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En su homilía, D. Ramón comentó que año tras año acude a esta Misa con alegría. En este año de Misericordia y de gracia que estamos a punto de terminar, en el que nos descubrimos como hijos de Dios y en el que aprendemos a ser Misericordiosos como nuestro Padre Dios. Recordó que una de las Obras de Misericordia es la de enterrar a los difuntos. La  mejor manera de ayudarles es a través de la Santa Misa.  
ES02Comentó que el esfuerzo de los hombres, con la gracia de Dios, es necesario para colaborar en la obra de la salvación. Jesucristo nos hace colaboradores suyos en esta obra de salvación que contribuye a que las iniciativas divinas en favor de los hombres salgan adelante. El premio es un regalo. Dios escribe su historia con nuestro esfuerzo y el de tantos Cooperadores y Alumni.
Recordó una anécdota de san Josemaría en el año 31-32 en Madrid: por la zona de Atocha san Josemaría se encontró con una mendiga a la que pidió que rezase por una intención suya. Al cabo de unos días se la encontró en un hospital en un estado muy penoso. Al preguntarle san Josemaría, esta buena mujer le comentó que qué podía hacer sino ofrecer su vida por la intención que le había pedido. San Josemaría siempre consideró a esta mujer como la primera vocación de las mujeres a la Obra.
Al finalizar, acudió a la Sma Virgen para pedir por todos los Cooperadores y Alumni. 
La Eucaristía estuvo acompañada por los cantos del coro y finalizó con el canto de la Salve a la Sma. Virgen.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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