­

San Josemaria Esciva de BalaguerBoletín informativo sobre el fundador del Opus Dei, con el título “Descubrir a Dios en la familia”, con motivo del “Año Familia Amoris Laetitia” convocado por el Papa Francisco.

Descarga el Boletín de san Josemaría, nº 17: “Descubrir a Dios en la familia” (PDF)

 
La familia de san Josemaría
 
San Josemaría Escrivá manifestó muchas veces su cariño y agradecimiento a la familia en la que vino al mundo, el 9 de enero de 1902, en la aragonesa ciudad de Barbastro (España). Sus padres, José Escrivá y Dolores Albás, le dieron la primera formación. A través de sus enseñanzas y especialmente de su ejemplo, el pequeño Josemaría aprendió a vivir las virtudes humanas y cristianas: la sinceridad, la laboriosidad, el orden, el servicio a los demás, la fe recia, la piedad sencilla, la solicitud por los más necesitados… Tuvo una pronta experiencia del dolor: sus hermanas Rosario, Lolita y Chon murieron con nueves meses, cinco años y ocho años respectivamente.
 
En este ambiente de hogar cristiano encontró el respaldo generoso de su padre para seguir la llamada al sacerdocio. Años después –había fallecido su padre en 1924–, cuando el 2 de octubre de 1928 el joven sacerdote Josemaría fundó en Madrid el Opus Dei, recibió también de su madre y de su hermana Carmen –su hermano Santiago era muy pequeño entonces– una gran ayuda para sacar adelante esa Obra que Dios le había confiado.
 
“Josemaría Escrivá de Balaguer, nacido en el seno de una familia profundamente cristiana, ya en la adolescencia percibió la llamada de Dios a una vida de mayor entrega” (San Juan Pablo II, homilía en la ceremonia de Beatificación de Josemaría Escrivá, 17-05-1992).
 
“Dios nuestro Señor fue preparando las cosas para que mi vida fuese normal y corriente, sin nada llamativo. Me hizo nacer en un hogar cristiano, como suelen ser los de mi país, de padres ejemplares que practicaban y vivían su fe”(San Josemaría Escrivá, meditación del 14-02-1964. Cfr. AGP, P09, pág. 69).
 
Promovió la santificación a través de las tareas familiares
 
En este año en el que el papa Francisco ha proclamado el “Año Familia Amoris Laetitia”, reproducimos algunos puntos esenciales del Catecismo en torno a la familia.
 
“Cada uno de los sexos es, con una dignidad igual, aunque de manera distinta, imagen del poder y de la ternura de Dios. La unión del hombre y de la mujer en el matrimonio es una manera de imitar en la carne la generosidad y la fecundidad del Creador: «el hombre deja a su padre y a su madre y se une a su mujer, y se hacen una sola carne» (Gn 2,24). De esta unión proceden todas las generaciones humanas” (cf Gn 4,1-2.25-26; 5,1). Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2335
 
“La unidad del matrimonio aparece ampliamente confirmada por la igual dignidad personal que hay que reconocer a la mujer y el varón en el mutuo y pleno amor” (GS 49,2). Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1645
 
“Al crear al hombre y a la mujer, Dios instituyó la familia humana y la dotó de su constitución fundamental. Sus miembros son personas iguales en dignidad. Para el bien común de sus miembros y de la sociedad, la familia implica una diversidad de responsabilidades, de derechos y de deberes”. Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2203
 
“Los casados están llamados a santificar su matrimonio y a santificarse en esa unión; cometerían por eso un grave error, si edificaran su conducta espiritual a espaldas y al margen de su hogar. La vida familiar, las relaciones conyugales, el cuidado y la educación de los hijos, el esfuerzo por sacar económicamente adelante a la familia y por asegurarla y mejorarla, el trato con las otras personas que constituyen la comunidad social, todo eso son situaciones humanas y corrientes que los esposos cristianos deben sobrenaturalizar”. (Josemaría Escrivá de Balaguer. Es Cristo que pasa. Rialp, Madrid 1986 (23ª ed.), n. 23)
 
Es importante que los esposos adquieran sentido claro de la dignidad de su vocación, que sepan que han sido llamados por Dios a llegar al amor divino también a través del amor humano; que han sido elegidos, desde la eternidad, para cooperar con el poder creador de Dios en la procreación y después en la educación de los hijos; que el Señor les pide que hagan, de su hogar y de su vida familiar entera, un testimonio de todas las virtudes cristianas. (Conversaciones con mons. Escrivá de Balaguer, n. 93)
 
san josemara hoyEl matrimonio está hecho para que los que lo contraen se santifiquen en él, y santifiquen a través de él: para eso los cónyuges tienen una gracia especial, que confiere el sacramento instituido por Jesucristo. Quien es llamado al estado matrimonial, encuentra en ese estado -con la gracia de Diostodo lo necesario para ser santo, para identificarse cada día más con Jesucristo, y para llevar hacia el Señor a las personas con las que convive. Por esto pienso siempre con esperanza y con cariño en los hogares cristianos, en todas las familias que han brotado del sacramento del matrimonio, que son testimonios luminosos de ese gran misterio divino (Conversaciones con mons. Escrivá de Balaguer, n. 91)
 
El amor puro y limpio de los esposos es una realidad santa que yo, como sacerdote, bendigo con las dos manos [...]. El Señor santifica y bendice el amor del marido hacia la mujer y el de la mujer hacia el marido [...]. Ningún cristiano, esté o no llamado a la vida matrimonial, puede desestimarla. (Es Cristo que pasa, n. 24)
 
No olviden [los esposos] que el secreto de la felicidad conyugal está en lo cotidiano, no en ensueños. Está en encontrar la alegría escondida que da la llegada al hogar; en el trato cariñoso con los hijos; en el trabajo de todos los días, en el que colabora la familia entera; en el buen humor ante las dificultades, que hay que afrontar con deportividad (Conversaciones con mons. Escrivá de Balaguer, n. 91)
 
La familia, comunión de personas
 
“Al crear al hombre y a la mujer, Dios instituyó la familia humana y la dotó de su constitución fundamental. Sus miembros son personas iguales en dignidad. Para el bien común de sus miembros y de la sociedad, la familia implica una diversidad de responsabilidades, de derechos y de deberes”. (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2203)
 
“Su actividad procreadora y educativa [de la familia] es reflejo de la obra creadora de Dios. Es llamada a participar en la oración y el sacrificio de Cristo. La oración cotidiana y la lectura de la Palabra de Dios fortalecen en ella la caridad. La familia cristiana es evangelizadora y misionera”. (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2205)
 
“Las relaciones en el seno de la familia entrañan una afinidad de sentimientos, afectos e intereses que provienen sobre todo del mutuo respeto de las personas. La familia es una «comunidad privilegiada» llamada a realizar un «propósito común de los esposos y una cooperación diligente de los padres en la educación de los hijos» (GS 52,1)”. (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2206)
 
“Los padres pueden y deben prestar a sus hijos una ayuda preciosa, descubriéndoles nuevos horizontes, comunicándoles su experiencia, haciéndoles reflexionar para que no se dejen arrastrar por estados emocionales pasajeros, ofreciéndoles una valoración realista de las cosas. Unas veces prestarán esa ayuda con su consejo personal; otras, animando a sus hijos a acudir a otras personas competentes: a un amigo leal y sincero, a un sacerdote docto y piadoso, a un experto en orientación profesional. (…) Los padres han de guardarse de la tentación de querer proyectarse indebidamente en sus hijos –de construirlos según sus propias preferencias–, han de respetar las inclinaciones y las aptitudes que Dios da a cada uno”. (Conversaciones con mons. Escrivá de Balaguer, n. 104)
 
“Los matrimonios tienen gracia de estado –la gracia del sacramento– para vivir todas las virtudes humanas y cristianas de la convivencia: la comprensión, el buen humor, la paciencia, el perdón, la delicadeza en el trato mutuo. Lo importante es que no se abandonen, que no dejen que les domine el nerviosismo, el orgullo o las manías personales. Para eso, el marido y la mujer deben crecer en vida interior y aprender de la Sagrada Familia a vivir con finura –por un motivo humano y sobrenatural a la vez– las virtudes del hogar cristiano. Repito: la gracia de Dios no les falta”. (Conversaciones con mons. Escrivá de Balaguer, n. 108)
 
Boletín de la Oficina para las Causas de los Santos | Prelatura del Opus Dei. España | Junio 2021

NucleoFamiliarEl 19 de marzo de 2021, 5º aniversario de la publicación de la Exhortación Apostólica ‘Amoris Laetitia‘ sobre la belleza y la alegría del amor familiar, el Papa Francisco inauguró el “​Año Familia Amoris Laetitia”​, que concluirá el 26 de junio de 2022 en el 10º Encuentro Mundial de las Familias en Roma.

 “La experiencia de la pandemia –se lee en el comunicado del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida– ha puesto de relieve el papel central de la familia como Iglesia doméstica y ha subrayado la importancia de los vínculos entre las familias”.
 
 
A través de las diversas iniciativas de carácter espiritual, pastoral y cultural previstas en el “Año Familia Amoris Laetitia” -simultáneo con Año de San José-, el Papa Francisco se dirige a todas las comunidades eclesiales del mundo, exhortando a cada persona a ser testigo del amor familiar.
 
“A imitación de la Sagrada Familia -decía ayer el Santo Padre-, estamos llamados a redescubrir el valor educativo del núcleo familiar, que debe fundamentarse en el amor que siempre regenera las relaciones abriendo horizontes de esperanza. En la familia se podrá experimentar una comunión sincera cuando sea una casa de oración, cuando los afectos sean serios, profundos, puros, cuando el perdón prevalezca sobre las discordias, cuando la dureza cotidiana del vivir sea suavizada por la ternura mutua y por la serena adhesión a la voluntad de Dios.
 
De esta manera -continuó durante el Ángelus-, la familia se abre a la alegría que Dios da a todos aquellos que saben dar con alegría. Al mismo tiempo, halla la energía espiritual para abrirse al exterior, a los demás, al servicio de sus hermanos, a la colaboración para la construcción de un mundo siempre nuevo y mejor; capaz, por tanto, de ser portadora de estímulos positivos; la familia evangeliza con el ejemplo de vida”.
 
Más información en el sitio web del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida.
 
Objetivos del “Año Familia Amoris Laetitia”
 
1. Difundir el contenido de la exhortación apostólica “Amoris Laetitia”, para “hacer experimentar que el Evangelio de la familia es alegría que llena el corazón y la vida entera” (AL 200). Una familia que descubre y experimenta la alegría de tener un don y ser a su vez un don para la Iglesia y la sociedad, “puede llegar a ser una luz en la oscuridad del mundo” (AL 66). ¡Y el mundo de hoy necesita esta luz!
 
2. Anunciar que el sacramento del matrimonio es un don y tiene en sí mismo una fuerza transformadora del amor humano. Para ello es necesario que los pastores y las familias caminen juntos en una corresponsabilidad y complementariedad pastoral, entre las diferentes vocaciones en la Iglesia (cf. AL 203).
 
3. Hacer a las familias protagonistas de la pastoral familiar. Para ello se requiere “un esfuerzo evangelizador y catequético dirigido a la familia” (AL 200), ya que una familia discípula se convierte también en una familia misionera.
 
4. Concientizar los jóvenes de la importancia de la formación en la verdad del amor y el don de sí mismos, con iniciativas dedicadas a ellos.
 
5. Ampliar la mirada y la acción de la pastoral familiar para que se convierta en transversal, para incluir a los esposos, a los niños, a los jóvenes, a las personas mayores y las situaciones de fragilidad familiar.
 
Diez recursos para el Año Familia Amoris Laetitia.
 
1. Libro electrónico “Amoris laetitia” (“La alegría del amor”), en ePub, Mobi y PDF.
2. La catequesis del Papa Francisco sobre la Familia, en un único volumen, electrónico y gratuito.
3. Oración por la familia, del Papa Francisco.
7. Documental: «Construir la familia», 10 años después.
8. Libro electrónico: "Amor humano y vida cristiana"
9. Una oportunidad para ser felices. En este documental ("Una oportunidad para ser felices") se muestran imágenes de la predicación de san Josemaría y testimonios de matrimonios ingleses, escoceses e irlandeses que hablan sobre sus desafíos en la vida familiar.
10. Libro electrónico "La educación en familia". 21 textos sobre la educación de los hijos.
 

AlvaroÁlvaro Siviero es pianista profesional. Su trabajo consiste en interpretar a los clásicos de la música. Ése es el trabajo que intenta santificar: "El hombre necesita experimentar la belleza; y, entre las artes, la música es la más espiritual". Interpretar la música, sostiene, puede cambiar tu propia vida, y también la de las personas que asisten a ese momento de encantamiento.

Francisco IrlandaQueridos amigos:
 
Me alegro de poder encontraros en esta histórica pro-catedral de Santa María, que durante estos años ha visto innumerables celebraciones del sacramento del matrimonio. Cuando os miro a vosotros, tan jóvenes, me pregunto: pero, entonces, ¿no es cierto lo que dicen, que los jóvenes no quieren casarse? ¡Gracias! Casarse y compartir la vida es algo hermoso. Hay un dicho español que dice así: “dolor compartido es medio dolor; alegría compartida es doble alegría”. Este es el camino del matrimonio. Cuánto amor se ha manifestado, cuántas gracias se han recibido en este sagrado lugar. Agradezco al arzobispo Martin su cordial bienvenida. Estoy particularmente contento de estar con vosotros, parejas de novios y esposos que os encontráis en distintas fases del itinerario del amor sacramental.
 
Es bonito escuchar también esa música que viene de ahí: los niños que lloran... Esa es una esperanza, es la música más hermosa; aún más que la más bella predicación, escuchar el llanto de un niño, porque es el grito de esperanza, de que la vida sigue, la vida continúa, que el amor es fecundo. Ver a los niños... Pero he saludado también a una persona anciana. Se necesita también mirar a los ancianos, porque las personas mayores están llenas de sabiduría. Escuchar a los ancianos: “¿Cómo ha sido tu vida?”. Esto me ha gustado, que habéis sido vosotros [se dirige al matrimonio anciano que habló en primer lugar] a empezar, después los de 50 años de matrimonio, porque tenéis mucha experiencia para compartir. El pasado y el futuro confluyen en el presente. Ellos, los viejos —permitidme la palabra: los viejos, the old— tienen la sabiduría. Incluso las suegras tienen sabiduría... [ríen]. Y los niños deben escuchar la sabiduría, vosotros jóvenes tenéis que escuchar la sabiduría y hablar con ellos para seguir adelante, porque ellos son las raíces. Ellos son las raíces, y vosotros tomáis de las raíces para continuar adelante. Esto seguro que lo diré más adelante, pero me mueve decirlo desde el corazón.
 
CASARSE Y COMPARTIR LA VIDA ES ALGO HERMOSO
De modo especial, como he dicho, agradezco el testimonio de Vincent y Teresa, que nos han hablado de su experiencia de 50 años de matrimonio y de vida familiar. Gracias por las palabras de ánimo como también por los desafíos que habéis expuesto a las nuevas generaciones de recién casados y de novios, no solo de aquí, en Irlanda, sino del mundo entero. Ellos no serán como vosotros, serán diferentes. Sin embargo, tienen necesidad de vuestra experiencia para ser diferentes, para ir más allá. Es muy importante escuchar a los ancianos, a los abuelos. Tenemos mucho que aprender de vuestra experiencia de vida matrimonial sostenida cada día por la gracia del sacramento. Deseo preguntaros: ¿Os habéis peleado mucho? Pero, ¡esto hace parte del matrimonio! Un matrimonio que no riñe es un poco aburrido… [ríen]. Pero hay un secreto: pueden volar también los platos, pero el secreto está en hacer las paces antes de que termine el día. Y para hacer las paces no es necesario un discurso, basta una caricia, y así se hacen las paces. ¿Y sabéis por qué es importante? Porque si no se hacen las paces antes de acostarse, la “guerra fría” del día siguiente es demasiado peligrosa, empieza el rencor... Sí, pelead lo que queráis, pero por la noche se haced las paces. ¿De acuerdo? No lo olvides, vosotros jóvenes. Creciendo juntos en esta comunidad de vida y de amor, vosotros habéis experimentado muchas alegrías y, ciertamente, también muchos sufrimientos. Junto con todos los matrimonios que han recorrido un largo trecho en este camino, sois los guardianes de nuestra memoria colectiva. Tenemos siempre necesidad de vuestro testimonio lleno de fe. Es un recurso maravilloso para las jóvenes parejas, que miran al futuro con emoción y esperanza… y, también, puede que con un poquito de inquietud: ¿Cómo será este futuro?
 
Agradezco también a las parejas jóvenes que me han dirigido algunas preguntas con franqueza. No es fácil responder a estas preguntas. Denis y Sinead están a punto de embarcarse en un viaje de amor que según el proyecto de Dios lleva consigo un compromiso para toda la vida. Han preguntado cómo pueden ayudar a otros a comprender que el matrimonio no es simplemente una institución sino una vocación, una vida que va adelante, una decisión consciente y para toda la vida, a cuidarse, ayudarse y protegerse mutuamente.
 
EL MATRIMONIO NO ES SIMPLEMENTE UNA INSTITUCIÓN SINO UNA VOCACIÓN
Ciertamente debemos reconocer que hoy no estamos acostumbrados a algo que dure realmente toda la vida. Vivimos en una cultura de lo provisional; no estamos acostumbrados. Si siento que tengo hambre o sed, puedo nutrirme, pero mi sensación de estar saciado no dura ni siquiera un día. Si tengo un trabajo, sé que podría perderlo aun contra mi voluntad o que podría verme obligado a elegir otra carrera diferente. Es difícil incluso estar al día en el mundo de hoy, pues todo lo que nos rodea cambia, las personas van y vienen en nuestras vidas, las promesas se hacen, pero con frecuencia no se cumplen o se rompen. Puede que lo que me estáis pidiendo en realidad sea algo todavía más fundamental: “¿No hay nada verdaderamente importante que dure?”. Esta es la pregunta. Parece que nada hermoso, ni precioso dura. “¿Pero es verdad que nada precioso que pueda durar? ¿Ni siquiera el amor?”. Y está la tentación de que ese “para toda la vida”, que vosotros os diréis el uno al otro, se transforme y muera con el tiempo. Si el amor no se hace crecer con el amor, dura poco. Ese “para toda la vida” es un compromiso para hacer crecer el amor, porque en el amor no existe lo provisional. Si no se llama entusiasmo, se llama, no sé, encanto, pero el amor es definitivo, es un “yo” y un “tú”. Como decimos, es “mi media naranja”: tú eres mi media naranja, yo soy tu media naranja. El amor es así: todo y para toda la vida. Es fácil caer prisioneros de la cultura de lo efímero, y esta cultura ataca las raíces mismas de nuestros procesos de maduración, de nuestro crecimiento en la esperanza y el amor. ¿Cómo podemos experimentar, en esta cultura de lo efímero, lo que es verdaderamente duradero? Esta es una pregunta seria: ¿Cómo podemos experimentar, en esta cultura de lo efímero, lo que es verdaderamente duradero?
 
ESE “PARA TODA LA VIDA” ES UN COMPROMISO PARA HACER CRECER EL AMOR, PORQUE EN EL AMOR NO EXISTE LO PROVISIONAL
Lo que quisiera deciros es esto. Entre todas las formas de la fecundidad humana, el matrimonio es único. Es un amor que da origen a una vida nueva. Implica la responsabilidad mutua en la trasmisión del don divino de la vida y ofrece un ambiente estable en el que la vida nueva puede crecer y florecer. El matrimonio en la Iglesia, es decir el sacramento del matrimonio, participa de modo especial en el misterio del amor eterno de Dios. Cuando un hombre y una mujer cristianos se unen en el vínculo del matrimonio, la gracia de Dios los habilita a prometerse libremente el uno al otro un amor exclusivo y duradero. De ese modo su unión se convierte en signo sacramental —esto es importante: el sacramento del matrimonio— se convierte en signo sacramental de la nueva y eterna alianza entre el Señor y su esposa, la Iglesia. Jesús está siempre presente en medio de ellos. Los sostiene en el curso de la vida, en su recíproca entrega, en la fidelidad y en la unidad indisoluble (cf. Gaudium et spes, 48). El amor de Jesús para las parejas es una roca, es un refugio en los tiempos de prueba, pero sobre todo es una fuente de crecimiento constante en un amor puro y para siempre. Haced apuestas serias, para toda la vida. Arriesgad. Porque el matrimonio es también un riesgo, pero es un riesgo que vale la pena. Para toda la vida, porque el amor es así.
 
Sabemos que el amor es lo que Dios sueña para nosotros y para toda la familia humana. Por favor, no lo olvidéis nunca. Dios tiene un sueño para nosotros y nos pide que lo hagamos nuestro. No tengáis miedo de ese sueño. Soñad a lo grande. Custodiadlo como un tesoro y soñadlo juntos cada día de nuevo. Así, seréis capaces de sosteneros mutuamente con esperanza, con fuerza, y con el perdón en los momentos en los que el camino se hace arduo y resulta difícil recorrerlo. En la Biblia, Dios se compromete a permanecer fiel a su alianza, aun cuando lo entristecemos y nuestro amor se debilita. ¿Qué dice Dios a su pueblo en la Biblia? Escuchad bien: «Nunca te dejaré ni te abandonaré» (Hb 13,5). Y vosotros, como marido y mujer, ungiros mutuamente con estas palabras de promesa, cada día por el resto de vuestras vidas. Y no dejéis nunca de soñar. Repetid siempre en el corazón: «Nunca te dejaré ni te abandonaré».
 
EL MATRIMONIO ES TAMBIÉN UN RIESGO, PERO ES UN RIESGO QUE VALE LA PENA
Stephen y Jordan están recién casados y han preguntado algo muy importante: cómo pueden los padres trasmitir la fe a los hijos. Sé que aquí en Irlanda la Iglesia ha preparado cuidadosamente programas de catequesis para educar en la fe dentro de las escuelas y de las parroquias. Pero el primer y más importante lugar para trasmitir la fe es el hogar: se aprende a creer en el hogar, a través del sereno y cotidiano ejemplo de los padres que aman al Señor y confían en su palabra. Ahí, en el hogar, que podemos llamar la «iglesia doméstica», los hijos aprenden el significado de la fidelidad, de la honestidad y del sacrificio. Ven cómo mamá y papá se comportan entre ellos, cómo se cuidan el uno al otro y a los demás, cómo aman a Dios y a la Iglesia.
 
Así los hijos pueden respirar el aire fresco del Evangelio y aprender a comprender, juzgar y actuar en modo coherente con la fe que han heredado. La fe, hermanos y hermanas, se trasmite alrededor de la mesa doméstica, en el hogar, en la conversación ordinaria, a través del lenguaje que solo el amor perseverante sabe hablar. No olvidéis nunca, hermanos y hermanas: la fe se transmite en dialecto. El dialecto del hogar, el dialecto de la vida doméstica, ahí, en la vida de familia. Pensad a los siete hermanos Macabeos. Cómo la madre les hablaba “en dialecto”; es decir, lo que habían aprendido desde pequeños sobre Dios. Es más difícil recibir la fe —se puede hacer, pero es más difícil— si no ha sido recibida en la lengua materna, en el hogar, en dialecto.
 
EL PRIMER Y MÁS IMPORTANTE LUGAR PARA TRASMITIR LA FE ES EL HOGAR
Me siento tentado de hablar de una experiencia personal, de pequeño. Si sirve la digo. Recuerdo una vez —tendría cinco años— que entré a la casa y allí, en el comedor, mi padre llegaba del trabajo en ese momento, antes que yo, y vi a mi padre y a mi madre que se daban un beso. Nunca lo olvido. Qué hermoso. Él estaba cansado del trabajo, pero tuvo fuerzas para manifestar su amor a su mujer. Que vuestros hijos os vean así, que os acariciéis, os deis besos, os abracéis; esto es muy hermoso, porque aprenden así este dialecto del amor, y la fe, es este dialecto del amor.
 
Por tanto, es importante, rezad juntos en familia, hablad de cosas buenas y santas, y dejad que María nuestra Madre entre en vuestra vida, la vida familiar. Celebrad las fiestas cristianas. Que vuestros hijos sepan qué es una fiesta en familia. Vivid en profunda solidaridad con cuantos sufren y están al margen de la sociedad, y que los hijos aprendan.
 
Otra anécdota. Conocí una mujer que tenía tres hijos, de siete, cinco y tres años más o menos; eran buenos esposos, tenían mucha fe y enseñaban a sus hijos a ayudar a los pobres, porque ellos los ayudaban mucho. Y una vez estaban almorzando, la mamá con los tres hijos, el papá estaba trabajando. Llaman a la puerta, y el mayor va a abrir, después vuelve y dice: “Mamá, es un pobre que pide comida”. Estaban comiendo un filete a la milanesa, rebozado —son muy buenos— [ríen]. Y la mamá pregunta a los hijos: “¿Qué hacemos?”. Todos los tres: “Sí, mamá, dale algo”. Había también algunos filetes que habían sobrado, pero la mamá tomó un cuchillo y comenzó a cortar por la mitad cada uno de los que tenían los hijos. Y los hijos dicen: “No, mamá, dale esos, no los nuestros”. “Ah, no: a los pobres se les da de lo tuyo, no de lo que sobra”. Así esa mujer de fe enseñó a sus hijos a dar a los pobres de lo propio. Pero todas estas cosas se pueden hacer en casa, cuando hay amor, cuando hay fe, cuando se habla ese dialecto de fe. En fin, vuestros hijos aprenderán de vosotros el modo de vivir cristiano; vosotros seréis sus primeros maestros en la fe, los transmisores de la fe.
 
REZAD JUNTOS EN FAMILIA, HABLAD DE COSAS BUENAS Y SANTAS, Y DEJAD QUE MARÍA NUESTRA MADRE ENTRE EN VUESTRA VIDA
Las virtudes y las verdades que el Señor nos enseña no siempre son estimadas por el mundo de hoy —a veces, el Señor pide cosas que no son populares— el mundo de hoy tiene poca consideración por los débiles, los vulnerables y todos aquellos que considera “improductivos”. El mundo nos dice que seamos fuertes e independientes; que no nos importen los que están solos o tristes, rechazados o enfermos, los no nacidos o los moribundos. Dentro de poco iré privadamente a encontrarme con algunas familias que afrontan desafíos serios y dificultades reales, pero los padres capuchinos les dan amor y ayuda. Nuestro mundo tiene necesidad de una revolución del amor. La “tormenta” que vivimos es sobre todo de egoísmo, de intereses personales… el mundo necesita de una revolución del amor. Que esta revolución comience desde vosotros y desde vuestras familias.
 
Hace algunos meses alguien me dijo que estamos perdiendo nuestra capacidad de amar. Estamos olvidando de forma lenta pero inexorablemente el lenguaje directo de una caricia, la fuerza de la ternura. Parece que la palabra ternura haya sido eliminada del diccionario. No habrá una revolución de amor sin una revolución de la ternura. Que, con vuestro ejemplo, vuestros hijos puedan ser guiados para que se conviertan en una generación más solícita, amable y rica de fe, para la renovación de la Iglesia y de toda la sociedad irlandesa.
 
NO HABRÁ UNA REVOLUCIÓN DE AMOR SIN UNA REVOLUCIÓN DE LA TERNURA
Así vuestro amor, que es un don de Dios, ahondará todavía más sus raíces. Ninguna familia puede crecer si olvida sus propias raíces. Los niños no crecen en el amor si no aprenden a hablar con sus abuelos. Por tanto, dejad que vuestro amor eche raíces profundas. No olvidemos que «lo que el árbol tiene de florido/ vive de lo que tiene sepultado» (F. L. Bernárdez, soneto Si para recobrar lo recobrado). Así dice una poesía argentina, permitidme la publicidad.
 
Que, junto con el Papa, todas las familias de la Iglesia, representadas esta tarde por parejas ancianas y jóvenes, puedan agradecer a Dios el don de la fe y la gracia del matrimonio cristiano. Por nuestra parte, nos comprometemos con el Señor a trabajar por la venida de su reino de santidad, justicia y paz, con la fidelidad a las promesas que hemos hecho y con la constancia en el amor.
 
Gracias por este encuentro.
 
Y ahora, os invito a rezar juntos la oración por el Encuentro de las familias. Después os daré la bendición. Y os pido que recéis por mí, no lo olvidéis.
 
 

Intervenciones del Papa Francisco en su viaje apostólico a Cuba, Estados Unidos, y la visita a la sede de la ONU, con motivo de su participación en el VIII Encuentro Mundial de las Familias en Filadelfia.

"El primer hospital es el propio hogar", afirmó el Papa Francisco en la Audiencia que dedicó al cuidado de los enfermos en la familia. Dijo que a los hijos hay que enseñarles a ser solidarios con los miembros más débiles de la familia y evitar que se "anestesien” ante el sufrimiento de los demás.

El Prelado del Opus Dei, monseñor Javier Echevarría, ha convocado un año mariano que inicia el próximo 28 de diciembre para rezar por la familia. Precisamente en ese día se celebra la festividad litúrgica de la Sagrada Familia. El año mariano finalizará en la misma fiesta de 2015, que tendrá lugar el 27 de diciembre.

En este mensaje navideño, Mons. Javier Echevarría invita a vivir la Navidad sirviendo con esmero a la propia familia. Para lograrlo, propone tratar más a Dios y aprender de la Sagrada Familia.

El Papa Francisco ha escrito a las familias una carta para invitarlas a rezar por el próximo Sínodo de los Obispos que se celebrará en octubre en el Vaticano y cuyo tema será ‘Los retos pastorales de la familia en el contexto de la evangelización’

Fuente: romereports.com / vatican.va

La web del Opus Dei ha publicado 21 textos sobre la educación de los hijos. Ahora que se celebra un Consistorio extraordinario sobre la familia convocado por Papa Francisco, se han reunido en un único libro electrónico para leer en smartphone y tablets.

"Textos sobre la educación en familia" (Formato mobi).

"Textos sobre la educación en familia" (Formato epub).

María Calvo dió una Conferencia en el Club Zayas el jueves 7 de marzo a las 20,15 h. con el título "El papel del padre en la familia actual".
María es Profesora titular de Derecho Administrativo en la Universidad Carlos III y Profesora visitante de la Universidad William&Mary en Williamsburg, Virginia.

Monseñor Osoro ha afirmado que «la institución familiar desempeña un papel muy importante para sobrellevar la crisis económica, al defender valores permanentes y la consideración de la igual dignidad de cada persona», y ha recordado que «la crisis es una oportunidad para crecer en la fe, en la convicción de que Dios está con cada uno en todas las circunstancias y que no nos abandona»

 Libros, audios y vídeos para aprovechar el verano.

El verano, tiempo de descanso y acopio de fuerzas, sirve también para dedicar con serenidad ratos a la familia, a los amigos y a Dios. En la página web del Opus Dei, se ofrecen algunos textos, libros y audios sobre la vida cristiana. Enlace.

Nairobi es una de las grandes capitales africanas. En su mismo corazón, en un barrio muy poblado y desfavorecido, va a comenzar un  proyecto dirigido a la gente joven. El objetivo: formación académica dirigida directamente a la búsqueda de empleo, el gran mal de la sociedad keniata. Bienvenidos al proyecto Eastlands College, una iniciativa de la ONG Strathmore Educational Trust.

Desde 1962. Casi medio siglo de vida en Sevilla. El centro educativo Altair inicia su actividad a través del modelo vigente: el Bachillerato Radiofónico. En el siguiente reportaje, ofrecemos algunos de los hitos más importante en la vida de Altair, una obra corporativa del Opus Dei.

Un nuevo producto audiovisual dirigido a todo el mundo, a todas la familias. San Josemaría Escrivá de Balaguer habló mucho sobre el importante papel que adquiere cada familia para mejorar el mundo, y ser así sembradores de paz y de alegría.

Bill Gates no es un empresario cualquiera, es el dueño de la mayor fortuna personal del mundo y de Microsoft. Se enfrentó y venció a IBM desde su creación.

El jefe de bioestadistica del Centro Hospitalario Universitario de Lyon, René Ecochard, ha sumado un apoyo más a la doctrina vaticana sobre el sida, asegurando que «las palabras de Benedicto XVI sobre el preservativo son simplemente realistas».

¿Queréis tener unas vacaciones realmente insoportables?: seguid estos sabios consejos.

Diez ideas para proteger tu familia de la rutina, el individualismo, la ruptura y las frustraciones, que ayudarán a mejorar la autoestima.

La familia que forman un hombre y una mujer, en unión estable, junto con sus hijos, es el mejor ámbito para transmitir hábitos saludables, prevenir trastornos de la conducta y atender a los ancianos, enfermos y dependientes.

"Con la educación de un solo sexo se consigue que los alumnos rindan más y se mejoran las cifras del fracaso escolar"

«A prueba de fuego» Todo matrimonio tiene que enfrentarse a incendios, pero sólo podrán apagarlos quienes entiendan el verdadero significado del amor y el compromiso.

El juez de menores de Granada Emilio Calatayud, conocido por sus sentencias ejemplarizantes, ha pedido a la Fiscalía General del Estado que actúe “con más contundencia” contra los programas y series de televisión que vulneran “todos los derechos de los niños”.

Familias procedentes de toda España han participado en esta festiva jornada de peregrinación al Santuario de Torreciudad, que ha llevado como lema "La familia, formadora en los valores humanos y cristianos".

Respondiendo al llamamiento del 6º Encuentro Mundial de las Familias en México, convocado por Benedicto XVI para 2009, el Santuario de Torreciudad emplaza a las familias españolas a una jornada mariana de preparación, el sábado 13 de septiembre,

­

Esta web no utiliza cookies para recoger información de los usuarios, ni registra las direcciones IP de acceso. Únicamente se utilizan cookies propias o de terceros, de sesión, con finalidad técnica (aquellas que permiten al usuario la navegación a través del sitio web y la utilización de las diferentes opciones y servicios que en ella existen).  Entendido   Más información