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“La República del Raval" , de Josep Masabeu, acaba de presentarse en Madrid. El libro recoge la experiencia de 47 conversaciones sobre inmigración, con 223 participantes distintos, “de manera que Braval se ha convertido en un centro de reflexión sobre la Inmigración”. El prólogo lo escribe Núria Gispert, ex presidenta de Cáritas en España.

El autor destaca que la inmigración es algo público, "responsabilidad de todos, y no solo de las administraciones”. “No es cuestión –añadió- de hacer una lista de obligaciones, sino de actuar con sentido común, de forma que se facilite la adaptación de la segunda generación de inmigrantes”. “Deben cumplir los deberes de nuestra sociedad, no porque sean inmigrantes, sino porque son ciudadanos”, dijo.

Masabeu (Sabadell, 1952), doctor en Pedagogía por la Universidad de Barcelona, afirmó en un encuentro con periodistas que “es preferible hablar de acomodación en lugar de integración”, ya que refleja mejor “la responsabilidad que tienen los inmigrantes para adaptarse a los estándares de la sociedad que los acoge”.

Señaló cuatro fases que atraviesa un inmigrante, desde la supervivencia inicial, la legalización, la agrupación familiar y el deseo del retorno al origen. “Esta última supone la querencia de vivir entre nosotros como si vivieran en su país, y esto entraña un riesgo de convertirse en gueto. Hay que procurar que se relacionen por intereses comunes, más que por factores étnicos”.

El Raval barcelonés

Braval desarrolla su trabajo en el barrio barcelonés del Raval, donde en 1,1 km2 viven 47.454 personas, de las que 22.446 son extranjeros (el 47,3% del barrio), de 30 nacionalidades. El barrio supera las cifras de poblaciones conocidas por su alta inmigración y tiene una densidad de población que triplica la de Barcelona.

Con una estimación del 30% de su población en paro, este porcentaje supone para Masabeu “un factor de riesgo importante” ya que es “un potencial peligro de desórdenes y que debemos superar de forma coordinada”. Destacó que “no estamos ante un riesgo teórico”, ya que “hay muchos jóvenes de 16 años nacidos ya en España y que no pueden trabajar porque no tienen papeles”.
Josep Masabeu apostó por construir "espacios comunes de convivencia" y consideró que el lugar idóneo es la escuela, donde debe producirse una "mezcla" entre autóctonos y extranjeros.

BRAVAL, una manera de apoyar esta realidad

Braval es una iniciativa de desarrollo y promoción social del Opus Dei, que se propone -mediante el voluntariado- promover la cohesión social, luchar contra la marginación, prevenir la exclusión social de los jóvenes, y facilitar la incorporación de los inmigrantes a nuestra sociedad.

El método de Braval consiste en combinar actividades de refuerzo escolar con la participación de los chavales en ligas escolares y municipales de fútbol y baloncesto, pero mezclando autóctonos con los recién llegados. Braval acoge desde 1998  a chicos y voluntarios de distintas creencias y por sus instalaciones han pasado unos 900 jóvenes de 30 países, que hablan 10 lenguas y profesan 9 religiones.

Al margen de los trofeos deportivos, Masabeu destaca que “13 chavales cursan estudios universitarios, uno ya ha acabado sus estudios superiores, y doscientos están trabajando con contrato”.

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