son muy precarias.
 
El proyecto Etimoé-Makoré consiste en la puesta en marcha de un colegio en uno de estos barrios, con el objetivo de reducir el analfabetismo y proporcionar educación a niños de todas las clases sociales, etnias y religiones.
 
emoe002Cyril y Alvine son un matrimonio que pertenece al grupo que está promoviendo ambos colegios. De sus cuatro hijos, tres -Yoel-Axel, Charles Emmanuel y Pierre-Ilan- estudian en Makoré, mientras que la más pequeña -Grace Marie- acude a Etimoé.
 
Cyril, ¿cuáles son los objetivos de esta escuela?
Todo empezó por un grupo de familias que queríamos asegurar una buena educación para nuestros hijos. Así que decidimos iniciar una escuela por nuestra cuenta. Un colegio donde todo ayudase a la formación, no sólo las horas de clase. Un lugar donde vieran en práctica los mismos valores que compartimos en casa. Un colegio donde padres y profesores sean un único equipo.
 
Alvine, ¿cómo ha evolucionado el proyecto?
Inicialmente, el número de estudiantes era muy pequeño. Poco a poco, otras familias han ido viendo la progresión de los alumnos y la voz se fue difundiendo. Muchos aprecian, por ejemplo, los encuentros frecuentes entre padres y profesores.
 
emoe001Cyril, ¿qué aspectos del proyecto querrías resaltar?
El seguimiento de cada estudiante, que charla con un profesor cada cierto tiempo. También, cada familia se pone de acuerdo con el profesor para poner unos objetivos a cada chico o chica. La formación católica, que hemos encargado a sacerdotes del Opus Dei, es igualmente importante.
 
¿Y tú, Alvine?
Todos los padres deben hablar con alguno de los directivos de colegio antes de inscribir a sus hijos. Me ha sorprendido que siempre aprecian la orientación cristiana de la escuela, incluso los no católicos. La clase de religión y la misa semanal, aunque no son obligatorias, resultan muy apreciadas.
 
emoe003¿Qué virtudes se enseñan?
Las que procuramos transmitir en casa: limpieza en pequeñas cosas, preocuparse por los demás, comportamiento amable... Depende mucho de la edad.
 
¿Y para los padres y madres?
También para nosotros existen actividades de carácter formativo y espiritual, como ejercicios espirituales que duran unas horas cada mes. Gracias a la ayuda de muchas familias, hemos podido construir la capilla del colegio.
 
¿Qué retos tenéis?
El crecimiento del colegio: cada año se añade una clase más, por lo que necesitamos más infraestructura y personal. Pero lo importante es no abandonar nunca que el secreto que hará que este proyecto funcione es que padres, profesores y alumnos trabajemos unidos siempre.
 
Harambee España ha entregado el Premio a la Promoción e Igualdad de la Mujer Africana a Vanessa Koutouan, una marfileña que dirige el Centro Rural Ilomba y en el que, desde 1989, y por impulso del beato Álvaro del Portillo, se saca a las mujeres de la zona del ostracismo social y cultural, hacia la capacitación humana y profesional cargada de futuro, para la mujer y para toda la sociedad.

El vídeo "Cuando hablo con Dios" recoge más de 40 fragmentos de aproximadamente 1 minuto, con una selección de sus intervenciones en diversos encuentros de catequesis.

El próximo 11 de septiembre se inaugura la exposición "Un santo en datos" sobre la vida y obra de Álvaro del Portillo con motivo de su beatificación.
La muestra es un reconocimiento agradecido a una vida  que ha dejado una huella de cambio y esperanza en miles de personas en los cinco continentes.

El Santo Padre Francisco, mediante un decreto de la Penitenciaría Apostólica, de fecha 28-IV-2014, ha concedido indulgencia plenaria para los Cooperadores, Cooperadoras, Asistentes eclesiásticos y sacerdotes con carta de Hermandad, los días 2 de octubre y 14 de febrero. Estas indulgencias se añaden a las ya conocidas que se resumen a continuación:

Juan XXIII y Juan Pablo II: dos Papas santos, dos santos marianos

Palabras del prelado del Opus Dei, Mons. Javier Echevarría, ante las canonizaciones de Juan XXIII y Juan Pablo II. "Allí donde florece la santidad -dice-, las crisis no tienen la última palabra". (23 abril 2014)
Fuente: opusdei.org

El próximo sábado 18 de enero se ha convocado en el IESE, una Jornada sobre la Nueva Evangelización orientada a profesionales de la economía, la empresa y las finanzas, pero abierta a cualquier interesado en estos temas.

Con motivo de estas fiestas navideñas, el Prelado del Opus Dei ha hablado sobre la oportunidad de ver al Niño Jesús, quien desde la cuna nos muestra que es en la vida ordinaria donde aprendemos a amar.

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