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Bateria 0Michael Miley, baterista de los "Rival Sons" descubrió a Dios gracias a un amigo guitarrista. Desde entonces busca ser mejor padre, mejor esposo, mejor amigo y por supuesto, tocar la batería siempre con la mirada puesta en el Cielo.
 
¿Cómo empezó tu interés por la batería?
 
Crecí en una casa de músicos, mis papás y mi hermana mayor tocaban la guitarra, siempre estaban tocando música en la casa. Mi niñez tuvo básicamente un soundtrack todo el tiempo, me sentí atraído por los ritmos y los tambores desde muy pequeño.
 
Cuando tenía cuatro años mi papá me enseñó a tocar un ritmo muy sencillo, básicamente el ritmo jeally bean (lo llamamos así por Michael Jackson). Es algo muy simple pero mi papá decía que este es el marco de referencia de todos los ritmos de baterías. Luego obtuve mi primera batería a los nueve, así que empecé a tomar clases, me uní a la banda de jazz en la preparatoria y luego en la universidad hice una licenciatura en música.
 
Cuando me convertí era un protestante cristiano, sin denominación. Llegué a Cristo en enero del 2009. Había hecho una apuesta con Raul Ukareda en Estonia -él es supernumerario del Opus Dei-, y me dijo que había leído un artículo sobre los Rival Sons en el que se decía que yo era cristiano (lea la historia de la conversión de Raul Ukareda). Me dijo “yo también soy cristiano”, entonces chocamos nuestras manos, nos identificamos al instante, y luego le pregunté “A qué iglesia vas?”, y me dijo “soy católico”. Yo me reí, pero desde entonces comencé una búsqueda para demostrarle que se equivocaba.
 
A las dos semanas, era yo el que estaba recibiendo catequesis para bautizarme como católico en la siguiente Pascua de Resurrección. No me tomó mucho tiempo descubrir la plenitud de la verdad. Esa es mi conversión en resumen, pero empezó cuando me hice amigo de un católico, que es guitarrista… uno de los mejores guitarristas también.
 
¿Cómo armonizas el ser católico y el estar en una banda de rock?
 
Bueno, en mi proceso de catequesis, estuve con un sacerdote del Opus Dei y comencé a hacer preguntas, no sólo sobre el catolicismo, sino también sobre el Opus Dei. Empecé a leer -y aún leo- Camino para obtener inspiración diaria. Las enseñanzas de Josemaría me hablaron, estas frases tan sencillas y pequeñas me animaron a desear hacer mejor mi trabajo.
 
Luego descubrí el plan de vida, es decir, organizar mi día como cristiano. Aún antes de ser católico, pensaba “Ok, estoy salvado, el Señor es mi salvador personal, ¿qué hago ahora?”. Ya había leído la Biblia y memorizado versículos, todos somos pecadores pero aún así estaba teniendo una vida que no quería seguir viviendo. Estaba “actuando” como cristiano pero no estaba "siendo" cristiano. Así que el plan de vida me ayudó a organizar mi día para que pudiera seguir poniéndole “gasolina al coche”.
 
bateria 1Estar en una banda de rock es muy exigente, hay muchas tentaciones, hay mucha gente alrededor. El 99% del negocio es no católico, incluso no cristiano, algunos anticristianos y también anticatólicos. Es por lo tanto un entorno difícil, por eso debes tener “suficiente gasolina” y seguir un plan de vida. Sólo así puedes hacer amistad con Dios en una banda de rock, yendo de gira con diferente horario todos los días, cambiando de ciudad, buscando dónde ir a misa, acordarte de llamar a casa para hablar con mi esposa...
 
Como ve son muchos retos, pero el plan de vida ayuda a que me mantenga sano mentalmente y anclado a la realidad, porque cuando rezas, eso es real, cuando vas a misa, te das cuenta de lo que vale le pena en esta vida. Sólo con la cabeza en el cielo puedes tener de verdad los pies en la tierra.
 
¿Cómo te pones en presencia de Dios antes de un concierto y cómo te mantienes en Su presencia durante el concierto?
 
Teniendo una constancia, un compromiso diario, para que no me pase que llegué el día del concierto y esté a punto de subirme al escenario y piense “Oh sí, Dios existe y lo amo..”.
 
Cuanto más constante eres en tratarlo en el día a día -mientras friegas los platos, conduces o estás con los amigos-, más fácil resulta acordarte de Él en un concierto ante 46.000 personas.
 
Antes de subirme al escenario rezo, me alejo un poco de los muchachos, a una zona en donde pueda estar en paz, rezo a algunos santos, a los mismos cada día, para tener a mi pequeño ejército a mi lado. Así estoy "armado y peligroso" cuando salgo al escenario. Tengo un crucifijo en mi mesa de batería, en donde pongo mi toalla y mi botella de agua y la lista de canciones que tocaremos. Si ustedes ven un concierto de los Rival Sons y ven que miro hacia arriba, no sólo estoy viendo el techo, sino que es mi manera física de recordarlo (a Dios), de igual manera que cuando miro hacia mi crucifijo.
 
La gente suele ligar el heavy metal con Satán y con lo diabólico ¿es el metal algo diabólico en realidad?
 
Eso es muy general, hay muchas bandas de heavy metal, primero deberíamos definir lo que es el heavy metal, yo diría que Black Sabath, con quien estamos de gira alrededor del mundo, Ozzy Osborn y otros fueron los creadores del heavy metal, pero en particular su música es sobre temas espirituales. Si lees las letras de sus canciones te darás cuenta que están del lado "de los buenos". Ellos quieren luchar contra el mal, cuando ellos hablan de los demonios y de Satanás no están diciendo “yeii, vámonos de fiesta con el Demonio” lo que están diciendo es “sáquenlo de aquí”.
 
Algunos que tocan heavy metal sí son satánicos, no lo niego, pero creo que no todo el heavy metal es malo, es una forma de arte. Yo no compro discos de heavy metal, yo escucho jazz y música clásica.
 
bateria 2Yo vivo de hacer música, pero a veces llego a casa y lo último que quiero hacer es prender la radio, al menos por una semana quiero silencio.
 
Hay una percepción errónea de lo que es el heavy metal, es rebelión, es pelo largo, es hacerse tatuajes, algunos se visten de negro... Sería muy fácil el poder colocar a la gente en una sola categoría. Pero yo diría que es similar a la Iglesia: nuestra Iglesia es católica y universal, pero tenemos a gente de todo el mundo, toda clase de personas.
 
En mi segunda Pascua estaba fuera de casa, estaba en gira y el Viernes Santo fui a misa y la gente se acercaba a besar la cruz, estaba en Inglaterra y ahí me di cuenta que la Iglesia es universal, porque había tanta variedad de personas y estilos, y de todas partes del mundo y creo que eso es una de las cosas más magníficas del Cuerpo de Cristo, que sea tan universal.
 
Michael, estás usando una camiseta con la cara de Juan Pablo II, ¿qué papel tiene Juan Pablo II en tu vida?
 
La compré a los 30 años sin saber quién era en realidad, pero la verdad es que me encanta esta playera. Pienso que usar esto es mucho más rock and roll que usar una playera de Led Zepelin o algo así.
 
Cuando los no creyentes ven al Papa se desequilibran un poco y piensan “oh, ahora tenemos que actuar de cierta manera” o "él me dirá que me voy a ir al infierno…”, y cosas así pero llevo tres años siendo católico y aún estoy aprendiendo que la fe es enorme.
 
Aprender sobre los santos, la vida de cada santo, los escritos de los santos, la influencia que tuvo un santo en la vida de otro y más de dos mil años de historia del catolicismo, eso es una locura.
 
Empecé a leer comentarios sobre Amor y responsabilidad, Teología del cuerpo, y esto me ayudó a ser mejor esposo, un mejor amigo para mi esposa. Juan Pablo II sus escritos, no creo que ninguno de nosotros, se dé cuenta de lo profundo que era, pienso que podríamos pasar siglos estudiándolo y no nos daríamos cuenta. Me encanta y el año pasado, en el día de la Virgen de Guadalupe vi un documental de cuando Juan Pablo II vino a México y lloré, porque era muy emocionante ver como se acercaba a los mexicanos y como millones de mexicanos se acercaban a él.
 
Luego antes de ir a una parrillada con mis amigos para celebrar a Nuestra Señora de Guadalupe, me sentí un poco triste, porque antes no sabía quién era él, nunca conocí su grandeza sino hasta ahorita.
 
 
De las giras que has tenido alrededor del mundo ¿cuál es la experiencia que más te ha quedado?
 
A no juzgar un libro por su portada. En mis viajes he conocido a gente muy buena, católica y no católica, y a veces nuestro primer instinto es odiar, lo digo porque me toca vivirlo en primera persona. Cuando voy a misa, mucha gente se me queda mirando por los tatuajes y yo simplemente procuro poner más atención a lo que está pasando al frente, a veces por respeto a los demás y para que no se distraigan llevo manga larga.
 
Necesitamos amarnos entre nosotros, porque todo nuestro apostolado es sobre eso, amar al prójimo.
 
 
Y si tuviera que darles un consejo a los hombres es que sean fuertes, que sean buenos padres y buenos esposos, y que estén cerca de sus hijos. Creo que hay mucha ausencia de la figura paterna en las familias de todo el mundo. En Estados Unidos, muchos de los hombres que están en la cárcel es porque su papá no se involucraba con ellos. Una de mis grandes pasiones es hablar con hombres de cómo ser hombres de verdad, sé esto por experiencia, hasta que cumplí los 40 no sabía cómo era ser hombre. Si los jóvenes se dieran cuenta de esto antes, el mundo sería un lugar mejor. Los hombres de verdad rezan el Rosario.
Nicolas 1Nicholas Patankar nació en Goa, India, y actualmente reside en Mumbai, donde terminó sus estudios de Comercio y ahora trabaja como analista financiero. Es cooperador del Opus Dei.
 
Bombay, también conocida bajo la forma local Mumbai y actualmente el nombre oficial en inglés desde 1995, es la capital del estado federal de Maharashtra en la India.
 
Nicholas nos cuenta su propia historia:
 
Conocí el Opus Dei a través de mi madre, de quien aprendí a practicar la fe. Incluso antes de que el Opus Dei llegara a Mumbai, en 2001, ella ya lo conocía muy bien desde hace varios años y me hablaba de la Obra y su fundador, san Josemaría Escrivá de Balaguer.
 
Aunque definitivamente me gustaba lo que me decía, era un niño y tengo que confesar que no entendía mucho al respecto. Pero más tarde, cuando ya tenía 16 años, recuerdo que un domingo por la tarde le pedí a mi mamá que me llevara por primera vez a un centro del Opus Dei.
 
Juntos viajamos en tren desde Marol hasta Bandra. A partir de entonces empecé a participar en algunas actividades culturales, sociales, espirituales y académicas. Siete años después me hice cooperador del Opus Dei.
 
Como católico, el mensaje del Opus Dei me alienta a poner en práctica las enseñanzas de Jesucristo al aplicar el Evangelio a mi vida diaria, en mi casa o en la oficina, cuando estoy en la iglesia o andando en moto, al tratar con mis familiares y amigos o con mis clientes y colegas.
 
Nicolas 2Me gusta pensar así: de la misma manera que mi motocicleta necesita gasolina para funcionar, mi alma necesita combustible para vivir, necesita ser nutrida. Obtengo la profundidad y un entendimiento correcto de las enseñanzas de la Iglesia a través de los tiempos en los medios de formación que recibo de la Prelatura: clases, charlas, retiros, dirección espiritual, etc.
 
También procuro mantener mi vida por el rumbo correcto para que no esté a la deriva mientras atravieso este mundo muchas veces caótico. Tengo que decir que gracias a las clases de doctrina sobre la Iglesia católica que normalmente recibo en las actividades organizadas por la Obra, he llegado a conocer mejor mi fe y a entender con más profundidad en lo que creo.
 
Ahora encuentro las respuestas para muchas de las preguntas y dudas que tenía. Como la religión es parte de la propia vida me pongo muy contento cuando tengo la oportunidad de hablar sobre la fe con mis amigos.
 
Además, doy clases de catecismo a niños católicos en un orfanato dirigido por la Arquidiócesis de Mumbai. Tengo especial cariño por esta actividad porque cuando era chico, mi padre, que falleció cuando yo tenía 13 años, se esforzó mucho por darme una formación correcta. Gracias a esta actividad puedo compartir con los niños que no han tenido ese cuidado, la misma comprensión, conocimiento y fortaleza que yo recibí.
 
fjballesteros0La pequeña historia que voy a narrar es la mía, un jienense de Linares con parálisis cerebral, limitado en motricidad y habla, cristiano y cooperador del Opus Dei, que movido por la fe estuvo en Roma hace unas semanas. Tenía dos metas: acudir a ver al Papa Francisco y rezar ante la tumba de san Josemaría Escrivá. Cumplí las dos. Les contaré solo la primera.
 
Llevaba muchos años queriendo realizar este sueño. Lo había intentado cuando el Papa era Juan Pablo II; sin embargo, tuvimos que suspender el viaje por una enfermedad grave de mi suegro, que en paz descanse. Se entiende que mi ilusión creciese más aún. Deseaba, ante todo, poder abrazar al Romano Pontífice, Francisco, y mostrarle con ello mi amor a su persona, a la Iglesia, a Jesucristo y a la humanidad entera.
 
Lo preparé todo con cuidado y esmero. Todo, hasta los pequeños detalles. Había escrito a la Nunciatura enviando mis datos médicos para poder estar bien situado en la plaza de San Pedro. Me daba cuenta de la importancia de la visita a su Santidad, pues, para mí, el Papa es uno de mis grandes amores. Entiendo y creo que es el sucesor de Pedro, a quien Jesucristo puso como cabeza y fundamento de su Iglesia.
 
Llegó el lunes 14 de marzo emprendí mi peregrinación a Roma, con la compañía de mi esposa y un hermano. A los dos días, en la Ciudad eterna, el miércoles 16, acudí a la plaza de San Pedro en el Vaticano, a la audiencia general que reúne al Papa con miles de peregrinos de todo el mundo. Llegué con anticipación. Lucía el sol. Entré en la zona de autoridades, ocupando una tercera fila, rebosante de felicidad, esperando el paso de Francisco.
 
Con intensa vibración, escuché sus palabras, comentando al profeta Jeremías. Hablaba del exilio de Israel y de los exilios que todos sentimos por el sufrimiento, la soledad... Tiene un recuerdo para Albania. En aquellos momentos, intensifico mi oración para no olvidarme de nadie ni de nada. Me acuerdo del paro en España, de la paz, de la situación inquietante en que vivimos, de mi familia y de todas las familias españolas, de mi salud, de la aceptación de la enfermedad, de los jóvenes, de los sacerdotes, de la iglesia, de mi vocación y de un sinfín de cuestiones importantes que acuden a mi mente.
 
Terminada la audiencia, el Santo Padre se desplaza a pie y va saludando a los asistentes. Yo tengo un buen sitio, en la zona del altar, cerca de una de esas vallas que forman los pasillos en la plaza de San Pedro por donde se mueve el Papa, la seguridad, etc. Hay una gran multitud y parece imposible que el Papa pueda saludar a todos, pero este Papa se detiene mucho con los enfermos, y no pierdo la esperanza. Cuando está cerca empiezo a gritar desde la tercera fila: “¡Santidad!: ¡un enfermo!, ¡un discapacitado!”. El Papa me oye, me busca con mirada y cuando me localiza, me dice: “¡Ven! ¡Ven aquí!”.
 
Las personas que tengo delante me abren paso. Tengo a Francisco a pocos pasos, detrás de la valla. Cuando llego a ella, casi por instinto, me arrodillo en el suelo para pedir la bendición y levanto el brazo izquierdo con el Rosario en la mano para que el Papa lo bendiga también. Me bendice, me toca la cabeza, bendice el Rosario, y luego él mismo se esfuerza por agarrarme y levantarme. Hubiera sido imposible, pero hago mi esfuerzo y, a la vez, por detrás, un ujier me agarra y me ayuda a incorporarme. Estoy de pie, frente al Romano Pontífice. La valla, por debajo del pecho, no nos impide fundirnos en un abrazo efusivo, ante la mirada de miles de personas. Una vez más se expresa la fuerza del amor del Santo Padre a los más menesterosos.
 
El Papa me habla al oído, pero estoy emocionado y no recuerdo sus palabras. El Santo Padre me ha mirado y bendecido. Se ha acercado al enfermo, al ser humano, a la persona. Ese día, se ha acercado muy especialmente a este linarense que les escribe.
 
Francisco Jesús Ballesteros Prieto
 

El Papa Francisco nos sugiere ir a las periferias. En las periferias de Galicia, Tere Martínez, profesional jubilada de Vigo, lleva años ayudando a muchas personas que pasan dificultades por soledad, enfermedad, falta de recursos, estudios o exclusión social, en diversas ciudades de Galicia. Comprobó que también en el mundo desarrollado, muy cerca de nosotros, hay personas con necesidades importantes que entre todos podemos resolver. Así nació Asdegal, donde hoy colaboran más de 400 voluntarios.

Sofía se casó con 25 años. Pocos meses después, su marido sufrió un accidente que le dejó graves secuelas. "Usted es joven. Si quiere abandonarle, hágalo ahora", le dijo una asistente social. Pero ella se quedó. El video de la página siguiente, refleja el testimonio emocionante de esta cooperadora francesa del Opus dei.

Pintar partes de la carrocería de un coche que nadie, excepto Dios, va a apreciar es un modo de santificar el trabajo. Así lo procura hacer Gavin Dixon, un cooperador del Opus Dei irlandés. Nació en Sligo (Irlanda) y vive en Dublín. Trabaja en un taller de coches.

En Graz (Austria), vive Maria Spenger con su marido y sus hijas. Además del trabajo familiar, es profesora en una guardería. Como cooperadora del Opus Dei, aprovecha la formación que recibe para no perder la paz y buscar a Dios en todo.

Juan Carlos Bordolli es uruguayo y vive en Montevideo (Uruguay). Es encuadernador y restaurador de libros. Es cooperador del Opus Dei. En su trabajo como encuadernador de libros, un día le tocó trabajar con unos volúmenes escritos por San Josemaría.

La elección del Papa despertó en Christian el interés por el catolicismo. El Catecismo de la Iglesia le abrió un nuevo horizonte. Y luego, descubrió "Camino".
Christian Wilke. Vive en Falkenstein (Alemania). Es enfermero. Trabaja en una cárcel. Es cooperador del Opus Dei.

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Pham Kim vive en Vietnam. Hace unos años, con otras cinco mujeres empezó en Ho Chi Min unas charlas de formación cristiana. Ahora son más de treinta y rezan para que el Opus Dei llegue pronto al país asiático.

Amparo es Agente de Viajes y es Cooperadora del Opus Dei. En el siguiente video nos cuenta su experiencia personal. 

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Como muchos agricultores al finalizar octubre, Tona está terminando las tareas de la vendimia. Ella es cooperadora del Opus Dei y le encanta recordar cómo el espíritu del Opus Dei ha ido calando poco a poco en su familia y en su vida: “Saber que las cosas normales de mi vida como vendimiar, ocuparme de la paridera, alimentar a los animales o limpiar la granja de pollos son las que puedo ofrecer a Dios hace que mi trabajo sea algo importante, de mucho valor”.

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Judith vive en Limburgo (Holanda) y es profesora de danza. Como cooperadora del Opus Dei, da una mano en la formación que ofrece la Obra y refuerza su propia fe, una fe que hay que ejercitar para mantenerla viva, como la danza. 

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John Devlin es cooperador del Opus Dei. Vive en Ipswich, Suffolk (Inglaterra) y trabaja como gerente. En este breve testimonio explica cómo conoció la Obra.

Natasha con su hijo

Tras descubrir el catolicismo, Natasha Zubova -cooperadora del Opus Dei- ha dejado su trabajo para dedicarse a sacar adelante una editorial que difunde libros espirituales.

Templo budista de Tofukuji
 

Entrevista a Teruko Uehara, budista, cooperadora no católica del Opus Dei. Es una figura conocida en Japón por la gran labor de asistencia y solidaridad que llevó a cabo durante el anterior terremoto de 1995, que tuvo su epicentro en Kobe.

Yuri
 

Yuri vive en Kiev (Ucrania) con su mujer y su hija. Tiene 35 años y se bautizó hace siete, poco antes de conocer el Opus Dei. Su deseo es trabajar bien y llevar una vida cristiana sencilla. 

Sergei
 

Sergei tiene 28 años, es historiador, ortodoxo y cooperador del Opus Dei, que conoció al leer a San Josemaría en internet desde su ciudad, Ryazan. 
Yuri recibió el Bautismo a los 55 años, es Físico y coopera impartiendo charlas sobre ciencia y religión en el Centro de la Obra de Moscú. 

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Guillaume Lutard es chef en un restaurante de alta cocina en París. También es cooperador del Opus Dei: aprecia la espiritualidad que le ayuda a hablar con Dios mientras prepara sus exquisitos platos.

Grzegorz
 

Grzegorz Roś, polaco de origen, tiene 29 años y trabaja como acróbata en Las Vegas. “Con mi profesión entretengo a la gente y divierto a Dios”, dice. Grzegorz es cooperador del Opus Dei. 

  No os imagináis qué alegría.

“Dios se hace el encontradizo en algún momento de la vida, como me pasó a mí, por medio de una amiga”, cuenta en este testimonio una periodista canaria. 

Antes de la caída de la Unión Soviética, Liuba Lencova emigró a Argentina en donde reside con su marido y sus tres hijos.

Soy abogada, estaba cursando un Master en la Universidad Austral y, en el medio del curso quedé embarazada de mi tercer hijo. Fui a hacerme una ecografía y el médico me dijo que el embarazo era ectópico y que no iba a seguir su curso. 

Profesora Universidad habla de la influencia de la Obra en su vida profesional y personal. 

Beatriz: Enseñar a los hijos a sonreir y a transmitir alegría.

Cooperadora de las Palmas nos habla de su experiencia en un club juvenil: 

 Esta médico congoleña, cooperadora del Opus Dei, presentó el Proyecto Harambee en diversas ciudades españolas.

Soy de Lodja, un pueblecito del Kasai Oriental, en la República Democrática del Congo. 

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